Quizá los vientos y el polvo que ocultaron el sol hace un par de días sea el presagio de lo que se viene para nuestra ciudad. Una a una, desde hace tiempo han caído noticias nada gratas pero la que ayer se impuso para el país se ha acabado de teñir un destino gris para nuestro futuro, tan pardo y difuso como el cielo que nos cubrió.
Y es que al ser una ciudad fronteriza nuestra ubicación nos da sabores, pero también sinsabores; pudiéramos decir que el agridulce se ha vuelto el favorito. Hace apenas unos días, el 28 de febrero para ser exactos, en las páginas de este mismo diario se publicó que en solo 14 meses, de octubre de 2023 a enero de 2025, cerraron 402 empresas formales. De hecho, desde la Cámara Nacional de Comercio, Canaco, la situación fue calificada como alarmante por varias situaciones, entre ellas la dificultad para abrirlas y la facilidad para perderlas, pero, y este punto es importante, es que por cada cierre de un negocio formal, se dijo, “abren 300 que no son correctamente regulados por las autoridades, lo que dificulta aún más la competitividad de quienes sí cumplen las reglas”, y no solo de ellos, sino de la ciudad misma, diría yo. Vuelve a cuento el tema de la importancia de tener un marco legal que aplicado a todos, sea justo para todos y a todos convenga.
Con todo y que la información que nos brinda Inegi sobre el empleo puede ser engañosa ya que considera que una persona está empleada si trabaja 15 horas _menos de dos días- a la semana, en la misma nota se hizo notar que en ese mismo periodo aumentaron en diez mil las personas que se unieron al comercio informal, es decir, aumentan las personas que no pagan impuestos y que por tanto quedan fuera de la mayoría de las prestaciones sociales, cuestión no poco importante que acrecienta las problemáticas que se desean abatir. No podemos negarlo: si bien la informalidad afecta a los negocios y empresas establecidas, al desaparecer estos los empleos también se esfuman, tan es así que la industria maquiladora en año y medio, de junio de 2023 a diciembre de 2024 también de acuerdo con Inegi se perdieron más de 50 mil empleos, un 15 por ciento del total en lo que a la industria manufacturera se refiere.
Noticias nada esperanzadoras y peor aún porque la tendencia es que van al alta. El anuncio de la imposición de 25 por ciento de arancel en la importación de todos los productos que procedan de México hacia Estados Unidos oscurece todavía más el panorama, y eso sin considerar a los migrantes y las deportaciones que son un tema aparte.
Desde hace décadas se ha insistido en que la economía de la ciudad debe diversificarse; hasta en los planes de desarrollo municipales se ha considerado como un pilar para construir el andamiaje de un futuro equilibrado para nuestra región… pero nunca se ha tomado en serio: nos hemos ido por lo fácil, por lo conocido. Ahora estamos en una posición en la que si bien en buena medida hemos sido colocados por fuerzas externas, no excusarnos diciendo que no pudimos prever y tomar medidas para aminorar la magnitud de la crisis en la que nos encontramos… porque no nos tapemos los ojos: ya estamos en una crisis.
Apenas hace un año en que se alzaban las campanas al vuelo y se apostaba todo al nearshoring: es más, hasta el Plan de Desarrollo Urbano “Sostenible”, PDUS 2040, giró en torno a ello: las nuevas maquiladoras que vendrían y los muchos miles de personas que llegarían para trabajar en ellas. ¡Como si ya hubiéramos resuelto los problemas que nos aquejan a los que aquí vivimos!
Desde hace más de cincuenta años los inversionistas has hecho sus a través del consumo del suelo: construir maquilas para venderlas y casas para quienes trabajen en ella, pero los tiempos dictan que eso ya no es suficiente para la ciudad -como desde hace tiempo no lo ha sido- ni tampoco para sus bolsillos. Hoy es la oportunidad histórica para que los estos visionarios ejerzan su astucia y aprovechen la ubicación que tenemos para reinventar Ciudad Juárez porque la maquila no lo es todo.
Quizá después de estas tolvaneras climáticas y políticas se puedan distinguir nuevos horizontes. Uno de ellos ¿por qué no? el turismo médico: alrededor de él giran servicios como hotelería, restaurantes, comercios, solo por mencionar algunos. Se incrementarían las plazas para personal médico, de enfermería, fisioterapeutas. ¡Claro! Será necesario construir más infraestructura de salud, laboratorios clínicos… ¡Hasta museos y equipamiento cultural! Y obvio: ¡mejorar vialidades y aeropuerto! Se daría la tan soñada diversificación económica aumentando la demanda de empleos calificados y mejor pagados: desarrollo.
Y, por supuesto, el gobierno deberá hacer su parte: dejarse de tibiezas y por favor, darle por fin a Ciudad Juárez el cuidado y la imagen que merece. Es solo una idea.