“No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”
Albert Einstein
Desde mayo del año pasado surgió un tema transfronterizo que tiene que ver con lo económico, pero como todo en la vida las cosas no se dan aisladas, es decir, se relacionan con otras en mayor o menor intensidad, si jalamos de un hilo, no dude que nos traeremos la madeja.
Esto es lo que está pasando con el tema de la modernización del Puente Internacional Córdova Américas, o Puente Libre, como lo conocemos, que al ser destinatario de una buena inversión por parte de gobierno de Estados Unidos, mueve el tapete, por decirlo así, a la industria maquiladora y a los transportistas que llevan mercancía desde Ciudad Juárez hacia El Paso porque tal modernización implica lo que se ha llamado “tráfico sin comercio”, es decir, que la ampliación y modernización solo atenderá el flujo de peatones y vehículos ligeros dejando fuera al transporte de carga de mercancías.
Todo inició más o menos en mayo del año pasado a partir de la propuesta de la congresista de El Paso Verónica Escobar de trasladar las actividades de comercio internacional hacia otros cruces fronterizos, probablemente Guadalupe-Tornillo, Gerónimo Santa Teresa, esto para atender el tema ambiental que surgió de los reclamos de los habitantes del barrio El Chamizal en el centro de aquella ciudad por los altos niveles de contaminación que adjudican, precisamente, a la concentración de los camiones de carga.
Desde entonces las reacciones del lado mexicano no se dejaron esperar: se llevaron a cabo foros en los que se ciertamente se mostró la importancia que tiene esta frontera en cuanto a las exportaciones procedentes de la industria maquiladora de lo cual, se hecho, no existe la menor duda. Organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, Canacintra, INDEX, Coparmex y la Asociación de Transportistas tratan de mover cielo, mar y tierra para ser escuchados y obtener apoyo por la Secretaría de Economía y la de Relaciones Exteriores, pero ellos mismos admiten no ser vistos como un asunto prioritario.
Mas el tiempo transcurre y su paso ha convertido la situación en urgente. Hace meses que Administración de Servicios Generales de los Estados Unidos anunció que la remodelación del puente iniciaría en enero de 2025, o sea ¡Ya! Y terminaría a finales de 2026; ayer mismo se publicó la noticia del inminente cierre del puente que según ellos afectaría la competitividad de la ciudad.
Pero también ha habido otras voces que han hablado en sentido diferente a solo esperar que Estados Unidos dé marcha atrás a lo que hasta el momento parece ser una decisión tomada. En algún momento el presidente de Index, Sergio Colin, visualizó que la modernización del puente no debiera limitarse a remodelaciones sino más bien se debería aspirar a una reconstrucción de las instalaciones tanto mexicanas como estadounidenses con una visión hacia el futuro, obviamente, como una revisión logística exhaustiva que beneficie no solo al tema de la carga, sino a toda la comunidad binacional.
Otra posición es la que asume Manuel Sotelo, presidente de la Asociación de transportistas, al expresar que el cierre del puente “obligaría” a que los camiones de carga circularan por la zona urbana en horas pico.
Con lo dicho hasta aquí hay varios puntos a repensar. Por un lado se deja entrever que la ciudad está siendo utilizada a diestra y siniestra: ¿Quién puede decir que va a irrumpir aún más en el tráfico como si fuera dueño de las calles? Basta con que la autoridad municipal ordene las rutas, como debe hacerlo cuanto antes -de hecho ya se tardó- para privilegiar la seguridad y bienestar de los juarenses. En ese mismo sentido se escuchó decir que si se cerraba el puente libre al comercio se prolongaría la avenida 16 de Septiembre hasta llegar a Gerónimo para para facilitar el paso a los camiones de carga. ¡No puedo creer tal ocurrencia! ¿Querrán asustar con el petate del muerto? ¡Olvidan que están usando la ciudad que es nuestra!
Si la preocupación real es la competitividad de la ciudad la propuesta es que nos unamos todos y pidamos que las promesas de campaña que se hicieron por parte de la ahora presidenta y del secretario de Economía en cuanto a modernizar la actividad de exportación se hagan valer. Eso, tal como se visualiza desde Index traería una visión de futuro que realmente nos haría avanzar, y no conformarnos con seguir escarbando en un hoyo que no conduce a mucho. Realmente ¿creemos que desde estados Unidos van a dar vuelta atrás a una política solo porque a nosotros no nos conviene? Ellos saben que si el problema es nuestro, nuestra debe ser la solución. ¿Qué tal si esa solución integral y binacional incluye también el tema del tren de Ferromex? Se vale soñar… y por supuesto, actuar. Dicen por ahí que las soluciones definen a las sociedades y que si no nos concentramos en las soluciones, nuestro destino será perdernos entre los problemas.