“¿Habrá recesión? ¿Se recuperará la economía? ¿Trump se colgará esta posible caída como medalla de campaña? Quién sabe”

A ver, a ver… ¿quién dejó la economía en el microondas demasiado tiempo? Porque si hacemos caso al modelo GDPNow de la Fed de Atlanta, la cosa se está recalentando de una forma nada agradable.

Resulta que, de la nada, Estados Unidos pasó de un crecimiento sólido a una contracción del 2.8% en el primer trimestre del año. Y claro, como no podía ser de otra manera, ya salió el término de moda: "Trumpcession". ¿Creativo? Sí. ¿Alarmante? También.

Para los que no están al tanto, este indicador es como ese amigo exagerado que cada vez que te ve toser ya te diagnostica neumonía. El GDPNow es una estimación en tiempo real del PIB basada en datos recientes, y tiene la costumbre de ser un poco volátil. Tanto que hace un mes hablábamos de un crecimiento del 4% y ahora estamos en números negativos. Un auténtico tobogán sin cinturón de seguridad.

Pero ojo, que este no es el único dato preocupante. La economía estadounidense está recibiendo señales mixtas por todos lados, como si estuviera tratando de decidir si quiere fiesta o quedarse en casa con una mantita. Por un lado, la Fed de Nueva York aún ve crecimiento positivo (+2.9%), pero la Fed de Atlanta dice que nos vamos al hoyo. ¿A quién le creemos?

La caída reciente se debe en gran parte a un déficit comercial récord de 153 mil millones de dólares en enero. Las empresas adelantaron sus compras antes de que les metieran aranceles y ahora tenemos un desbalance comercial que parece una cuenta de Uber Eats después de una noche de copas.

Por si fuera poco, la actividad manufacturera también anda de capa caída. Básicamente, todo el mundo está esperando a ver qué pasa, como cuando vas a una fiesta y nadie quiere ser el primero en bailar.

Las encuestas de confianza del consumidor están por los suelos, y eso nunca es buena señal. En enero, la gente se sintió más pesimista que en los últimos tres años y medio, y no los culpo. Si Walmart dice que se viene un año difícil, es porque la cosa está seria. Si la tienda donde todo es (supuestamente) barato dice que se nos viene la noche, mejor empiecen a esconder los billetes bajo el colchón.

Las ventas minoristas también han pegado un bajón. Y claro, si la gente gasta menos, la economía se enfría. Esto es como una parrillada: si nadie compra carne, nos quedamos con la leña prendida y nada que asar. Así de simple.

Ahora bien, hay que tomar todo esto con un granito de sal. No sería la primera vez que el GDPNow nos mete un susto y luego corrige su curso. Los números aún pueden cambiar y la recesión podría quedarse como un susto pasajero. Pero, mientras tanto, ya sabemos cómo funciona esto: los medios inflarán el pánico, los economistas debatirán en X, y nosotros seguiremos esperando que la gasolina no vuelva a subir.

Lo que está claro es que la incertidumbre está en el menú del día, y como buenos comensales, no nos queda más que masticarla con paciencia. Así que, si alguien tiene un remedio casero para calmar la ansiedad económica, que lo comparta, porque parece que el 2025 nos quiere hacer sudar.

¿Habrá recesión? ¿Se recuperará la economía? ¿Trump se colgará esta posible caída como medalla de campaña? Quién sabe. Lo único seguro es que, pase lo que pase, seguiremos pendientes, calculadora en mano, viendo si el dinero nos alcanza para la renta y el cafecito del día.

Y bueno, pues ya Estados Unidos se va a poner a la par con México, cuya economía cayó un 0.6 por ciento en el último trimestre del 2024.

¿O sea México le ganó a Estados Unidos?, pues en algo teníamos que destacar y pues sí, esta vez nos adelantamos y ganamos, nuestro país entró primero al territorio negativo.

Las cosas por lo pronto, para el país, parece que seguirán así en los primeros tres meses del 2025 y bueno, el dato sobre si crecimos o entramos en recesión, lo sabremos a finales de abril, cuando el INEGI dé a conocer el dato oficial del PIB.

Por lo pronto prepárate, el sube y baja noticioso de este tema, apenas va agarrando vuelo. ¿estás listo?