Opinión
Miércoles 10 Jul 2024, 06:10
OPINIÓN
Una candidatura sin consejeros universitarios
Como si fuera una escena sacada de una película sobre el Niño Fidencio, Óscar Ibáñez arranca su campaña por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ)
La Columna De El Diario
-Una candidatura sin consejeros universitarios
-Inflación y Banxico aprietan la soga en el cuello
-Cerca del PAN, “siniestrillo” exsecretario corralista
-El récord de la nueva secretaria como investigadora
Como si fuera una escena sacada de una película sobre el Niño Fidencio, Óscar Ibáñez arranca su campaña por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Su objetivo: lograr el milagro de ganar la Rectoría sin tener un solo consejero a su lado de los que votarán por el nuevo jefe o jefa de la máxima casa de estudios.
Esta aspiración llega fuera de lugar después de sufrir una serie de derrotas políticas por su bajo octanaje como el máximo gestor panista de la localidad.
Fue acaso el principal artífice del fracaso en la Presidencia Municipal, en todas las diputaciones federales y en la mayoría de las diputaciones locales en Ciudad Juárez, mismas que tenía encomendadas desde Chihuahua.
Ibáñez parece olvidar que la UACJ lleva años realizando procesos internos que son muy diferentes a las elecciones federales y estatales.
En esa institución, los partidos políticos no cuentan, ya que durante décadas se ha preservado la autonomía universitaria.
Es precisamente esta autonomía la que permite que sean los universitarios quienes deciden el rumbo de la universidad, y no las influencias externas.
A pesar de esto, Ibáñez Hernández se ha lanzado a la contienda con la esperanza de correr una suerte diferente a la de sus predecesores, como Ernesto Morán, quien también creyó que el respaldo del gobernador en turno, por ser del mismo partido, le aseguraría la Rectoría.
El proceso de sucesión rectoral comenzará al regreso de las vacaciones, con la emisión de la convocatoria prevista para la última semana de julio.
Será en el mes de agosto cuando los universitarios elijan al nuevo rector de la Autónoma de Juárez, en un proceso que, una vez más, promete destacar por la autonomía y la independencia que ha caracterizado a esta casa de estudios.
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Si no es hoy podría ser a más tardar mañana que la gobernadora, Maru Campos Galván, regrese a Juárez con aquella visita esperada hace pocas semanas. Algunos la recibirán con miedo y otros con mucho beneplácito.
Hemos dicho que hay algunos enroques que presentará de viva voz la mandataria.
Se tiene contemplado que el pretexto original sea la colocación de la primera piedra para la multimillonaria inversión de una nueva maquiladora en la frontera.
Pero podría llegar con los cambios avizorados tras las elecciones. En el Pueblito Mexicano esperaban que el mismo lunes de esta semana fuera el último día de su coordinador de gabinete, precisamente Óscar Ibáñez.
Así que de fondo podría ser ese uno de los motivos de la agenda fronteriza; en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), como también lo hemos anticipado, podría darse el madruguete.
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La inflación general al cierre del mes de junio pasó a 4.98 por ciento, una mala noticia con la que ayer nos despertó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), por ser la cifra más alta de los últimos 13 meses y no dar señales de apuntar a la baja.
Dentro de esa mala noticia, la buena es que el componente subyacente -más preciso para marcar tendencias porque descuenta los bienes y servicios más volátiles- cayó a 4.13 por ciento, el indicador más bajo también de los últimos años en los que las presiones inflacionarias han dominado la economía global.
Por estas presiones, la tasa de interés ha sido mantenida en los niveles excepcionalmente altos. Apenas la bajó el Banco de México (Banxico) en marzo de este año, de 11.25 a 11 por ciento y todavía está en el aire cuál será la siguiente decisión de política monetaria.
Tarde o temprano, las tasas reales que ponen muy caro el precio del dinero y del acceso al crédito, van a pasar factura a la economía nacional, empresarial y familiar, pero no parece haber mucha disposición de Banxico para ver más allá del intento de frenar el fenómeno monetario que trae como consecuencia el alza de los precios.
En un mes, el 8 de agosto, con el cierre de la inflación de julio, el banco central habrá de decidir si flexibiliza o mantiene restrictiva la política monetaria, tras más de un año de enfriamiento de los motores económicos para tratar de contener la persistente inflación, pese a las críticas de quienes buscan o necesitan financiamiento y sienten cada vez más apretada la soga en el cuello.
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Sin pena alguna, ha sido visto cerca del PAN el “siniestrillo” exsecretario particular de Javier Corral, José “Pepe” Luévano, quien disfrutó cinco años de las mieles de la desastrosa administración estatal, a cambio de cargar con la vergüenza el resto de su vida.
En imágenes que nos envían los panistas a La Columna, puede verse en un rincón el que fuera también director del Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa del Estado (Ichife), un descentralizado utilizado como caja chica en el quinquenio pasado, refugio de varios desechos del corralato, entre ellos el “siniestrillo”.
El exfuncionario corralista busca permanecer cercano a la dirigencia estatal que encabeza Gabriel “Gabo” Díaz, pues fue en una visita de éste al Comité Directivo Municipal del PAN de Chihuahua, donde fue captado sin el menor asomo de vergüenza.
Luévano Rodríguez fue el secretario del PAN estatal que ordenó a su compañero Alfredo Piñera grabar a la periodista Miroslava Breach, para luego hacer llegar, a través del exalcalde de Chínipas, Hugo Schultz, la grabación a quienes habrían ordenado su asesinato.
No obstante, el “siniestrillo” y Piñera gozaron de la protección de Corral para pasar de acusados a testigos protegidos, cargándole la mano, finalmente, sólo a Schultz, quien hasta que entró en conflicto con el entonces gobernador, terminó siendo detenido, acusado y juzgado como participante en dicho crimen.
Tan solo ese antecedente es suficiente para no ser bien visto en las filas del albiazul. Ni hablar de las instrucciones de su jefe, hoy morenista, que ejecutó desde Palacio en la peor administración estatal de la historia de Chihuahua.
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Por un resquicio del reglamento para el otorgamiento de reconocimientos del Sistema Nacional de Investigadores universitarios (SNI), la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, anunciada como titular de la aún no creada Secretaría de Humanidades, Ciencias y Tecnologías del próximo gabinete federal, es a partir de este año SNI del nivel 3, el más elevado posible.
El brinco fue extraordinario, porque apenas en el 2019 llegó al nivel I, donde permaneció hasta el 2023, para que de repente, en la más reciente convocatoria, la encontremos en el nivel III.
Debió, de acuerdo al reglamento, estar por lo menos dos periodos en el nivel II, es decir, 10 años, que ni siquiera cumplió en el nivel I, sino que de manera extraordinaria, nos dicen los que saben del tema, brincó sin tocar baranda del II para llegar hasta el III.
Hay una posibilidad extraordinaria en el reglamento, tener una trayectoria equivalente, en este caso al I y al II, para apostarse en el III.
Debe haber alguna explicación lógica al brinco, en ese sentido, contar con un reconocido liderazgo internacional por la trascendencia e impacto de sus aportaciones a la solución de problemáticas nacionales, así como haber participado activamente en el desarrollo institucional y demostrar una destacada labor en la formación de la comunidad humanística, científica, tecnológica o de innovación del país, supuestos que tiene expresamente señalados el reglamento.
Lo que es cierto es que es mal mensaje para el resto de los investigadores que a nivel nacional han tenido que acogerse estrictamente al largo camino de brincar desde candidatos a SNI, y luego transitar del I al II, después de varios años, e igual del II al III, proceso en el cual deben invertir hasta 20 años si bien les va, quemándose las pestañas con publicaciones en revistas de alto impacto nacional e internacional.
La investigadora Rosaura Ruiz estaría llegando hasta el nivel III en tiempo récord de seis años.