-Disfruta de Europa en plena jornada electoral
-Justicia, como relojito suizo para Garduño -Feliz cumpleaños para el “horror” de diciembre -Reinicio del BRT-1 entra a la recta final Mientras los funcionarios de casilla, representantes de los partidos y candidatos que participaron ayer en las elecciones extraordinarias en los municipios de Ocampo y Belisario Domínguez, se jugaban literalmente la integridad física, uno de los responsables de su organización pasa la vida de Sultán en Europa. Las elecciones de julio pasado en esos lugares fueron anuladas por robo de casillas a cargo de hombres armados, integrantes de grupos delictivos. Ayer fueron los comicios extraordinarios. A pesar de ello, el consejero del Instituto Estatal Electoral (IEE) y presidente de la Comisión de Organización Electoral, Yuri Zapata, andaba de sibarita en el viejo mundo. Él mismo, a través de sus redes sociales, compartió las imágenes de su viaje por Suiza, dándose la gran vida en plena jornada, que debió ser blindada por las corporaciones de seguridad para evitar ocurriera lo mismo de hace seis meses. Habrá que esperar cuál será la respuesta a la ciudadanía por su viaje, esperemos que el consejero, por lo menos le traiga un llaverito de recuerdo a la consejera presidenta Yanko Durán y a todos los que arriesgaron su integridad para que estos comicios pudieran llevarse a cabo. Dicen que cometió la desfachatez de conectarse vía remota en algunos momentos de la jornada, pero de su presencia física dejó plena constancia en el Face. (En versión digital de La Columna sus propias fotos). *** Como relojito suizo, la justicia federal le concedió al ahora excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño Yáñez, la posibilidad de cambiar de Juárez a la Ciudad de México la sede para acudir a firmar cada 15 días, dentro de la causa penal por la que es imputado. Desde abril de 2023 hasta noviembre de 2024, el exfuncionario federal fue obligado a presentarse a los juzgados federales de la frontera dos martes al mes, tras ser vinculado a proceso por el delito de ejercicio indebido del servicio público, tras la muerte de 40 migrantes en la estación migratoria. Sin duda, siempre ha tenido un trato privilegiado de la justicia y la Fiscalía General de la República, que sólo le imputó un delito menor, no grave, en medio de la tragedia humanitaria del deceso masivo de sudamericanos encerrados en esa prisión que mantuvo por décadas el INM. Garduño Yáñez venía dos veces al mes con cargo al erario. Avión, comilonas y convivios, todo pagado con el presupuesto del descentralizado encargado de aplicar la política migratoria, sin pies ni cabeza desde el año 2011, cuando fue el vuelco derechohumanista. Aunque trató de que le cambiaran la medida cautelar de acudir a firmar cada dos semanas y lograr la suspensión condicionada del proceso, no pudo hacerlo. Hubiera sido un escándalo mayor que ni ese dolorcillo de cabeza se le permitiera a la justicia federal. Sin embargo, una semana antes de terminar su cargo en el INM, un juez federal le aprobó no el cambio de medida cautelar, pero sí la sede del juzgado al que deberá seguir presentándose a firmar, al menos hasta marzo de 2025, cuando tiene la siguiente audiencia dentro de la causa penal, para definir si ahora es viable la suspensión del proceso. Sería común un cambio de sede, medida justificable cuando el imputado está en libertad y lo solicita para continuar con su actividad productiva, pero en este caso no deja de llamar la atención la flexibilidad ministerial y judicial, porque durante más de un año y medio usó los recursos públicos a su disposición para enfrentar el proceso penal en su contra. La protección al amigo de Andrés Manuel, por lo visto, le alcanzó hasta este nuevo sexenio, en el que apenas fue relevado por el exgobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes Peregrina. *** Los primeros días de diciembre de hace 30 años, cuando Carlos Salinas de Gortari había entregado el poder a Ernesto Zedillo Ponce de León, llegó la peor sacudida económica que ha padecido México en los tiempos modernos. La devaluación del peso antes de entrar al modelo de libre flotación en el tipo de cambio, la fuga de capitales y el fin del anhelo primermundista llegaron a rematar ese año, el mismo en el que irrumpió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y asesinaron al candidato priista a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio. Ese año originó las consecuencias del llamado “Efecto Tequila”, que desestabilizó a la región y, en el terreno político, llevó a la cárcel, meses después, al hermano del expresidente, Raúl Salinas. Hablamos del período del uno al 21 de diciembre de 1994; es decir, estamos justo en el período en que se cumplen las tres décadas del “error (horror) de diciembre”, como desvergonzadamente lo llamó el propio Salinas, echándole toda la culpa a su gris sucesor. La efeméride viene a cuento porque los grillos morenos, de puestos medios en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, nos piden recordar que antes de octubre no faltaban agoreros del desastre de la transición entre Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Los catastrofistas advertían similitudes entre aquel sexenio que acabó en 1994 y el que comenzaba este 2024, como la economía sostenida con alfileres -que siempre ha estado así-, deuda al alza, déficit fiscal elevado, incertidumbre jurídica y cierta rispidez en el cambio de mando político. Pues bien, es justo decirlo: ninguna catástrofe ha ocurrido ahora que nos encaminamos al final del año, aunque los nubarrones no han acabado de disiparse. *** Sea como sea, la talacha que le dejaron al panista presidente de la Comisión de Presupuesto, Jorge Soto Prieto, para sacar adelante el incremento al ISN, no es cualquier cosa. Es señal -según las voces en la bancada del albiazul y en la tricolor que votará como disponga el Palacio de Gobierno- de que alguien no hizo bien la tarea de socializar y convencer con el aumento al sector que le pega el alza. No hay que rascarle mucho. La administración comenzó con el impuesto tasado al cuatro por ciento, condicionado a reducirlo posteriormente, pero con el voto de confianza y a cambio de resultados. Ahora, el empresariado ha visto resultados en la gestión de Maru Campos y fácilmente cedería a ese incremento si la tarea política de convencimiento se hubiera hecho con la debida diligencia y el oficio que demandan asuntos de este tipo. Los empresarios, sobre todo los que han estudiado las llamadas “reaganomics” (herencia del expresidente estadounidense Ronald Reagan), bien saben que las empresas no pagan impuestos, son las personas las que lo hacen. Es decir, finalmente terminan por pasar sus costos fiscales y de producción a los consumidores, en la proporción que suban las tasas impositivas. Unos dirán que no es momento de incrementos fiscales en plena crisis, pero en realidad nunca es momento para la adopción de estas medidas impopulares, pero son decisiones que deben tomarse y operarse debidamente. Ese reto es el que tienen los legisladores que apoyan el aumento y ahora están a cargo de hacer la talacha que no se hizo previamente. *** Esta semana entra en la recta final el proyecto de reinicio del BRT-1 -el Vivebús, Bravobús o Juarezbús, como sea que se llame ahora- cuyo trazado original por el eje vial Juan Gabriel dio comienzo a la serie de fracasos que ha enfrentado el transporte en la frontera. De la Operadora de Transporte Vivebús (OTV), que mantiene ese nombre oficial desde 2013, nos reportan que en realidad tiene varios días lista para funcionar la troncal, pero desde Palacio de Gobierno fue ordenado un nuevo y riguroso check-list de cada detalle, para que no vayan a salir con sorpresas a partir del próximo domingo, cuando está previsto su arranque formal. Este es, quizás, el logro más importante de la administración estatal en el antes abandonado renglón del transporte en Juárez, pues es mayor la demanda de esa ruta que la del BRT-2 y la pretroncal Gómez Morín. Además, esta apuesta de la OTV pretende ser el mayor acicate para que el transporte público concesionado, que sigue sin dar mayores muestras de mejoras, también evolucione de forma más acelerada para elevar la calidad del pésimo servicio que por décadas lo ha distinguido.