Ciudad de México.- Cada mexicano debe tener sus prioridades, es un hecho, sobre todo porque en este momento, la esperanza de un mejor país está sobre la mesa de cada hogar a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Y digo que cada mexicano tiene sus prioridades, porque habrá quien prefiera mayor seguridad, otros mejores salarios, alguien más elevar el nivel educativo y fortalecer la inversión para generar empleos.
Pero en el colectivo hay, al menos, tres temas fundamentales que deben estar en la agenda del gobierno que inicia a partir de mañana y que son de gran importancia.
Sin tratar de clasificar de mayor a menor importancia, precisamente porque cada quien percibe las necesidades desde su situación personal o de comunidad, deberá estar la seguridad.
Hoy por hoy, la escalada de violencia ha atrapado a gran parte del territorio mexicano. No existe una sola comunidad en nuestro país, donde no se hable de ejecuciones, crímenes de alto impacto, todo relacionado con la delincuencia organizada, dicho de manera directa, de los grupos que disputan el control del narcotráfico.
México espera, a partir de este día, una estrategia real y efectiva para el combate al narcotráfico, no solo con ejércitos de policías y militares, sino con inteligencia e investigación que, al menos, detengan las matanzas donde las víctimas son familias enteras.
Esto ya no puede seguir: ciudades completas, como Culiacán, en el Estado de Sinaloa, y otras en todo México, son presas del pánico generado por la lucha entre grupos criminales; carreteras bloqueadas, ejecuciones incluso frente a escuelas o dentro de centros comerciales, son parte de la agenda de una sociedad que urge que las comunidades regresen a sus actividades normales.
Pero eso no será posible si no existe una coordinación interinstitucional con estrategia clara y con tiros de precisión; de nada sirven operativos a ciegas e intentos para frenar un negocio que, de por sí, tiene un blindaje con el poderoso dinero que circula a manos llenas.
Mientras las áreas de inteligencia policial y financiera, no lleguen justo al centro de operaciones de los grupos criminales, nada garantizará que México ofrezca seguridad a los ciudadanos.
El combate a la pobreza, sin duda estará en la agenda de los pendientes. Si bien se han hecho esfuerzos por abatir los rezagos de educación, salud, empleo y vivienda, cuatro de los principales indicadores para medir la pobreza en México, aún falta, y mucho, por hacer.
Y el tercer tema, a consideración de los mexicanos, es justamente uno de esos indicadores: la salud. Decir que estamos mejor que Dinamarca, Estados Unidos o Finlandia, es una utopía que merece un análisis completo, además de todos los que se han hecho, incluso con críticas severas de la comunidad internacional.
Cuando vemos la atención que se brinda en los principales sistemas de salud mexicanos, como el Seguro Social o el ISSSTE, verdaderamente da pena y hasta ofende la calidad de sus servicios.
Ese es un tema que no acepta más dilaciones, pero tampoco simulaciones. La salud de las personas está en primer plano de importancia y si seguimos intentando creer que ya pasamos al otro mundo, a ese que está solo en la fantasía, entonces se requiere seriedad y eficiencia.
Son tres de los muchos temas que sin duda están en la agenda del nuevo gobierno, el que inicia mañana con la primera mujer que gobernará México. Las esperanzas son muchas, la espera de mejores condiciones debe finalizar para, ahora sí, hacer que se cumpla lo que se ofreció.
Y no es fácil. Se requiere de la participación de todos.
Mañana, en cuanto inicie el día, también inicia con la presidenta Claudia Sheinbaum un momento en que deberá crear su propio gobierno, su propio estilo y alejarse de lo que nadie desea: un país maravilloso que no existe, para enfrentar la realidad, en una oportunidad para demostrar por qué ganó. Deberá gobernar ella, y nadie más que ella, sin intervenciones que sigan construyendo un México alejado de la realidad.
La presidenta de México, a partir de mañana, tiene la gran oportunidad de alejarse de las fantasías de quien, aún hoy, sigue creyendo que nuestra nación está bien. Al tiempo.