-Quitan cristal y Mexicles sueño a policías

-Fue senaduría el consuelo de Corral

-Hubo aviso de cortesía por ausencia

-Le dio frío al dolarero Loya

Salvo el caso excepcional del doble homicidio ocurrido hace tres semanas en el exclusivo fraccionamiento Campestre, que fue originado por una pelea ocurrida en los antros de plaza Los Portales debido a conflictos entre dealers fifís de cocaína, el resto de los asesinatos ocurridos en agosto estuvo concentrado en ataques contra vendedores y/o consumidores de drogas sintéticas, fentanilo y cristal.

Por cierto, en ese crimen del Campestre han aparecido involucrados de una u otra forma policías de investigación y parece lejos de ser esclarecido. Ni modo que los de investigación se investiguen a sí mismos.

Las confrontaciones entre grupos delictivos por el tráfico de migrantes han disminuido prácticamente a ceros porque también ha bajado considerablemente el flujo de “personas en situación de movilidad”.

Eso ha provocado que la violencia esté reducida básicamente a los vendedores de cristal y que estén disminuyendo las estadísticas de muertes. Enero fue uno de los más violentos de los últimos años, con 126 asesinatos, pero agosto terminó a la inversa, como uno de menos violentos, con 75 homicidios. Julio quedó en 86. En el 2024 van 746 homicidios hasta agosto, en el 2021 fueron mil 427 en todo el año.

Las autoridades de los distintos niveles han presumido en sus reuniones de coordinación de seguridad la reducción considerable de crímenes.

Buscan que bajen y bajen, pero temen una sacudida como las que dan seguido Los Mexicles, a cuyos jefes en el Cereso 3 se adjudica la organización del asalto del domingo a una joyería en Plaza Juárez, de Ejército y Tecnológico.

Han demostrado Los Mexicles un extraordinario poder de letalidad no solo en su giro de narcomenudeo y tráfico de migrantes, sino también justo en asaltos, extorsiones y secuestros.

Las corporaciones de seguridad están tratando de impedir su reagrupamiento tras la diezmada que sufrieron luego de la fuga justo del Cereso 3, el primero de enero del año pasado.

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El episodio con el que finalizó, al menos por ahora, el intento de procesar penal y administrativamente al exgobernador, Javier Corral, ejemplifica lo que añosos panistas han pontificado luego de miles de millas recorridas en la actividad pública: en política nadie gana todo, pero tampoco nadie pierde todo.

Más allá de los cargos por presuntos actos de corrupción atribuidos al expanista y ahora morenista; también más allá de los delitos que la autoridad le pueda imputar y del proceso jurídico en sí mismo, la protección que le da el fuero no es del todo un triunfo para él ni un fracaso absoluto para quienes intentaron sin éxito traerlo ante la justicia de Chihuahua para que rindiera cuentas.

No es una victoria total para Corral Jurado porque, nos aseguran incluso los que estuvieron en su círculo antes de ser traicionados, su ambición era y es colarse al gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, como fiscal o titular de la Agencia Nacional Anticorrupción, un proyecto de engorda de la burocracia que quedó en vilo cuando comenzó a recibir las acusaciones de enriquecimiento ilícito y peculado.

Fue descarrilado el exmandatario aunque cayó en blandito. Fue su premio de consolación quedar becado por seis años con fuero por hacer lo que ha hecho casi toda su vida, ser un plurinominal que nada abona al país desde el Senado de la República o la Cámara de Diputados.

La Fiscalía Anticorrupción y la Secretaría de la Función Pública, encabezadas por Abelardo Valenzuela y Roberto Fierro, tampoco perdieron todo en el aspecto político imposible de lado, en el marco de unas acusaciones que quizás llegaron más retrasados que los vuelos de Aeroméxico.

Ambos desnudaron a Corral Jurado a nivel nacional, un plano en el que todavía podía venderse como un político honesto, a pesar de que en Chihuahua abundan evidencias de lo contrario.

Así es, en política nadie pierde todo, nadie gana todo.

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Llamó la atención de propios y extraños la ausencia del alcalde Cruz Pérez Cuéllar en la reunión de seguridad que encabezó la gobernadora, Maru Campos, ayer en el salón 25 de marzo de Palacio de Gobierno, con presencia especial de los comandantes de las zonas militares Quinta y 42, generales de brigada y diplomados de estado mayor, Rubén Zamudio y Alejandro Silva.

No hubo descortesía ni mucho menos intento de hacer el vacío, sino que la agenda del alcalde complicó su asistencia al referido evento.

Nos fue informado de buena fuente que hubo la cortesía de avisar con suficiente tiempo de la ausencia en el referido evento, inclusive, que desde la semana pasada el alcalde saludó personalmente a la gobernadora en el evento realizado en Casa Chihuahua, donde hubo oportunidad de refrendar la disposición por trabajo coordinado, particularmente en el tema de la seguridad.

Hay entendimiento en que la materia de seguridad no debe ser politizada, inclusive como ya han platicado en corto la gobernadora Maru Campos y la presidenta electa Claudia Sheinbaum.

Así es qué si no fue visto en la foto el alcalde Cruz Pérez Cuellar en la reunión de seguridad de ayer fue precisamente por una simple razón de saturación de agenda que le impidió, por compromisos previos, acudir al referido encuentro realizado en el corazón de la ciudad de Chihuahua.

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Tal vez alguien con más cordura y madurez política regañó al excandidato del PRIAN a la alcaldía de Juárez, Rogelio Loya Luna, después de que presumiera en redes sociales su nueva actividad productiva de dolarero, tras haber sido arrasado en las elecciones de junio.

El exrecaudador de Rentas en la frontera publicó en Facebook un inquietante mensaje que le acarreó varias reacciones negativas. “Si necesitan dólares por inbox”, escribió en su cuenta.

Emojis de sorpresa y algunos likes, junto con algunos comentarios de quienes tal vez entendieron algún chistecillo local, levantó Loya. No fueron muchas las reacciones, fueron pocas en realidad, como los escasos votos que obtuvo cuando compitió contra la aplanadora de su compadre morenista Cruz Pérez Cuéllar.

Pero los panistas, en los variados chats que tienen entre militantes de todo el estado, se lo comieron vivo por el desparpajo de quien tuvo el deshonor de perder con menor cantidad de votos que el candidato a síndico postulado por el PRIAN y hasta con menos de los que sacó Xóchitl Gálvez en Juárez.

Porque, en efecto, Loya tuvo 111 mil votos, cantidad que triplicó el morenismo; el aspirante a la sindicatura, Jorge Luis Chavira, levantó 114 mil y la candidata presidencial 120 mil. Ninguno dio el ancho en la frontera, pero el peor resultado lo entregó el ahora dolarero.

Decíamos que tal vez alguien lo reprendió porque a las pocas horas y ante el ruido innecesario que generó, Loya Luna desapareció la publicación. Desde luego, no faltó el precavido que guardó la captura de pantalla que hoy mostramos en La Columna versión digital.

Después del viaje a España al que se fue con su familia tras la terrible derrota, lo que también hizo ruido y generó sospechas del origen de sus recursos, obviamente salir con esto de los dólares en las destructivas redes no era lo más racional, pero qué más podría esperarse del también exdiputado del PAN.