Cuando las élites políticas hablan sobre temas de la economía, suelen hacerlo desde una perspectiva que suele ser lejana, fría y hasta fuera de la realidad. Esa forma de comunicar ha sido un verdadero problema para los políticos tradicionales que suelen enfocarse en aquello que solamente a ellos les afecta, por lo que dejan de lado el bienestar social que representan los cambios que se hacen y que parecen contradecir las medidas más “ortodoxas”.

Hace poco menos de 6 años los vaticinios que suponían que México iba a ser un nuevo Venezuela, o que el tipo de cambio estaría “por las nubes”, dejaron al descubierto la campaña de miedo con el fin de incidir en la apreciación social sobre el entonces nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, la realidad ha pintado de una manera distinta y ha dibujado de cuerpo entero a aquellos que durante más de 80 años abusaron del poder y hoy quieren tomar el papel de salvadores de la patria.

Es importante hacer una precisión con respecto a los dichos que utilizó la oposición relacionados a Venezuela; un país que respeto mucho y que, sin duda, tiene grandes problemas internos en el ámbito económico y social, pero que son los mismos venezolanos quienes deben marcar la pauta para solucionar la situación.

Más allá de los dichos de quienes tratan de ver permanentemente problemas y pocas veces vislumbran algo bueno, Andrés Manuel López Obrador no se reeligió, el peso no se ha devaluado como los agoreros del desastre advirtieron y la estrategia económica para enfrentar la pandemia, nos permitió salir fortalecidos de esa situación y además nos ha colocado en una posición saludable para hacer frente a los nuevos desafíos mundiales, pero es importante presentar algunos detalles sobre todo esto que les comento.

Vayamos primero con el tipo de cambio para poner en contexto la situación que vivimos en este momento. Días antes de la elección presidencial del 2018, el 29 de junio, el tipo de cambio estaba a 19.87 pesos por cada dólar. En esos momentos, los analistas comentaban sobre la fortaleza del peso y los grandes avances que había tenido frente al dólar. Recientemente, el 30 de agosto de 2024, Banxico manejó un tipo de cambio de 19.64 pesos por cada dólar, lo que representa una apreciación con respecto a los 6 años anteriores.

En la campaña de miedo que propagaron los economistas de oposición, hablaban de que el dólar llegaría a los 25 o 30 pesos; un deseo de unos cuantos que no se volvió realidad y que, debido a la difusión de los mensajes hizo perder la confianza del pueblo en esos economistas y propagandistas opositores. Con esto no quiero decir que los riesgos no existan; porque debemos entender que la economía ha dejado de ser un fenómeno aislado de ciertos países y, México ha incursionado en la economía mundial para ser un protagonista, por lo tanto, lo que ocurra con nuestro país transcurre en un camino de dos vías con la comunidad mundial.

Entender esto nos debe llevar a considerar que, algunos de los anuncios que se hacen respecto del manejo económico del país, no necesariamente debe considerarse de manera aislada o independiente de los intereses políticos que tienen quienes los pronuncian. También es importante que el tipo de cambio es solo uno de los elementos que deben tomarse en cuenta para determinar la solidez de las finanzas del país.

Ante todo, debemos tener en cuenta que la economía debe traducirse en hechos de beneficio concreto para la población; ahí es donde con frecuencia se pierden aquellos que solo buscan dar malas noticias para generar miedo y con ello acceder nuevamente al poder. La memoria social es corta y suele perderse por la costumbre de las cosas;  pero recordemos que, al menos en la zona fronteriza, el acuerdo de IVA, ISR y salario tienen un tratamiento preferencial y que, existe la petición del presidente López Obrador para que se extienda más allá de este septiembre del 2024.

La economía puede mejorarse, eso es un hecho, pero eso no significa que en este momento esté mal ni que nos ponga en una situación comprometida, es cuestión de que sigamos haciendo las cosas de manera ordenada y pensando en traducir nuestra posición en verdaderas ventajas para la sociedad y no para unos cuantos que suelen ser los únicos que anteriormente se beneficiaban. A final de cuentas el camino trazado tiene una base definida que debe seguir siendo guía en el camino; la lucha contra la corrupción y los privilegios que reinaban en la clase política tradicional.