Mañana cierra la convocatoria para inscribirse en la contienda por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) para el período del 10 de octubre de 2024 al 10 de octubre de 2030. Esta convocatoria, que invita a quienes cumplen con estrictos requisitos de elegibilidad, marca el fin de una era de liderazgo ejemplar bajo la dirección del rector Juan Ignacio Camargo Nassar.
La próxima elección no solo es una transición administrativa, sino también una oportunidad para definir el futuro de nuestra universidad. No se trata simplemente de un cambio de rector; es un momento para evaluar y ajustar -de ser necesario- la dirección que le corresponderá a nuestra Universidad en los próximos seis años.
Sin duda, se trata de un reto mayúsculo, ya que, durante su gestión, el rector Camargo Nassar ha dejado un legado significativo. Entre sus logros más destacados se encuentra su habilidad para enfrentar la pandemia del Covid-19 con una admirable flexibilidad docente y administrativa, su dedicación a la calidad académica ha sido sobresaliente, logrando que más del 90% de los programas de la UACJ sean certificados como programas de calidad, ha mantenido finanzas sanas (nada sencillo) y ha sido un pilar en la construcción de legislación contra la violencia de género, entre otros grandes logros.
Ahora bien, los requisitos para postularse a la Rectoría son claros: ser mexicano(a) por nacimiento, poseer un grado universitario de licenciatura o posgrado, haber destacado en su especialidad y ser reconocido como una persona honorable, entre otros. Estos criterios garantizan un mínimo de compromiso para quienes aspiren a este cargo de enorme responsabilidad, pero a la convocatoria le faltó señalar un intangible que señalaré en las últimas líneas.
Retomando lo que expresamente indica la convocatoria, esto tiene como objetivo asegurar que el próximo rector o rectora no solo tenga la formación académica necesaria, sino también una trayectoria probada de servicio y compromiso con la UACJ. La experiencia docente o de investigación, así como el haber prestado servicios a la universidad, son fundamentales para comprender las necesidades y desafíos de nuestra comunidad universitaria.
Este nivel de excelencia no solo es un reflejo de la capacidad del rector Camargo Nassar, sino una guía para lo que se espera del próximo líder de la Universidad. La Rectoría requiere más que energía y entusiasmo; requiere una reflexión profunda sobre lo que significa el cargo y una visión clara de hacia dónde se dirige nuestra universidad.
En este sentido, el Doctor Constandse Cortez se perfila como un candidato con una sólida trayectoria dentro de la UACJ. Su experiencia como director del Instituto de Ciencias Biomédicas y secretario general de la Universidad, por mencionar sus últimos cargos universitarios, junto con su reputación como un hombre probo y responsable, lo posicionan como el mejor contendiente. Su candidatura refleja el tipo de liderazgo necesario, con un profundo conocimiento de nuestra Universidad -desde el ámbito académico hasta el administrativo- y un compromiso inquebrantable con su desarrollo.
Por otra parte, es oportuno revisar el entorno que se vivirá en los próximos años, ya que, si bien, en tiempos de paz, las instituciones pueden permitirse perfiles en proceso de aprendizaje, los tiempos que se prevén requieren un líder experimentado y competente para defender la autonomía universitaria en un contexto de incertidumbre y posibles desafíos externos, intento de injerencias políticas, cambios en la legislación educativa y ajustes en el financiamiento público, por ello, es crucial una figura directiva que tenga un profundo entendimiento del entorno universitario y una trayectoria probada en la gestión académica y administrativa.
Para lograr lo anterior, la Rectoría necesita una persona que combine habilidades, competencias, conocimiento y, sobre todo, amor por la Universidad. Este perfil no solo debe tener una sólida formación académica y experiencia en cargos de responsabilidad dentro de la UACJ, sino también una capacidad estratégica para anticipar y responder a los retos venideros. La habilidad para negociar con autoridades gubernamentales, establecer alianzas con instituciones nacionales e internacionales, y garantizar la sostenibilidad financiera -como hasta ahora-.
Es aquí donde radica la esencia de lo que la convocatoria no menciona explícitamente, pero que es de vital importancia: el amor por la universidad. Este sentimiento genuino y legítimo es el pilar fundamental sobre el cual se erigirá el liderazgo del nuevo rector.
Dicha característica será lo que impulsará al líder a trascender, a ir más allá de las expectativas y a convertir cada desafío en una oportunidad. Significa trabajar diariamente con la firme convicción de dejar una universidad mejor para las futuras generaciones. Cada tarea cotidiana se transforma en un acto de deber y compromiso, cada esfuerzo se convierte en una semilla que será para el florecimiento de nuestra comunidad universitaria.
Este amor no es solo una declaración romántica, sino una dedicación tangible y palpable. Es la energía que impulsa a trabajar largas horas, a escuchar y entender las necesidades de estudiantes y docentes, y a representar con orgullo y dignidad a la UACJ en todos los ámbitos. Al exterior, implica ser un embajador permanente de la universidad, llevando con cada palabra y acción el prestigio y los valores de nuestra máxima casa de estudios.
Es así como, desde estas líneas, apoyamos firmemente la candidatura del Doctor Constandse Cortez, quien cuenta con todas y cada una de las características descritas a lo largo del texto, sin duda, bajo su liderazgo, anticipamos una rectoría llena de éxitos y una UACJ que continuará creciendo y consolidándose como una institución de excelencia académica.