-Otro peligroso pleito interno en La Empresa

-Deberán regresar dinero a la UACH...por la fuerza

-Ni Luisa ni Amlito, fue Brigitte la estrella de la visita

-Caravana con sombrero ajeno

Así como ha crecido el grupo delictivo La Empresa también están multiplicados sus problemas sobre todo internos. Es una agrupación con gran poderío en Juárez e importante presencia en la ciudad de Chihuahua.

Las áreas de inteligencia policiacas han determinado que la masacre ocurrida la madrugada del sábado en uno de los fraccionamientos cerrados aledaños a la Calzada del Río fue ocasionada entre miembros de la propia agrupación.

Aparentemente hubo discusión por faltante en la contabilidad de los negocios; del pleito verbal pasaron a los balazos y la muerte.

Murieron tres individuos, entre ellos un jefe menor del grupo, Gerardo Sáenz Pérez, “El Chero”. El lugar donde fue privado de la vida es una casa-residencia adjudicada a “El Negro” o “Snopy”, Eli O. R., quien pudo haber estado en el lugar y haber sido parte del pleito. Carga varios antecedentes de cárcel por distintos delitos.

El tercer muerto todavía no ha sido identificado aun cuando varias mujeres sobrevivieron con lesiones sí por balazos pero que no ponen en riesgo su vida. Un niño quedó ileso.

No son nuevas esas confrontaciones al interior de La Empresa, de hecho surgió como tal de la división de los antiguos Aztecas y después hubo múltiples actos de violencia contra sus ¿aún primos? los Mexicles, y siempre que ocurre eso la ciudad sufre aumentos considerables en sus estadísticas de homicidios y, desde luego, de miedo para los juarenses.

Mientras en una metrópoli del tamaño de la Ciudad de México el promedio de crímenes es de 70 mensuales, aquí son 100 por mes.

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En tiempos de impunidad es fácil cometer acciones hasta ilegales bajo la convicción que no habrá castigo.

Recordemos que el exrector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Luis Alberto Fierro Alvídrez, de infausta memoria, tomó al alma mater como patrocinadora de sus gustos sibaritas y le hincó el colmillo de lo lindo con salarios, indemnizaciones, viajes nacionales e internacionales y tragazones de lujo en los mejores restaurantes de muchos países.

El exgobernador que lo impuso, el hoy morenista, Javier Corral, le perdonó y le aplaudió todo pero no el Auditor Superior del Estado, Héctor Acosta, quien halló liquidaciones ilegales por más de 240 mil pesos en favor de Alan Roberto Rentería Rentería y Juan Pablo Martínez Ponce, uno coordinador de asesores y el otro secretario particular de Fierro.

El resultado de la revisión correspondiente pasó al Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA) que acaba de dictar como sentencia la suspensión de ambos de la máxima casa de estudios.

Fierro pudo subsanar esa ilegalidad pero no quiso hacerlo. Estuvo previamente con el auditor Acosta al conocer las observaciones y se comprometió a que sus dos muchachos regresarían los casi 240 mil pesos pero luego se hizo pato, los tres se hicieron patos, y ninguno devolvió un céntimo.

Ahora seguramente les será iniciado otro proceso a los dos por la propia Auditoría y seguramente alcanzará al exrector Fierro porque él autorizó la servida con cuchara grande antes de ser sacado por la cocina de la rectoría en noviembre del 2021, cuando aún no terminaba su período. Fue expulsado.

Finalmente está siendo alcanzado por aquellos hechos que desde entonces eran motivo de discusión, las indemnizaciones ilegales.

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En la memorable visita de la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, no fue ella la estrella de la gran concentración registrada el domingo en el Centro de Convenciones de la capital, como tampoco lo fue Amlito, Andy López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador.

No fueron ellos los protagonistas, ni fueron los senadores Juan Carlos Loera de la Rosa y Andrea Chávez; tampoco fue el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar, quien llevó sus porras igual que los demás, para mostrar, como si hiciera falta, que suspira por la candidatura de 2027.

Los morenistas que acudieron al evento nos reportan que las porras y la división grupera era lo esperado. Así ha sido en el partido desde su creación, aunque es más notable la euforia ahora que el morenismo ha tenido sus grandes conquistas electorales.

Lo que nadie esperaba era la unidad de todos en contra de la dirigente estatal, Brigitte Granados de la Rosa, quien sin duda sí fue la protagonista de la visita de su jefa nacional, aunque para mal.

La molestia tanto en las bases como en las cabezas de grupos contra la lideresa ha crecido en vez de disminuir, pese a las contundentes victorias logradas por Morena en el estado. A ella no le reconocen mérito alguno, salvo el de favorecer intereses de una cada vez más reducida camarilla que le aplaude.

Así que en esta tempranera evolución del morenismo con miras a la sucesión de 2027, lo que ven los militantes es una dirigencia coja, chueca, débil, rebasada por otros liderazgos que ni siquiera la respetan; es una señal también temprana de que la conducción política requerirá de muchos refuerzos.

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En ese sentido, presumió la gente de Brighite, una asistencia de cuando menos ocho mil personas al chihuahuita evento para recibir a la líder Luisa María Alcalde pero exageraron poquito.

De esa cantidad, cuando menos un 70 por ciento, si no es que más, eran crucistas; los demás grupos apenas arrimaron unos cientos cada uno.

Los crucistas llegaron no solo de Juárez, sino que provenían de los municipios donde el Frente 4T ha sentado sus reales con presencia y talacha en tierra, centro, sur y sierra.

Los camiones foráneos y maquileros en la zona del estacionamiento del centro de convenciones, son demostración de la operación de “traslado” de los miles que dejaron claro dentro del evento, quien los había llevado.

Tenemos fotos -una galería de imágenes- de las unidades estacionadas en el exterior del amplísimo lugar donde se realizó el evento el pasado domingo allá en tierras capitalinas, y sí son bastantes.

Hay indudablemente caravana con sombrero ajeno, porque la organización corrió principalmente a cargo del equipo de Pérez Cuéllar, que con suficiente tiempo se organizó para la movilización y atención de cientos de simpatizantes.

Hubo unos cientos trabajados por la gente de Andrea Chávez y otros de Brighite Granados, la líder estatal; pero otros, como Juan Carlos Loera, ni un dedo movieron, ni siquiera se despeinaron, más que en el momento de tomar el privilegiado micrófono.

Cruz no habló, nos dicen, no por maltrato especial de Luisa María Alcalde, sino porque en la dinámica que trae, están tomando la palabra senadores y diputados federales, por la defensa de la agenda legislativa que traen, en este caso, la reforma judicial.

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Una sola visita a Juárez de la tlaxcalteca Adriana Dávila, allá por el mes de julio, le valió ganar la contienda al candidato oficial a la dirigencia del PAN Nacional, Jorge Romero Herrera, al menos en esta frontera.

Si bien el sucesor de Marko Cortés arrasó con una votación de cuatro a uno sobre Dávila en todo el país, aquí en la ciudad Acción Nacional exhibió sus miserias con el resultado: apenas alrededor de 300 votos para cada uno, pero triunfó la de Tlaxcala con más de una decena de sufragios de ventaja.

El problema, dicen los albiazules más críticos, es que Dávila apenas reunió a unos cuantos panistas en su gira por Juárez, mientras que Romero juntó casi un millar, con toda la estructura estatal y del PAN a su favor. Bien que presumieron los panistas del oficialismo la operación para mostrar el músculo, coordinada por la dirigencia de Gabriel “Gabo” Díaz y su sucesora, Daniela Álvarez, quien ayer tomó formalmente las riendas del partido.

Esa es la pobre realidad del partido en Juárez, donde el panismo no se nota, salvo para mostrar sus miserias.