En últimas fechas se ha hecho viral el enfrentamiento que se ha presentado entre el presidente municipal de Ciudad Juárez, Licenciado Cruz Pérez Cuéllar y el presidente de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, Licenciado Sergio Nevárez, toda vez que uno hace referencia al incremento que tendrá el cobro del vital líquido a partir de enero del año entrante, mientras que el otro, defiende su postura en el sentido de que no habrá aumento alguno.

Mientras son peras o manzanas, lo cierto es que cuando el río suena es porque agua lleva y previamente se ha referido que la JMAS Juárez, requiere de mayor recurso para dar cumplimiento a las exigencias que el desarrollo juarense ha presentado, cuestiones que en diferentes foros ha presentado el titular de la descentralizada y ha desmentido la gobernadora del estado.

Actualmente, vemos que la JMAS Juárez, busca congratularse con los habitantes de este H. Ayuntamiento y presentan una serie de obras que tienen a la ciudad hecha un caos, ciertamente mientras mayor obra se presente en Juárez, mejor será el desarrollo de la ciudad, pero muchos nos preguntamos, porque se inician todos los trabajos al mismo tiempo; no sería mejor ir realizando una obra y al terminar la misma, iniciar con otra; porque una vez que concluyen trabajos, dejan mucho tiempo inconclusa la pavimentación, entre muchas otras interrogantes.

Ciudad Juárez tiene un drenaje por demás obsoleto y cambiar el mismo requiere de mucho esfuerzo por parte de la dependencia en comento, pero la queja ciudadana radica en el hecho de que, pareciera que las obras realizadas no tienen una organización efectiva y muestran una ciudad en obra negra, en la que no se puede transitar, es decir, falta una coordinación efectiva entre autoridades que permita un verdadero desarrollo.

He sido muy reiterativo en los diferentes artículos publicados en el sentido de que las dependencias deben mantenerse alejadas de la política, toda vez que, mientras más politizadas se encuentran menor es la efectividad del trabajo que se desarrolla o que se pretende llevar a cabo y actualmente la guerra entre las autoridades municipales y estatales es notoria.

La misión de la JMAS Juárez, según su página de internet, radica en “brindar con eficiencia, calidad y transparencia, los servicios para el manejo del agua con oportunidad y sustentabilidad, para garantizar a los habitantes de Ciudad Juárez la satisfacción de necesidades presentes y futuras, promoviendo una cultura del uso racional del agua”, y también como ciudadanos debemos comprender que muchas de las obras que se realizan, se llevan a cabo por diferentes empresas que ganaron una licitación y al momento de la firma de un contrato, se obligan a entregar en tiempo y forma aquello a lo que se hayan comprometido.

No pretendo con esto justificar el estado en el que se encuentra nuestra ciudad dadas las circunstancias previamente descritas, pero sí, hacer conciencia en el sentido de una planeación estratégica y una distribución inteligente de los contratos y los recursos, a efecto de eficientar tiempos y lacerar lo menos posible a la ciudadanía, por ello mi insistencia en buscar la manera de eliminar los privilegios del funcionariado y desapegarlos por completo de la política.

Max Weber, hacía referencia a privilegiar la meritocracia y dentro de las instituciones la política no permite esa meritocracia, es decir, no existe una verdadera profesionalización de quienes ocupan los diferentes cargos administrativos de la JMAS Juárez y las dependencias con las cuales ésta debe coordinarse.