En esta etapa tan compleja de la economía global, tuve la oportunidad de poner mi parte en lo que esperamos se vayan convirtiendo en soluciones.
En este momento la economía mundial se encuentra reestructurándose y México está junto al ojo del huracán, Estados Unidos, que con su presidente Donald Trump al mando está generando cambios que en otros tiempos nos habrían parecido irreales.
Una gran cantidad de países, desde China hasta México y Canadá, están replanteando sus esquemas económicos, sobre todo los de comercio exterior, debido a los cambios ordenados por Estados Unidos.
El martes de esta semana fui convocado a la cámara de diputados, donde participe en la Reunión Ordinaria de la Comisión de Asuntos Frontera Norte, invitado por el diputado juarense y presidente de esa comisión, Alejandro Pérez Cuéllar.
Una política propia es basarme en los datos y bajo esta política fue mi presentación. Les mostré una radiografía actual de lo que está pasando en nuestra frontera, incluida Juárez, en donde el motor económico se ha debilitado cada vez más.
Ciudad Juárez ha perdido 62 mil empleos maquialdores en 20 meses y la franja fronteriza norte lleva 130 mil perdidos.
Entre otros datos, les mostré cómo es que el país se ha ido maquilizando, es decir llenándose de maquilas mientras la industria nacional es cada vez menos.
Según datos que sacamos del INEGI y el IMSS, en el año 2000 la maquiladora ya representaba en 60 por ciento del empleo industrial, y las empresas nacionales eran sólo el 40 por ciento.
En este 2025, la maquiladora ya tiene el 70 por ciento del empleo industrial, es decir, avanzó 10 puntos porcentuales, mientras que la industria local es de apenas el 30%.
En el país la situación es un poco más grave, porque el avance de la maquiladora es mayor. El empleo maquilador paso de ser el 28 por ciento del empleo industrial hasta el 48%. Eso significa que la maquilización que tuvimos en la frontera ahora se extiende al resto del país.
Esto es grave porque la maquiladora no ha sido aprovechada como debería. Les dije a los diputados que la maquiladora es el problema, pero podemos convertirlo en la solución. Ese esquema se creó para 4 fines principales: generar empleo, crear divisas y exportaciones, fortalecer a la industria nacional a través de la proveeduría local y transferir tecnología a las empresas industriales mexicanas, convirtiéndolas en parte de su cadena de suministro.
Se logró la creación del empleo, sin embargo se trata de un empleo precario. En este momento los obreros y técnicos de maquiladora en los 6 estados fronterizos del norte promedian un salario de 433 pesos diarios, según el INEGI, apenas arriba de los 419.88 que es el salario mínimo. Es entonces empleo precario, nos guste o no. Más del 90 por ciento en la industria maquiladora de los estados del norte son técnicos y obreros, menos del 10 por ciento son administrativos, que son los que ganan un poquito más.
La segunda finalidad de la maquiladora fue aumentar las exportaciones y trae más divisas a México. Esto se ha convertido en un espejismo porque en los números sí hay muchas exportaciones, pero las divisas netas, lo que queda después de quitar las importaciones, es muy poco. Y este tema se conecta con la tercera finalidad de la maquiladora.
El gran fracaso de nuestra economía, del modelo maquilador ha sido que no hemos logrado fortalecer a la industria nacional a través de la proveeduría local. Lo que ha ocurrido es todo lo contrario. El gobierno mexicano les da más facilidades a los proveedores extranjeros que a los mexicanos y esto nos deja en desventaja.
Lejos de apoyar con financiamiento y otros programas de apoyo, el gobierno desapareció el esquema PITEX que impulsaba la proveeduría local, y hostiga fiscalmente a las empresas mexicanas que se atreven a proveer bajo la presunción de contrabando.
Además hay que decir que el sistema educativo, que crea trabajadores en lugar de empresarios, que se encuentra muy lejos de la realidad industrial del mundo, no abona en la creación de proveeduría local.
Y esto se conecta con la cuarta finalidad de la maquiladora, que también ha sido un fracaso. La transferencia de tecnología a las empresas industriales mexicanas nunca se ha podido lograr y por eso no se ha logrado convertirlas en parte de su cadena de suministro.
Siempre pongo el ejemplo de Corea del Sur. Poniendo la política aparte, es un buen ejemplo. El gobierno de Estados Unidos se interesó en desarrollar a Corea del Sur como debe interesarse en México. Inyectó dinero a sus empresas y a su sistema educativo y los resultados son evidentes. Corea pasó de ser una nación pobre y sin industria a tener marcas líderes en el mercado global como KIA o Samsung.
Planteamos algunas soluciones, en las que la maquiladora se vuelve parte del desarrollo de la frontera, y ahora del país. Planteamos una ley de desarrollo de proveedores y otra de pronto pago, que sabemos que son palancas cruciales para detonar la industria nacional.
Espero que toda esta información sirva de algo al legislativo, a cada uno de los diputados, pues nadie puede mejorar algo que no conoce. Agradezco mucho públicamente al diputado Alejandro Pérez Cuéllar, un diputado verdaderamente interesado en el desarrollo de Juárez y la frontera, por la invitación.