Ciudad de México.- Existe un problema en México y en el mundo que se esta saliendo de control. Las gestiones de cobranza realizadas por algunas empresas utilizan la vergüenza y el chantaje para sacar provecho, sin que les importe la destrucción y el sufrimiento que provocan. Para dejarlo claro: la manera en la que algunos despachos de cobranza actúan es ilegal y puede traer consigo consecuencias muy graves. Si bien, esto se da mayormente en apps de préstamos instantáneos no es exclusivo de estas. Muchas empresas contratan a despachos de cobranza que utilizan estrategias cada vez más agresivas para lograr su objetivo. Hablan a los centros de trabajo una y otra vez, llaman a deshoras, amenazan e incluso llegan al extremo de publicar información confidencial afectando la reputación y privacidad de las personas. Es fácil imaginar la ansiedad, la angustia y la vergüenza de las personas que son victimas de estas agresiones. Es necesario frenar esos abusos. Aunque su labor sea legitima (recuperar deudas), el medio utilizado puede traer repercusiones más delicadas e incluso convertirse en un delito. Más allá de lo poco ético de su comportamiento, la ley establece de manera clara los límites a los que se debe ajustar el cobro extrajudicial que llevan a cabo algunas empresas o sus despachos. Pero vamos por partes.
Los despachos de cobranza son las empresas que llevan a cabo actos de cobranza de créditos o préstamos de manera extrajudicial (es decir, sin la intervención de un juez o tribunal). En pocas palabras, estas empresas realizan ciertas actividades fuera de un procedimiento judicial para intentar recuperar algo del dinero que adeuda un cliente. Hasta ahí, todo bien. Es lógico que la ley faculté a las empresas para cobrarle a sus deudores. Sin embargo, deben cubrir ciertas obligaciones para hacerlo: identificarse de manera clara en cada comunicación, respetar la privacidad y los datos personales del deudor y sobre todo, tratar de manera digna y respetuosa. De no hacerlo, estarían contraviniendo lo estipulado en el Código de Ética y Buenas Prácticas para los Despachos de Cobranza emitido por la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros).
¿Qué no pueden hacer estos despachos? Hablarles a personas distintas al cliente o establecer contacto por un medio distinto al proporcionado por el propio cliente. Tampoco podrán realizar llamadas en horarios poco habituales, ni hacer uso de lenguaje ofensivo, intimidante o amenazante. Utilizar números de teléfono que aparezcan en los identificadores como “número privado” también está prohibido. Es decir, si tú como cliente, te atrasaste en dar un pago (algo perfectamente comprensible y que a cualquiera nos puede pasar) y los despachos te hablan desde un número que en tu celular aparece como privado o hablan a tu trabajo, están cometiendo una falta.
Más aún, desde junio del 2017 se añadió el delito de cobranza extrajudicial ilegal al Código Penal Federal. La ley es muy clara, se podrán imponer hasta cuatro años de prisión (además de una multa) a las personas que hagan uso de violencia o intimidación. Además de lo anterior, los despachos pueden incurrir en otros delitos si sus acciones rebasan los límites legales. Si un cobrador amenaza con embargar o encarcelar al deudor, está cometiendo el delito de amenazas. Si el despacho exige pagos fuera del contrato o simulando ser una autoridad judicial se puede configurar el delito de extorsión. También se puede interponer una denuncia o una queja por daño moral si el despacho divulga que alguien no paga o si afecta su reputación o intimidad. De la violación de datos personales o la afectación a derechos humanos como la dignidad, la libertad, la honra o la privacidad ya ni hablamos. Todo lo anterior ofrece a las personas afectadas por estos despachos una base para denunciar penalmente a los cobradores que se extralimiten. Como ya lo dije, es necesario ponerle un alto a esta situación. Una deuda no puede ser excusa para el abuso. México ya cuenta con las herramientas necesarias para frenar esas prácticas abusivas, es cuestión de utilizarlas.