Actualmente las becas escolares que se imparten por parte del Gobierno federal son exclusivamente para pagar las escuelas públicas. La lógica indica que se considera que quien está en una escuela privada tiene la capacidad económica para solventar las colegiaturas y no necesita beca.
Sin embargo, la situación es diferente en algunos casos, como en Ciudad Juárez. Poniendo como referencia el costo que tiene una escuela pública de nivel medio superior. El pago total para un estudiante de primer semestre en una escuela de gobierno ya sea estatal o federal asciende aproximadamente a los $6,500 pesos. Es la suma de inscripción, libros, uniforme escolar y deportivo, contando el pago a sociedad de alumnos y otros “arrimadijos” al semestre escolar.
De forma contraria, haciendo referencia de algunos institutos educativos locales, hay escuelas que cobran 800 pesos de inscripción, inclusive las hay gratis y 700 pesos mensuales o menos. Con costos por uniformes escolares y deportivos, haciendo un balance del costo total al semestre, estarían desembolsando un total de $6,000 pesos por cada 6 meses. Que se pagaría de manera mensual y no de en una sola exhibición. Siendo un aproximado en ambos casos. Hablando de una institución para personas económicamente de nivel medio y medio bajo.
Haciendo énfasis que existen instituciones educativas privadas de renombre y con gran trayectoria e infraestructura, llegan a ser incosteables para el público general y no son candidatos los alumnos con beca de gobierno. En ese caso es entendible.
Pero, las instituciones que poseen los estándares educativos exigidos por la Secretaría de Educación Pública cumpliendo con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios, (REVOE) ante la Secretaría de Educación Pública. Además de cumplir con los burocráticos y costosos permisos ante protección civil, no son candidatas a recibir alumnos becados por el gobierno, teniendo costos similares o menores a las públicas. Se considera que el suelo no está muy parejo que digamos.
Estas instituciones tienen poca oportunidad de competir antes academias públicas que acaparan la mayor cantidad de alumnos que egresan de la secundaria, sin necesidad de gastar en publicidad o demás instrumentos de promoción, ya que el mismo Estado, naturalmente, a través de sus estrategias públicas los acoge y apoya. Sin voltear a ver a las escuelas que también son parte del sistema y cumplen una función educativa en la ciudad.
La escuela privada, dan empleo a docentes, administrativos y demás trabajadores requeridos para su funcionamiento. Los impuestos son puntuales cada mes, al igual que los pagos de servicios, son gastos fijos permanentes, así tengan 30 alumnos en el aula o 15, el costo por sobrevivir es igual. Es por ello que algunas instituciones, lamentablemente han muerto.
Es necesario verlas como aliadas de gobierno que han logrado sobrevivir a la pandemia y demás embates como devaluaciones y extorsiones que han sufrido, siguen de pie y continuando con esa altruista labor educativa que en gran medida necesita la patria y por supuesto Ciudad Juárez.
No solo es revisarlas y supervisarlas con lupa, atormentándolas con cerrarlas en días si no cumplen con los requisitos que protección civil exige, es necesario atenderlas y apoyarlas para que continúen ejerciendo su loable labor.
Debiéndose deducir que no solo atienden a estudiantes que no pudieron ingresar a las escuelas públicas, sino a todo tipo de alumno candidato a formarse, el cual desea prepararse y continuar sus estudios de manera eficiente.
Es un tema donde el gobierno debe reflexionar que está en deuda con estas instituciones educativas privadas. No son contrincantes, son aliadas y es necesario restructurar la manera de voltearlas a ver.