Ciudad de México.- La sociedad mexicana debe despertar y exigir resultados a los gobiernos y políticos. No basta con votar; se necesita vigilar sus acciones y participar más en política. México requiere una ciudadanía más honesta, solidaria, responsable e informada que contribuya a la transformación y al mejoramiento de la sociedad de la que forma parte.
Los países del primer mundo, como Dinamarca y Estados Unidos, se caracterizan por tener altos ingresos per cápita, economías sólidas y un sistema de salud y educación de alta calidad. En contraste, países del tercer mundo, como México, prevalece la corrupción, la desigualdad económica, ingresos bajos, infraestructuras deficientes y acceso limitado a servicios básicos.
El próximo Gobierno de la República tiene la obligación de incluir funcionarios públicos que tengan una formación académica probada y experiencia en la función a desempeñar, esto con la finalidad de que mejoren las condiciones económicas de todos los mexicanos. Pero no basta solo con la preparación académica y con la experiencia, se necesitan personas con un alto grado de humanismo, ética y moral. De lo contrario, el país estará nuevamente condenado a los actos de corrupción que siempre han existido en México y que no nos dejan avanzar. Es necesario precisar que la corrupción no solo está en los políticos y servidores públicos, sino que también ya alcanzó desde hace mucho a la sociedad.
Antes de pensar en la construcción del segundo piso de este país, primero es necesario tener cimientos sólidos y, para eso aún falta mucho. Parte de esos cimientos sólidos son los ingresos que tienen los trabajadores en el país. Por citar algunos ejemplos, con datos de los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Estacional (ENIGH E) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el ingreso corriente promedio mensual varía entre diferentes grupos de la población en México. Las personas con escolaridad de posgrado en promedio perciben aproximadamente 30 mil 700 pesos mensuales, mientras que los mayores de 60 años reciben alrededor de 13 mil pesos. Aquellas personas con alguna discapacidad tienen un ingreso promedio de seis mil pesos, y los hogares del primer decil, que representan la condición socioeconómica más vulnerable, perciben aproximadamente cuatro mil 700 pesos mensuales, cifra muy parecida a la de las personas que hablan alguna lengua indígena. Por otro lado, las personas con escolaridad de primaria terminada tienen un ingreso promedio de cuatro mil 500 pesos y, en promedio el sueldo mensual oscila entre los cinco mil y siete mil pesos.
Mientras que en los países del primer mundo, como Dinamarca, el salario promedio es de cinco mil euros al mes, equivalente aproximadamente a 91 mil pesos mexicanos, en el caso de Estados Unidos, un trabajo de “full time” en promedio es de cuatro 200 dólares mensuales lo que equivale aproximadamente a 72 mil pesos mensuales. Es decir, hay una diferencia entre 67 mil y 84 mil pesos, entre México y países como Dinamarca y Estados Unidos. Eso sí, los funcionarios de primer y segundo nivel y los magistrados, jueces, junto a la élite política y otros más, sí alcanzan esos salarios de primer mundo y, en algunos casos, mucho más. Entonces, ¿dónde quedó el “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”?