Opinión
Domingo 04 Ago 2024, 06:10
OPINIÓN
Líderes del Cártel de Sinaloa en modo abrazos, no balazos
Los conocedores expertos en historia, evolución, nombres y organigramas de pies a cabeza del CS están de acuerdo en que la batuta de dicha poderosa organización ha sido tomada por los hijos de “El Chapo”
La Columna De El Diario
En virtud que no estamos en presencia de la apoteosis criminal a la que hubiera conducido una traición flagrante de “Los Chapos” contra “Los Mayos”, ni tampoco de un intento abierto, retador o desbocado del Cártel de Juárez por hacerse de los territorios manejados por el Cártel de Sinaloa (CS) para el caso específico de Chihuahua estado, seguimos en la hipótesis generalizada del “arreglazo” entre el gobierno estadunidense y las cúpulas de “Los Sinaloas”.
Los dos famosos arrestados en El Paso al terminar la tercera semana de julio pasado, Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán López tuvieron sus dos primeras audiencias; el primero aquí enseguida, El Paso; el otro en Chicago. Se declararon no culpables. Hasta ahí. Periodísticamente, no dieron nota de ocho.
Nada extraordinario salvo la comprobación sobre la deteriorada salud de MZ, que fue presentado en silla de ruedas. Se ha dicho que, a sus 76 años, padece cáncer, diabetes y otras variadas enfermedades relacionadas con la edad y su trajín intenso a lo largo de la vida. Fue el capo de capos, entendemos que en tiempo pasado.
Los conocedores expertos en historia, evolución, nombres y organigramas de pies a cabeza del CS están de acuerdo en que la batuta de dicha poderosa organización ha sido tomada por los hijos de “El Chapo”, Joaquín Guzmán Loera, y su parentela directa; y por los hijos de Ismael “El Mayo” Zambada. De ahí el silencio tras la reclusión.
Por un bando aparecen Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “El Alfredillo” y Ovidio Guzmán López, a quien le acaba de conceder el gobierno estadunidense “cambio de medida cautelar” distinta a la cárcel.
Sin duda pronto reaparecerá en alguna función interna Guzmán López (Joaquín), el que fue llevado a la Ciudad de los Vientos. No parece que tengan gran cosa los estadunidenses contra él como para mantenerlo tras las rejas por mucho tiempo.
Por el otro bando está Ismael Zambada Imperial, “El Mayito Gordo”, también recientemente liberado de una cárcel estadunidense; Ismael Zambada Sicairos “El Mayito” Flaco, y varios operadores más del patriarca “MZ”.
Aunque ha habido encontronazos tan fatales como ruidosos entre ambas facciones por acusaciones de traición tanto de un lado como del otro, sobre todo a partir de la detención en México y entrega a Estado Unidos de Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo” (actualmente en libertad allá como testigo protegido), ha quedado claro que no hay fracturas importantes tras la “histórica” detención de “El Mayo”.
A esta columna ha llegado información inclusive sobre al menos un par de reuniones urgentes sostenidas en la sierra de Chihuahua y Sinaloa entre líderes delictivos regionales con sus “señores”, con sus jefes, tanto “Chapitos” como “Mayiza” para dejar claro que las plazas siguen igual. Todas aquellas plazas que les corresponden en Chihuahua, Durango, Sonora y Sinaloa, en los límites de los tres estados. Chihuahua capital casi completa y hasta en ciertos acuerdos básicos con La Empresa-Línea.
Entendemos que el mismo patrón ha sido repetido en todo el país e internacionalmente donde opera el Cártel de Sinaloa, ya sea a través de alguno de los bandos o los dos en conjunto, como parte de Centroamérica y algunos países de Europa.
Evidentemente, el gobierno mexicano ha buscado aportar su granito de arena para impedir una conflagración con todo y su conveniente narrativa sobre el supuesto desconocimiento del operativo asumido al 100 por ciento como propio por los mudos estadunidenses.
El presidente López Obrador ha repetido que México solo fue informado sobre el aterrizaje del jet tripulado por “El Mayo” y Guzmán López en la zona de El Paso, y hasta ahí. Falta por conocer inclusive hasta al nombre del piloto o pilotos que llevaron la aeronave desde algún punto del Triángulo Dorado hasta la pista texana, donde fue oficialmente declarado el “arresto” de los dos grandes capos.
Quisieron las versiones “extraoficiales” culpar a Hermosillo (Sonora) y a Guadalupe y Calvo (Chihuahua) que de allá habría salido el jet aterrizado en la zona de El Paso, pero ni eso ha sido debidamente informado. Es y será el secreto mejor guardado de los estadounidenses por obvias razones más políticas que de seguridad... hasta ser obligados por la ley a abrir la información, si antes no los maneja Guacamaya Leaksy resulta que quedó embarrado medio mundo.
La Secretaría de la Defensa y la Guardia Nacional tienen cuarteles en ambos lugares y sus jefes no han dicho palabra alguna. Vaya, el jefe secretario, Luis Crescencio Sandoval, ha sido bien resguardado de los preguntones periodistas.
Pero vamos a suponer que Estados Unidos se estuvo brincando las trancas mexicanas durante largo tiempo para conseguir “echar el guante” a Zambada y jalarlo a su territorio, ni eso ha molestado a López Obrador ni tampoco a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum. Han hecho coincidir el discurso de que esperan explicaciones norteamericanas. Nada los hace salir ahí.
Y para efectos de mayor pseudo tranquilidad en el territorio nacional, AMLO no solo ha procurado evitar esos arranques nacionalistas que le son característicos cuando le incomodan las acciones “intervencionistas” del FBI, la DEA y de otras corporaciones del país vecino, sino que ha exhortado, expresamente convocado al Cártel de Sinaloa, a que no haya enfrentamientos.
“Yo confío en que no va haber confrontación. Lo deseo. Además les pido a todos que nos comportemos con responsabilidad y que apostemos a la paz. No hay nada que indique que pueda haber enfrentamientos. Y convocamos a que no se den estos enfrentamientos porque no es el camino. La violencia no”, dijo en su mañanera del lunes pasado, tras el apresamiento de MZ, el 25 de julio.
“Exhorto a que todos actúen de manera responsable”, repitió en un grado al que no podemos llamar insólito porque López Obrador es percibido muy cerca del Cártel de Sinaloa, acaso no por complicidad, pero sí por atender a sus asesores expertos en dicha organización criminal. “Podría” estar aplicando aquella máxima del amigo cerca, pero al enemigo más cerca. Es un decir.
Lo anterior no ha sido traducido en disminución de la violencia en el país. El actual sexenio ha sido el más mortífero en la historia azteca debido a la operación del crimen organizado que ha contestado con más balazos y más asesinatos a la exhortativa presidencial por los abrazos.
Esa violencia, la violencia generalizada, ahí continúa, pero sería peor si desde el régimen federal, o desde el mismo gobierno estadunidense, no manejaran el arresto con las manos de seda y el mutismo que ahora lo hacen, con todo y extraordinaria opacidad y arreglos insospechados, incluidos eventuales arreglos políticos que ya sabemos a quién beneficiaron en automático, a Kamala.
Nada más allá “arriba” saben lo ocurrido en realidad el 25 de julio que, afortunadamente, no ha llevado a ninguna confrontación entre los auténticos ejércitos que son “Chapos” y “Mayos”, puestos a prueba cada día en toda la nación, y en particular, durante el famoso culiacanazo. Demostraron que son los dueños de la sede del cártel, Sinaloa.
Hubo más barullo mediático, exigencias, gritos y pataleos por parte del régimen obradorista cuando fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles, en octubre del 2020, el exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, por presuntos vínculos con el narcotráfico.
No solo fue defendido con uñas y dientes, lo trajo de nuevo a casa y lo condecoró tres años más tarde por haber sido director del Colegio Militar.
“Pudimos constatar que fue una venganza”, aseguró López Obrador, adjudicando toda una maquinación de gobiernos anteriores mexicanos contra dicho altísimo militar, único en la historia del país al que Estados Unidos le ha colocado en el uniforme y en el pectoral de medallas de honor al menos un imborrable manchón de duda.
Asumamos que son casos incomparables para evitarpresentes y/o futuros reclamos, pero la asimetría en el manejo de dos casos similares sirve como pertinente referencia; y ambos casos relacionados con lo mismo, narcotráfico, crimen organizado, discurso patrioterónde la Cuarta Transformación hacia el manejo de Estados Unidos en esos y otros temas.
Ayer sí hubo escándalo mayúsculo en un caso de gran impacto por los “intrusos” vecinos en la vida del país; hoy es mesura de porcelana palpable con la yema de los dedos que al menos ha cumplido con el propósito de no despertar al monstruo estomacal del Cártel de Sinaloa. Es una ventajita, pero ventaja al fin.