Entre el martes y miércoles de esta semana que pasó, dejaron de cruzar 542 camiones de carga hacia El Paso, Texas; evidenciando la incertidumbre de la imposición de aranceles de Donald Trump.
En promedio, cruzan hacia el lado americano tres mil 700 camiones con cargas para exportación por los puentes internacionales. Y no cruzaron por varias razones, todas relacionadas con los aranceles. Para empezar, los cruces se pusieron lentos debido a las revisiones más exhaustivas, por los cambios de proceso en el software de la aduana americana y también porque algunas empresas decidieron esperar. Para el sector maquilador, los retrasos en los cruces y que posteriormente se traducen en entregas tardías, resultan ser veneno puro. Los clientes pueden aplicar costosas multas, sobre todo en el sector automotriz. En toda la cadena de suministro y el personal que la lidera, e incluye choferes, agentes aduanales, jefes de almacén, gerentes de planta, por mencionar algunos, solo tenían a un personaje en la mente: el actual presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump. Y no era para menos, Ciudad Juárez es, además, la puerta de salida de mercancías de plantas locales, pero también de todo tipo de empresas del estado de Chihuahua. Chihuahua como entidad, exporta la producción maquiladora y también diversas mercancías de otra índole, del sector agropecuario por ejemplo, donde los tiempos de espera son fatales por razones naturales. Las medidas de Trump, le pegaban pues, a los tres sectores económicos pilares de la economía. Y solo es cuestión de elevar a nivel país la situación vivida aquí por los sectores productivos. Idéntica e igual de complicada. Para México, donde la economía cayó en el último trimestre de 2024, -un 0.6 según el INEGI-, otro periodo de similar comportamiento, la pondría dentro del criterio de recesiva. Una recesión se confirma cuando en dos periodos trimestrales consecutivos hay una caída en el Producto Interno Bruto. Ya tenemos el primero, y conforme se ven las cosas, los primeros tres meses del 2025 presentarán la misma tendencia de cierre de 2024. Los aranceles han sido pausados por el momento hasta el dos de abril para la mayoría de las exportaciones mexicanas, pero el daño de la incertidumbre y la falta de inversiones ya está hecho. Es más, el periodo de espera, si bien ayuda, solo agrega falta de certeza. Nos parece que esta pausa temporal no es gratuita para Trump y su administración. No saldrá sin raspones ni fuertes magulladuras. De hecho le puede salir muy caro el manejo general de la situación tras el anuncio, implementación y aplicación arancelaria. ¿Pausa por buena onda? Quizá si hubieran aplicado hace 20 años, o en otro periodo de la historia los planes económicos de Donald Trump, hubieran funcionado. Pero bajo las circunstancias actuales, eso nomás no es posible. A las primeras de cambio se está viendo obligado junto con su gabinete económico, a virar y en algunos aspectos a retroceder. Las muestras de que su plan le está estallando en la cara, surgen por doquier. Por lo pronto, veamos el tema de la inflación, el mercado de bonos y la caída del dólar y cómo todo ello se relaciona con la decisión de aplazar los aranceles. Estados Unidos sufre desde el 2021 un proceso inflacionario que no ha podido ser controlado en su totalidad. Cabe recordar que el dato alcanzó un 9.2 por ciento en junio de 2022, lo que originó una intervención de la Reserva Federal para controlarlo. El dato más reciente indica que los precios en promedio anual han subido tres por ciento hasta enero de 2025. Aparentemente, se había estado controlando, ya que al abrir el 2024 era de 3.1 para bajar a 2.4 en septiembre, y luego retomar la ruta alcista. La intervención de la Reserva Federal ha significado, desde este proceso, aumentar las tasas de interés de referencia y encarecer el uso del dinero, pues de no haber actuado a tiempo, una inflación desbordada hubiera sido catastrófica para la moneda y los mercados de deuda, que analizaremos más adelante. En este momento, las altas tasas de interés están cobrando muchas víctimas financieras en el camino. Por ejemplo, la morosidad de 60 días en pagos nuevos alcanzó en febrero de este año casi un siete por ciento, el dato más alto desde que se tiene registro. Cientos de empresas están al borde de la quiebra y otras más ya declaradas como “zombies”, es decir, apenas les alcanza para medio cubrir los intereses, pero no el capital de sus préstamos. Ahora mismo, la disyuntiva es bajar las tasas para estimular la economía y salvar a los ciudadanos de una situación que los ahoga, o mantenerlas altas para evitar que ese tres por ciento de inflación de enero de 2025, siga en ascenso. Los aranceles simplemente empeoran el panorama, y de haber continuado, el resultado se plantea como desastroso para los planes de la Reserva Federal y también de Trump. *** El mercado de bonos muestra señal de alerta, sin duda. El gobierno de Estados Unidos, al igual que el resto de países, suelen gastar más allá de sus ingresos, por lo que para financiar los agujeros que se abren en los presupuestos públicos, recurren a los préstamos; esto se lleva a cabo en el mercado de bonos. Los bonos reaccionan a la inflación, y como esta no se controla, la deuda se encarece. Esto sucede porque los inversionistas exigen rendimientos más altos para compensar la pérdida de poder adquisitivo de la inflación. En la actualidad, ya se presentan distorsiones por la inflación, pero se están complicando porque diversos países están haciéndose a un lado de lo que suceda en Estados Unidos. Ya se cansaron de esperar la sensatez que Donald no tiene. En el caso de Alemania, esta semana anunció que va a lanzar un plan de endeudamiento masivo para de una vez por todas, reaccionar a la inercia de la guerra en Ucrania y las políticas “proteccionistas” de Trump. No es cosa menor, Alemania recurrirá a la emisión masiva de bonos y esto representa un desafío para Estados Unidos, que de necesitar financiamiento, tendrá que competir más por los fondos privados que se mueven por el mundo y con un costo mayor. Esto es solo la punta del iceberg, pero sirve para ilustrar lo que sucede. En lo que va de la administración de Donald John Trump, el dólar ha perdido casi cuatro por ciento de valor en los mercados de divisas, lo que ayuda al resto de monedas del mundo a lograr cierta apreciación, aunque hasta cierto punto artificial. La caída tiene que ver directamente con todas las decisiones del actual gobierno norteamericano, que en principio es lo que buscaba. Trump quería, -o quiere-, que el dólar se debilite para facilitar las exportaciones de su país al abaratarse su adquisición en el resto del mundo. Eso trae aparejada… inflación. Al bajar el valor de su moneda, todas las importaciones se encarecen porque, como lo dijimos, las divisas extranjeras se aprecian o suben de precio y eso se traduce en importaciones más caras para los estadunidenses. En este momento, encarecerle la vida a sus votantes y enemigos, no es precisamente una buena noticia. Este descenso del dólar, complica como respuesta automática las tasas de interés y el mercado de bonos; por lo tanto, puede llevar a un problema de falta de liquidez y ya no digamos solo para gobiernos, sino para empresas y ciudadanos. La consecuencia de ello: un estancamiento económico de incalculables consecuencias. Eso es, pues, lo que se ve en el panorama y no es nada halagador para nadie. El presidente estadunidense seguramente debe tener alguien que le esté informando de la difícil situación que enfrenta el país y de las decisiones que está tomando, haciéndolas más indigeribles. Luego entonces, el pausar los aranceles, que también son inflacionarios, encendieron las alarmas al observar cómo el resto del globo comenzó a tomar sus propios derroteros. Los aranceles, y el plan de Trump de bajar tasas o de debilitar al dólar, le están explotando en la cara. Y todavía no acabamos de ver lo que pueda suceder en los próximos días. Japón, por el momento, dará pronto de qué hablar en todo este entramado y le confirmará al presidente norteamericano que es mejor tener amigos en los momentos más difíciles. Ya lo veremos.
Opinión
Domingo 09 Mar 2025, 06:10
OPINIÓN
Pausar aranceles es veneno puro
Entre el martes y miércoles de esta semana que pasó, dejaron de cruzar 542 camiones de carga hacia El Paso, Texas; evidenciando la incertidumbre de la imposición de aranceles de Donald Trump
La Columna de El Diario