“La reciente apertura de restaurantes, tiendas departamentales, supermercados y la instalación de maquiladoras internacionales son una promesa de bienestar para miles de familias que tendrán una fuente de ingreso directa o indirecta”
La perseverancia está rindiendo frutos. En los últimos meses, han llegado a nuestra ciudad nuevas inversiones que no sólo mejoran la imagen de Juárez, sino que también abren oportunidades reales de empleo y desarrollo para miles de juarenses.
La reciente apertura de restaurantes, tiendas departamentales, supermercados y la instalación de maquiladoras internacionales son una promesa de bienestar para miles de familias que tendrán una fuente de ingreso directa o indirecta.
Durante el año pasado, tanto Ciudad Juárez como la capital del estado han confirmado su lugar como destinos atractivos para la inversión extranjera, con nuevas operaciones que representan casi mil millones de dólares en inversión, y que impactarán sectores clave como el automotriz, aeroespacial y eléctrico–electrónico. Se proyecta que estas acciones generen alrededor de dos mil empleos en un lapso de cinco años. Son cifras que se traducen en mesas llenas, rentas pagadas y futuros construidos.
Nada de esto sería posible sin una colaboración activa entre los tres pilares del desarrollo: gobierno, sociedad civil e iniciativa privada. Cuando estas tres fuerzas se alinean con un objetivo común, que es el bienestar de la comunidad, el resultado es el progreso.
Esa es la fórmula que Juárez debe seguir fortaleciendo: diálogo, visión compartida y ganas de hacer lo que conviene a todos. Y al decir Juárez debe seguir fortaleciendo, me refiero a todos, sin excepción.
Para que esta transformación sea duradera, necesitamos que se acompañe de políticas públicas que no sólo atraigan inversión, sino que incentiven el emprendimiento local, mejoren la infraestructura urbana y garanticen condiciones laborales dignas, como ya se está haciendo por parte de las autoridades gubernamentales.
Asimismo, es urgente seguir velando por una ciudad inclusiva, donde el desarrollo no sea privilegio de unos pocos, sino una realidad para todas y todos sin importar las capacidades o los conocimientos.
Ciudad Juárez está cambiando para bien y lo está haciendo desde la base. Esta nueva etapa es una oportunidad única para consolidarnos como una frontera moderna y competitiva.