Lilia Aguilar Gil

El próximo período de sesiones iniciará el 1 de septiembre y con ello una nueva oportunidad de lograr leyes que ordenen rubros como la el uso del suelo, la vivienda abandonada, desarrollo urbano en materia de gentrificación, garantizar el derecho constitucional a la ciudad y al hábitat, tarifas especiales del servicios de electricidad para uso doméstico, reducción de la jornada laboral, entre otros. La agenda en la que estaré insistiendo busca sobre todo, beneficios concretos para Ciudad Juárez.

La situación de la vivienda en Ciudad Juárez es uno de los problemas más complejos en nuestra ciudad. Más del 50 por ciento de la vivienda no cumple con los parámetros de lo que se considera una vivienda social, es decir, que no están destinadas a personas de ingresos medios y bajos.

Y la vivienda que se destina a este sector, está muy alejada, no se cuenta con los servicios mínimos básicos para considerarla una vivienda adecuada: están lejos de los centros escolares y de trabajo, no cuentan con servicios eficientes de agua potable y electricidad, no tienen centros de entretenimiento cercanos, entre muchas otras deficiencias, lo cual ocasiona otros problemas.

Uno de ellos, el abandono de estas viviendas, según el INEGI 2020, Ciudad Juárez cuenta con 449 167 viviendas habitadas y 56 379 deshabitadas, concentradas principalmente en el centro y el suroriente. En el suroriente, entre 100 000 viviendas, el 10 % (10 247) están deshabitadas; en algunos fraccionamientos específicos, hasta el 40 % de las viviendas permanecen vacías. Otras investigaciones también estiman más de 115 000 propiedades abandonadas, muchas en condiciones de ruina, lo cual dificulta su recuperación.

Otro problema que deviene del origen de esta situación, es el hacinamiento que se da en muchas viviendas, en el suroriente, en promedio, 3.42 personas por vivienda, con hacinamiento crítico en múltiples casos, hay situaciones extremas, donde hasta 15 personas comparten 30 m², aumentando tensiones sociales y riesgos de violencia. Y como si esto no fuera poco, obviamente las viviendas abandonadas son un foco de inseguridad, las zonas con viviendas deshabitadas, particularmente el centro y el suroriente, registran mayor incidencia delictiva.

La importancia de lograr llegar a acuerdos y legislar en la materia, será el primer paso para continuar un trabajo que permita combatir todas estas problemáticas desde la raíz, no por encima, ni por los lados, los programas sociales relativos a la vivienda, sirven, pero la solución definitiva pasa necesariamente por la implementación de normas y reglas claras.

Las propuestas de agenda laboral pasan por la reducción de las horas trabajadas, beneficio que por sí mismo ya es importante, pero que conlleva a otros que también deben ser considerados. Se trata de, por poner solo un ejemplo, de cómo ayudaría esta reducción a la implementación de un sistema nacional de cuidados que permita a hombres y mujeres, tener la posibilidad de cuidar, ser cuidados y aprender también el autocuidado.

Tener tiempo para ocuparse de la familia, hombres y mujeres, no sólo estas últimas, abona a construir con la sociedad, un sistema de cuidados, entendiendo por él un conjunto de políticas, servicios, infraestructura y acciones diseñadas para reconocer, redistribuir, reducir y recompensar el trabajo de cuidado, tanto el remunerado como el no remunerado.

En 2021 las mujeres representaban alrededor del 53 % de la fuerza laboral maquiladora en la ciudad, lo cual significa que aproximadamente 159,000 mujeres trabajan en este sector, es por eso que el paso para la reducción de la jornada laboral, así como la puesta en marcha del piloto que la presidenta Claudia Sheinbaum implementó en Juárez para construir un sistema de cuidados, complementaran el bienestar que la Cuarta Transformación está buscando para nuestra ciudad.