Los temas que se abordan en las conferencias mañaneras marcan la agenda de los debates a nivel nacional: unos duran más y otros menos, pero siempre de alguna manera son controversiales pero en lo que respecta al tema de la vivienda podemos decir con certeza que la polémica que ha causado ha ido más allá de lo común pues ha trastocado varios que van desde el objeto material que es la vivienda, hasta el económico y social. Los cambios que esta la reforma constitucional implica no son poca cosa.

Ya hemos dicho que el gobierno ha incursionado tanto en administrar vivienda en renta ofertada a burócratas, la construcción de vivienda de tipo social y la administración de suelo urbano, más la pregunta es ¿cómo le fue en estas labores, como para que quiere regresar a emprenderlas de nueva cuenta? Desde la historia podeos rescatar las experiencias y a partir de ellas plantear perspectivas.

Lo primero que debemos establecer es que si de entrada el programa de vivienda para este gobierno -que de hecho aún está muy elemental como para considerarlo programa- propone como meta construir un millón de viviendas, la mitad construidas por Infonavit y el resto producido por Comisión Nacional de Vivienda, Conavi con apoyos de la financiera de Bienestar, estamos hablando realmente de una cantidad de vivienda que no va a aportar gran cosa a la problemática habitacional que padece y mucho menos generar empleo a la escala que dice pretender hacerlo; tampoco será un motor para mejorar la economía ni factor fundamental para el ordenamiento territorial, cuestiones que, dicho sea de paso, en su momento argumentaron las políticas calificadas como neoliberales también en aras, como se decía entonces y ahora también se dice, de mejorar las condiciones de bienestar de las familias mexicanas.

Lo anterior sale a la luz cuando ese medio millón que ahora se pretende construir a nivel nacional se compara con la producción de vivienda social financiada por Infonavit que tuvo lugar en nuestra ciudad de 2002 a 2007, esto es 118,528 viviendas según datos de la Dirección General de Desarrollo Urbano. Estamos hablando de que hace veinte años en una sola ciudad se produjo casi una cuarta parte de lo que ahora se pretende realizar a nivel nacional. En este mismo sentido se habla de que se harán de construir 200 mil viviendas en el norte del país, y entre las ciudades que las recibirán será Ciudad Juárez, no sabemos si bajo modalidad de renta o propiedad, departamentales o viviendas individuales. Dado que aún hay mucha vaguedad en la información, no sabemos si sentirnos distinguidos o preocuparnos: ya vemos que hace veinte años hasta reconocimientos recibimos a nivel nacional por ser el municipio en donde más se construyó vivienda social y mire, solo sirvió para literalmente desmembrar la ciudad.

Entonces, si estamos de acuerdo con que en realidad el programa de vivienda no va a resolver el problema habitacional del país ¿cuál es la razón de ser de un organismo tan importante como lo es el Infonavit? Porque los fondos que administra son muchos, porque muchos son los trabajadores que requieren vivienda y no todos la requieren de tipo social. Tendemos a olvidar que hay trabajadores que ellos y sus patrones aportan cuyo perfil correspondería a las necesidades que satisfacen viviendas de tipo medio. ¿Cómo atenderán a este segmento de la población? ¿Continuarán programas tipo cofinanciamiento?

Por su parte los desarrolladores de vivienda han mostrado su descontento ante esta nueva política aun cuando de alguna manera se les incluye cuando se habla de que Conavi construirá el otro medio millón de viviendas toda vez que este órgano del gobierno, de origen, se constituye precisamente por empresas privadas. Quizá su posición se desprende del contraste entre el rol privilegiado que tuvieron durante las pasadas dos décadas con el que, dicho sea de paso, desbarataron las ciudades del país. Sus expectativas ahora se basan en que las viviendas que llegasen a construir serán, según se entiende, las que se destinen a personas de bajos ingresos no aportan a Inafonavit; en otras palabras, viviendas con cierto nivel de precariedad que obviamente no tienen el margen de ganancia al que se acostumbraron.

Al igual que antes, esta nueva política también habla de que se requiere trabajar con el sector privado, la diferencia está en cómo se hará. Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que tuvieron su tiempo y lo aprovecharon a su manera. Ciertamente, hay cuestionamientos sobre el rol del Infonavitcomo constructor y no tenemos claridad sobre cómo se reestructurará para crear esa gran constructora que dice va a fundar. El problema está en el qué, y también en el cómo. Hay mucho por ver y por decir.