El año que comienza luce complicado para Ciudad Juárez, el principal factor será el nuevo presidente Donald Trump, que se va a jugar el todo por el todo en su segundo gobierno, sus tres grandes pilares para gobernar serán la economía, la migración y la seguridad, en los tres temas, Ciudad Juárez es el epicentro de las políticas propuestas por Donald Trump.

Estos temas están atravesados por un eje: dejar atrás las alianzas con otros países y preservar lo nacional por encima de lo global, a este fenómeno de protección a la economía interna se le ha llamado desglobalización.

En primer lugar, sobre la economía, que quizá sea lo más sensible para cualquier país, las amenazas se han dirigido al aumento de aranceles para las industrias, Trump quiere que las empresas de capital estadounidense regresen al país para generar empleos y derrama económica. El discurso de Trump, como buen comerciante, siempre se sitúa en el extremo, para luego negociar, si es necesario. Así, las primeras declaraciones apuntan a incrementar los aranceles para las empresas que no cumplan con sus órdenes.

Podríamos ser positivos y pensar que no llegará a ese extremo, pero las experiencias de los gobiernos radicales, tanto de izquierda como de derecha, nos muestran que todo puede suceder. Para mejor muestra, lo que sucedió aquí en México, donde, con la mano en la cintura eliminaron los organismos autónomos como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales o cuando impusieron la reforma judicial para elegir por voto popular a jueces, entonces, si Trump quiere poner aranceles exorbitantes lo hará sin chistar, porque tiene los medios para hacerlo, como Morena en México, Trump en Estados Unidos controla el Congreso.

Los mercados internacionales están a la expectativa, todavía no ha comenzado el nuevo gobierno, pero lo que es un hecho irrefutable es que Estados Unidos, con los discursos estridentes de Trump, volvió a ganarse la confianza de los inversionistas y que, al contrario, países subsidiarios como México, comenzaron a temblar, en Juárez por ejemplo, el último reporte del Instituto Mexicano de Analistas Financieros, reportan un estancamiento de la economía al cierre del año 2024, pero no hace falta más que preguntarle a quienes trabajan en la industria de manufactura y nos dirán que los nuevos proyectos están detenidos o definitivamente cancelados, lo que ha provocado incertidumbre en la economía local.

Algo es cierto, no tenemos una industria nacional fuerte, dependemos de las inversiones de otros países, principalmente Estados Unidos, así que nuestra estabilidad económica está supeditada a lo que diga Donald Trump, así de fácil.

Junto a la industria, también en el campo de la economía, está el problema del desempleo en Estados Unidos, por eso, Trump quiere que regresen los empleos de capital gringo y la segunda acción es deportar a los inmigrantes ilegales, la primera razón es para que los empleos sean ocupados por estadounidenses y la segunda razón es porque considera que hay delincuentes inmigrantes, asociados a los grupos transnacionales del crimen organizado, estas dos premisas son suficientes para lanzar el discurso de odio contra los migrantes.

El plan de Trump se centra en deportaciones masivas y, en ese sentido, Juárez vuelve a aparecer en el mapa geopolítico, porque será uno de los puntos de retorno o más importantes, quizá el más importante de México, por aquí van a deportar a miles, quizá cientos de miles, de migrantes de distintas nacionalidades, lo que va a provocar una crisis como las que ya hemos vivido, pero esta vez potenciada por un gobierno radical que está obligado a cumplir con su promesa estrella de la campaña electoral.

Finalmente, el tercer tema es la seguridad en Estados Unidos y, como ha sido señalado por Trump, las flechas apuntan a los carteles mexicanos, que están en la antesala de ser considerados organizaciones terroristas y, por lo tanto, serán perseguidos más allá de las fronteras de Norteamérica, lo que nos obliga a pensar en qué pasará con Juárez, por ser frontera y, además, por ser una de las ciudades con mayores problemas de violencia generada por los grupos del crimen organizado.

El panorama es incierto, lo que es un hecho es que Estados Unidos tendrá una activa política para asuntos exteriores, Trump planea ser el más injerencista de los presidentes y dictar la política económica, la política criminal y la política migratoria, para que se cumpla a pie juntillas, entre tanto, todo lo que se le ocurra al nuevo gobierno gringo, tendrá repercusiones en Ciudad Juárez.

Trump llegó por segunda ocasión a la Casa Blanca y planea dejar otro modelo de nación que trascienda en el tiempo y buscará cumplirle a su base electoral, a quienes apoyaron sus propuestas radicales, lo que podría garantizarle varios períodos más para su partido, lo mismo que pasa aquí en México con la Cuarta Transformación, la misma fórmula con diferentes personajes.