-Presionan con el dinero sucio de Garduño

-Hasta el “papá” de Corral lo desacreditó

-El paro judicial, entre el 22 y el 26 de agosto

-Ni al 90 por ciento el nuevo hospital del IMSS

Las rondas de nombramientos del gabinete ampliado de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, no han incluido al Instituto Nacional de Migración (INM), una posición cuyo titular es comisionado dependiente del jefe del Ejecutivo en los hechos, aunque administrativamente sea un desconcentrado de la Secretaría de Gobernación.

La agencia mexicana que regula -es un decir- los procesos migratorios no es la gran oficina pendiente del equipo presidencial, pero cobra especial relevancia porque, nos aseguran, hay mucho interés en ciertos sectores de la 4T por mantener el control del área, en la transición a la que solo falta mes y medio, entre la gestión de Andrés Manuel López Obrador y la primera mujer que tendrá las riendas del país.

No es un secreto que el actual comisionado, Francisco Garduño, (“Paco”, para su amigo AMLO) enfrenta un tibio proceso penal federal por un delito menor, fincado a partir de la tragedia del 27 de marzo de 2023, cuando murieron en un incendio 40 migrantes en la estación migratoria de Juárez.

El deceso de decenas de migrantes fue uno de varios resultados fatales que ha traído el fenómeno migratorio convertido en una catástrofe humanitaria con la suma de muchos factores, entre ellos el mediocre papel federal y la falta de una política práctica que le diera un curso más humano a esta crisis internacional padecida en México, con epicentro en la frontera norte.

En este proceso penal al que fue sometido Garduño Yáñez, pese a lo cual López Obrador lo mantuvo en su cargo, se enmarca un desaseado intento del funcionario por cerrar el caso la semana pasada, con un acuerdo reparatorio casi con la complicidad de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), también controlada desde la Secretaría de Gobernación.

Nunca pudo conocerse cuál era ese acuerdo ni lo que podría ofrecer en lo personal el funcionario acusado. Suponemos que lo sufragaría con el presupuesto público, que ha utilizado a discreción para pagar los gastos del proceso penal y algunas indemnizaciones en trámite para las familias de los migrantes muertos.

Pero en algunos círculos del poder federal en la frontera dicen que hay algo más en ese intento fallido de lograr la suspensión del proceso a prueba y con ello tener la exoneración plena por la tragedia; el beneficio le fue negado, en buena medida por la protesta en defensa de las víctimas del lunes pasado.

Sin embargo, sostener a Garduño como titular del INM, o mantener al grupo que representa del obradorismo en el equipo de Sheinbaum Pardo, sería el interés final.

Ese grupo no tiene únicamente poder político, sino que carga en sus espaldas señalamientos de haberse enriquecido con el tráfico de personas migrantes por todo el país, repartiéndose las ganancias con los grupos criminales que tienen estructuras desde Chiapas hasta Juárez o cualquier otra frontera norte en crisis.

Entonces, hasta mucho dinero sucio hay para presionar a Sheinbaum con ese cargo que Garduño, por sí mismo o por terceros, pretende mantener.

En la designación que haga la presidenta del INM, donde hay esperanza de un cambio en la difusa política migratoria, habrá señales de qué tanto efecto han hecho en ella las presiones de ese poder que, insistimos, no es solo político.

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Los panistas de viejo cuño conocen muy bien, como nadie, la relación que llegaron a tener Jesús Antonio Pinedo y Javier Corral. Por décadas fueron amigos cercanos, casi familia, hasta que el poder, la transa y los apetitos personales los separaron.

En alguna comilona de las que le gustaban a Corral desde que aprendió a vivir del erario, esas en las que arreglaba el mundo frente a botellas de Carta Blanca o vino tinto, inicialmente Padre Kino, llegó a decir el exgobernador que veía casi como a su papá a Pinedo Cornejo.

Aunque no es mucha la diferencia de edades, sí es mayor el primer vocero del desastroso quinquenio corralista. Más que eso, era por muchos años una figura de autoridad, un consejero, amigo y cómplice que hasta le dio de comer en los peores tiempos de Corral, cuando editaban una revista política, en la primera era panista de Chihuahua, que quizás tuvo algo de prestigio en algunos círculos.

Eso cuentan los cronistas azules conocedores de la historia de quienes construyeron aquel PAN fuerte de Juárez, del que nada queda; lo traen a la memoria a raíz de la aparición pública de Pinedo la semana pasada, tomada como el preámbulo del fracasado intento de detención del exgobernador en la Ciudad de México.

Por eso, suponen, la reaparición de Pinedo -luego de su estancia obligada de 10 meses en el Cereso de Aquiles Serdán acusado de corrupción en dos causas penales- debe haberle caído de peso a Corral Jurado, quien no respondió a las expresiones de descrédito de tan alto referente personal, al menos para él.

Dos dichos de Pinedo fueron interpretados como los más dañinos: la referencia a que César Duarte -a quien el exfuncionario conoció en prisión- era mejor persona que Javier Corral; y la afirmación de que tiene más bienes de los que podría haber adquirido con sus ingresos de parásito del servicio público.

Por alguna razón, según los panistas seguidores de la tóxica relación Pinedo-Corral, en todos los dichos con el que su “papá” desacredita al descarriado hijo, ese par de expresiones fueron las más venenosas que podía haber soltado.

Más que las acusaciones genéricas de las corruptelas que conoce a Corral, esos dos dichos hacen mella en el abollado escudo de honestidad del eterno aspirante a las jugosas plurinominales, ahora por Morena.

La novela dará para más entre esos dos candidatos a terapia psicológica altamente especializada, porque la aparición de Pinedo no ha dejado de verse como el primer paso de una estrategia sólida de ataque a la que se habría sumado sin reparos su exvocero.

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No fueron burdas fake news las que circularon el fin de semana con el anuncio del nuevo paro judicial a partir del este miércoles 21 de agosto, sino el producto de confusiones internas a nivel de empleados y mandos medios de los juzgados en todo el país.

En el caso de Chihuahua, la información que llegó al Centro Regional de Justicia Federal, que controla los tribunales de la capital y Juárez, inicialmente convocaba a paro en esa fecha, pero luego hubo ajustes no tanto por desorganización de la protesta, sino porque la Cámara de Diputados retrasó las fechas para dictaminación de la gran reforma por la que habrán de manifestarse los empleados de los juzgados federales.

Resulta que el dictamen de la reforma judicial en San Lázaro habría de votarse en comisiones justo el día 21, pero por la entrega de la constancia de mayoría a Claudia Sheinbaum, a la que todos los morenistas quisieron ir la semana pasada, fueron retrasándose y posponiéndose reuniones.

La realidad es que el paro es inminente y al parecer no tiene vuelta de hoja, pero habrá de ser entre el 22 y el 26 de agosto, cuando el dictamen de la reforma vaya a votarse en comisiones, a fin de dejarse listo para subirse al pleno al comienzo de la nueva legislatura federal que arranca el primero de septiembre.

Los litigantes de asuntos en la justicia federal deberán estarse comiendo las uñas de los nervios, porque el aparato judicial es lento de por sí y con un paro muy seguramente vendrá un caos mayor por varios días o semanas.

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Entre los integrantes del excluido comité ciudadano que da seguimiento al nuevo hospital del IMSS en Juárez -que comenzó a operar al mínimo de su capacidad el pasado lunes, tras la visita presidencial- dicen que los trabajos no van al 90 por ciento que le fue reportado al presidente Andrés Manuel López Obrador.

La realidad objetiva, con todas las variables necesarias para su operación, apunta entre el 75 y el 85 por ciento, siendo optimistas en la entrega de equipos y en el avance de la obra física estructural y de detallado.

Así, si bien va, aseguran, podría comenzar a operar en serio, y eso sin estar al 100 por ciento, entre diciembre de este año y febrero de 2025, dado que hay retos importantes por salvar en materia de equipamiento y disposición del personal suficiente para las plantillas de especialidades, enfermería y administración.

El arranque de operaciones hace una semana fue muy forzado y hasta incómodo para quienes lo estrenaron. Lo que sí es que la visita sirvió para que la marcha fuera acelerada, no vaya a ser que a López Obrador se le ocurra darse otra vuelta para inaugurarlo en septiembre, a días de entregar el mando a su sucesora.