Por todo el estado y en diferentes sectores de la población se escuchan quejas acerca de los servicios de salud públicos, el que a usted le parezca mencionar, entre ellas: las lejanas citas a las diferentes especialidades, no contar con estudios de diagnóstico oportunos y adecuados, la falta de medicamentos, también se escucha el clamor de los trabajadores de la salud requiriendo insumos y condiciones adecuadas.

Entre todo ese barullo de quejas, es importante destacar algunos aspectos que nos hacen pensar porque ni los presupuestos son suficientes, ni las administraciones son acertadas, y lo más triste, que las voluntades de quienes puede tener injerencia no son genuinas. Y es que entre los clamores, hay algunos que si son escuchados, en los congresos locales y federales, cabildos, cámaras, foros y existen algunas súplicas que nosotros como pueblo a veces tenemos que padecer, los de la clase política de cualquier nivel. La preocupación de estas y estos gobernantes o legisladores respecto a la salud, se ha convertido por mucho en un botín de promesas, desatinos, intervenciones basadas en la ocurrencia, pero también se ha convertido en campo fértil de la corrupción, políticas públicas débiles y la conveniencia de los gremios sindicales. La falta de medicamentos se escudriñó con finas ópticas en el sexenio pasado por ejemplo, y en este actual tiempo de la administración de la Presidenta Sheinbaum no ha sido la excepción el mismo tema, si aludimos al caso actual de Birmex que llevó a suspender una compra de medicamentos, esto supervisado y ordenado por la Secretaría Anticorrupción. Los sobrecostos fueron el problema, el costo por encima de 13.000 millones de pesos. A alguien no le dolió ni la mano, ni el colmillo y mucho menos el corazón para hacer esto. Por supuesto que en cualquier escenario, aunque sea compensatorio, existirán los afectados, y sí, serán los pacientes, sobre todos los que utilizan medicamentos de alto costo, como el cáncer, a los cuales su gasto de bolsillo no les deja adquirirlos con la prontitud que requieren o simplemente no podrían adquirirlos.

Hacer el énfasis de que es peligroso que se tomen decisiones desde el desconocimiento, o la poca sensibilidad, no es con afán de señalar injustamente, pero sería bueno documentar cuantos de nuestros gobernantes o políticos actuales se han atendido al menos en los últimos 5 años en una institución pública, si han tenido que afiliarse, esperar una cita médica, esperar por un estudio o cirugía, claro está, sin utilizar la “charola” que la investidura les confiere. Creo y solamente es una creencia mía que de esa manera serían capaces de entender que en el proceso de la atención a la salud, hay un sin número de factores que no se pueden meter en un aspecto propagandístico o meramente presupuestal.

En nuestra Ciudad Juárez donde vivimos casi 1 millón 600 mil personas, a mismas proporciones en cuestión de género, tenemos una población relativamente joven, con un tercio de población entre los 10 y los 24 años, pero de malos hábitos de salud, como la mala alimentación, las adicciones, falta de actividad física o de actividades recreativas culturales sanas, por lo tanto, tenemos población adulta joven muy enferma. Tenemos una población económicamente activa muy densa, pues del total de la población, 1 millón 300 mil, casi un 80 por ciento, cuentan con afiliación IMSS, la mayoría de estas afiliaciones del sector obrero maquilador, con estas aportaciones tripartitas se cuenta con un Sistema de Seguridad Social, que no solo provee los servicios de salud, sino también los de previsión social, las guarderías, pago de pensiones, incapacidades, seguros de maternidad, entre muchos otros. La maquila si bien da sustento a las familias, arrebata también la salud de miles de juarenses, les roba horas de sueño, los somete a jornadas extenuantes de movimientos repetitivos, violencia o acoso laboral, transporte y alimentación inadecuada, entre otros. El sistema siempre se verá desbordado, por lo que sus mecanismos de control deben estar alertas a buenas prácticas y un financiamiento sano.

Otra parte de la población se atiende en la Secretaría de Salud de Chihuahua, esta última no se encuentra en proceso de adherencia al IMSS Bienestar, y hace un año conformó una estrategia de afiliación estatal a la población más pobre, se llama MediChihuahua y a finales del año 2024, tuvo un registro de poco más de 297 mil personas a nivel estado. En Ciudad Juárez se agregaron casi 53 mil personas. Aquí hablamos del uso de la red de servicios de Gobierno del Estado, sus clínicas y hospitales, puramente atención médica en un modelo integral. Consultas médicas, tratamientos, medicamentos, cirugías, atención materna infantil, que por cierto sigue siendo talón de Aquiles en nuestra comunidad, las condiciones de salud de nuestros niños y nuestras mujeres embarazadas.

Nuestra población sigue muriendo de enfermedades del corazón, de cáncer, de diabetes y sus complicaciones, pero también por accidentes y la salud mental como ya se había advertido, empieza a ser foco de atención en las consultas de cualquier sistema de salud. Pero no se distraiga pensando que contratar cientos de psicólogos es la respuesta, menos si se concentran en una sola área geográfica de la ciudad, tampoco aislar personas en modelos psiquiátricos poco accesibles y comprensibles. El abordaje es desde todos los ejes

¿Qué hay que ponderar?, las condiciones en las cuales se desarrollan nuestras familias, nuestros niños y jóvenes, nuestras mujeres y ancianos, apostar por modelos de atención integrales y no reactivos a las enfermedades . La prevención siempre será mejor que abrir cientos de quirófanos. Conocer de verdad, como busca atención nuestra gente y como es atendida, no solo acudir en las entregas de obras, y algo muy cierto es que nuestras clínicas y hospitales públicos se han formado los mejores y están tan llenos de bondades como de necesidades.

Amiga y amigo político, gobernante, ¡vaya y atiéndase ahí! Recuerde… que todos somos pueblo.