En aquellos fríos días de noviembre a principios de este siglo, si, en el año 2001 íbamos, los muy jóvenes médicos recién egresados y nuestras enfermeras, juntos, a realizar Censos poblacionales por parte del IMSS, donde se fundamentaría el Diagnóstico de Salud de las comunidades en las Unidades de Medicina Rural, en aquel entonces IMSS PROGRESA luego llamado IMSS Oportunidades, aquellos modelos de la Salud Comunitaria en nuestro país, para las zonas rurales, las de mayor marginación, y pobreza. Este ejercicio, el censo, se hacía casa por casa, año con año en ese mes, para conocer no solo cuantas personas vivían en los hogares, sino lo que ahora conocemos como Determinantes de la Salud y por qué no, el presupuesto que se asignaría a estos programas.
Sabíamos cuanta población existía en cada lugar, niños, adolescentes, adultos mayores, mujeres en edad reproductiva, cuantos enfermos de las entonces llamadas Enfermedades Crónicas Degenerativas. Sabíamos cuántas mascotas había, si el suelo era de tierra, si se usaban letrinas, el nivel de alfabetización, y si existían personas con discapacidad. Cuantos niños vacunaríamos ese año, quién era católico, cuantos estaban trabajando “en el otro lado” y si se consumía alcohol o tabaco, entre otros. También lográbamos integrar a esas personas tan valiosas de la comunidad que nos auxiliaban en estas tareas por el arraigo y liderazgo entre la gente.
No tocábamos aun temas como la violencia intrafamiliar, acoso laboral o salud mental por ejemplo, pues los datos epidemiológicos de ese entonces eran los de una muy inicial transición de las causas de enfermedad, dejando atrás las transmisibles hasta antes de la COVID-19, fenómeno que una vez superado nos pone ante la realidad de poblaciones, con mayor esperanza de vida, por lo tanto más envejecidas, y más enfermas, sobre todo de las enfermedades ahora llamadas no trasmisibles y en problemas de salud mental. Hoy, por supuesto que los modelos de salud institucional se dirigen a otras realidades, por ejemplo, visibilizar las necesidades de las mujeres en sus diferentes etapas de la vida, haciendo hincapié en las Cuidadoras de las familias, pues el rol femenino en este sentido, no solo no ha desaparecido, sino que ahora lo hace a la par de la inclusión de la mujer en la dinámica económica del hogar, en la dinámica laboral de las empresas, pero también en la dinámica política de la sociedad.
Es así que hoy, en el tiempo de mujeres, ante la llegada del Programa de Salud Casa por Casa, propuesto por la Dra. Claudia Sheinbaum, a través de Bienestar, con la batuta de la Secretaria Ariadna Montiel, se reafirma que nuestra necesidad social, debe ser vista por un gobierno que procure derechos a su pueblo y que camine por las calles, vaya a los hogares, para abatir rezagos históricos, de todo tipo. Recordemos las coberturas por vacunación fortalecidas de esas brigadas, que cubrían no solo las zonas rurales, sino las cuadras de una ciudad, por medio de las AGEB, Áreas Geográficas Estadísticas Básicas, y el dejar de hacerlo sin duda nos tiene en otro panorama de cobertura.
Para Chihuahua, se hacen estos documentos diagnósticos, por parte de Bienestar, con la Mtra. Mayra Chávez y en nuestra ciudad el director regional Omar García Palomares, con visitas a las personas beneficiarias de la Pensión Universal de mayores de 65 años, que dicho por la propia Presidenta de México, se trata actualmente del Censo Salud y Bienestar del programa Salud Casa por Casa, “un cuestionario para conocer la condición socioeconómica de adultos mayores y su condición de salud; que nos va a dar una idea general de cómo atender a las y los adultos mayores". ¿Con qué finalidad? conocer el seguimiento a la salud, por ello los servidores de la nación están visitando a los derechohabientes de estas pensiones en su hogar y se pretende inscribir a 13.6 millones de personas que habitan 12 millones de hogares en todo México. En la entidad de Chihuahua se planean contratar poco más de 900 profesionales de la salud para hacerse cargo de Salud Casa por Casa, en una población objetivo de 382 mil beneficiarios mayores de 65 años de edad, poco más de 120 mil en Ciudad Juárez. Se ha integrado pues beneficio en recurso económico y ahora servicios.
Hubo Fake News para asustar a las personas a no recibir a los servidores con la amenaza, de que van tras el patrimonio de las personas mayores, lo cual fue desmentido por el gobierno, pues en estas visitas se preguntan datos generales del pensionado, del cuidador(a), vacunas, enfermedades, si cuentan o no con estudios clínicos, si existe discapacidad, aspectos de salud emocional y física, medicamentos y si cuentan con algún servicio médico. Pero también nivel educativo, redes de apoyo, actividades de esparcimiento, o situaciones de violencia y discriminación.
Nuestra ciudad, de industria maquiladora, donde 8 de cada 10 ciudadanos tienen acceso al IMSS, no puede declarar que les da oportunidad a todos sus beneficiarios y derechohabientes, en todos los servicios medico preventivos, eso es una realidad. Salud Casa por Casa no será tarea fácil, el reclutamiento del personal, y la integración de esta nueva rama de la salud pública en todo lo que conlleva, articular instituciones, generar estadística, pero es de celebrar este compromiso y esta voluntad, sobretodo en el panorama de nuestra frontera, con zonas de difícil acceso, de movilidad complicada, población migrante y con los niveles de inseguridad.
Casa por casa, es conocer a nuestra gente, es ganarse el ser bienvenidos y si, también es hacer patria.