Opinión
Domingo 05 Oct 2025, 06:10
OPINIÓN
No discriminó en lista de ataque ni a su familia
Los hechos ocurridos la mañana del pasado nueve de septiembre en la escuela secundaria 52, de Delicias, le han dado la vuelta al mundo
La Columna de El Diario
Igual que sucede prácticamente en todos los casos de ataques de odio fermentados en condiciones físicas y/o emocionales personalísimas mezcladas con entornos inapropiados, la investigación secreta, el silencio y el sigilo, constituyeron los elementos justos para que una adolescente determinara armarse de una hacha, saliera de su hogar, ingresara a su escuela secundaria, y sin pensarla más, ya lo había pensado y planeado con muchísimo tiempo de anticipación, dejara ir toda su fuerza y la pesada herramienta contra una sorprendida, incrédula, espantada, joven madre de familia.
Salvó a la mujer solo su instinto de supervivencia. Aunque atacada con evidente ferocidad e intenciones de provocarle el mayor daño posible, logró meter manos y brazos para desviar un poco el hacha y restar fuerza y contundencia a los golpes repetidos dirigidos a su cabeza y otras partes de su cuerpo.
Los hechos ocurridos la mañana del pasado nueve de septiembre en la escuela secundaria 52, de Delicias, le han dado la vuelta al mundo porque la adolescente agresora, L. G. CH. D., no sólo repitió idénticos patrones de agresiones registradas en otras escuelas de México y de otros países, sino que dio pertinaz seguimiento a esos casos en los medios de comunicación e incursionó en redes sociales pseudoencriptadas para desahogar y concretar sus planes.
La víctima agredida sigue recuperándose; la adolescente fue canalizada al hospital psiquiátrico Libertad de Ciudad Juárez por tratarse del único en el estado con instalaciones adecuadas para su atención. Su caso fue judicializado.
Tendría audiencia de formulación de imputación dirigida por jueces integrantes del Tribunal para Adolescentes Infractores el pasado viernes durante la mañana pero fue suspendida por “fallas técnicas” en la conexión de internet. Los principales actores en el proceso están entre la ciudad de Chihuahua y Delicias.
“En entrevista, la mujer narró que recibió seis puntadas en la cabeza luego de ser golpeada con un hacha, además de múltiples lesiones en hombro, abdomen y pecho...Lo ocurrido no puede quedar en el olvido...Personas así no pueden estar en la calle...Lanzó un llamado de atención a padres de familia, a quienes pidió vigilar de cerca tanto los contenidos que consumen sus hijos en internet como los objetos que llevan a su escuela”, dijo la mamá agredida a El Diario de Delicias (publicada el 10 de septiembre).
La adolescente agresora, de 13 años de edad, dejó gran cantidad de rastros sobre los motivos que la llevaron a tomar esa decisión catastrófica y que deberán ser objeto de análisis profundo por parte de policías, de psicólogos especializados, papás, peritos, y desde luego, de maestros y sociedades de padres de familia.
Es completamente distinta la actuación de un delincuente vendedor de drogas y/o sicarios en ese mundo del crimen al de quienes fermentan actos de violencia basados en aspectos patológico-emocionales. O buscan convertirse en némesis de psicópatas o por los menos son sus fieles seguidores.
Es casi imposible saber cuándo estos últimos agredirán y de qué tamaño puede ser el daño. La casi niña de este caso repitió la palabra masacre sin discriminar a integrantes de su familia, compañeros de escuela y maestros.
Fue una joven mamá la víctima pero pudo ser cualquier otro, otra, u otros(as). “Seré como el valiente Fede Guevara”, puso antes del ataque en sus redes, refiriéndose al autor del tiroteo en Monterrey que en 2017 lesionó en su salón de clases a su maestra, a varios alumnos más, murió uno y al final se dio un tiro él mismo.
Las razones que llevaron a L. G. CH. primero al enojo, luego a la inconformidad; la derivaron al odio y finalmente a la determinación de privar de la vida a muchos de su entorno tienen qué ver de inicio con la condición de género confesada por ella misma
pero no comprendida o de plano ignorada por sus padres, separados.
El papá familiarizado por alguna razón con las armas; la mamá, aparentemente sin prestar atención alguna a la identidad de género sexual distinto al de su nacimiento, preferido por la adolescente e identificarse como tal.
No hay señas de violencia física en su ámbito familiar, no hallaron los investigadores evidencias de esa índole pero sí un coraje incubado adentro y afuera de su casa por comentarios con posibles alusiones a esa condición personal.
Al parecer nadie, ni en su casa ni en la escuela, observaron indicios del momento en que la estudiante decidió sumar a su teléfono celular de siempre un segundo aparato y esconderlo en su habitación para iniciar pesquisas sobre tutoriales relacionados con la fabricación de armas y navegar en redes sociales en busca de páginas tanto para desahogar sus estados emocionales, como para tomar ejemplos de ataques y marcar un cronograma hacia el momento o momentos de las agresiones.
Agentes policiacos y ministeriales que llevan a cabo las indagatorias por el delito “tentativa de homicidio” descubrieron premeditación de la alumna de secundaria tras catear la vivienda y hallar casi completamente destruidos los dos aparatos de teléfono. Los aplastó uno o dos días antes del ataque pero los especialistas pudieron extraer gran parte de la información de chips y tablillas.
Han sido muy valiosos los datos para complementar la investigación policial pero de septiembre en que acontecieron los hechos a la fecha, los propios periodistas que decidieron seguir el caso han logrado accesar a las redes utilizadas por la estudiante y han establecido la extraordinaria facilidad para contactar “facilitadores” con el objetivo de cometer crímenes y/o suicidios, o cualquier otro tipo de atentado contra seres humanos.
Por ejemplo, Tumblr y Tiktok son lamentablemente de acceso sencillo siempre y cuando no haya vigilancia parental. Y aunque la haya, Tumblr ni siquiera tiene herramientas de control para limitar contenido y accesos a foros, como tiene Google, Meta, plataformas de contenido por streaming, YouTube entre otros sitios. Y eso que You Tube tiene múltiples asegunes en sus contenidos libres para niños, niñas y adolescentes.
Expertos en ciberseguridad constantemente han advertido en redes sociales los riesgos del consumo no vigilado por padres y madres.
En todas las redes hay grupos, foros e individuos que no solo llegan a menores de edad vulnerables para victimarlos sino también para introducirlos a corrientes de pensamiento o tendencias riesgosas como el True Crime Comunity, neonazis, incels y radicalismos ideológicos.
Además, al crecer en un momento de búsqueda identitaria en grupos digitales que validan y acoplan a los buscadores, el arraigo a esas identidades se vuelve mayor y más difícil de desprender.
El caso de Delicias inmediatamente llamó la atención del Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI) cuyos operadores pusieron en manos de sus pares mexicanos, de los investigadores chihuahuenses, bastante información que debe ser de mucha utilidad para evitar episodios de similar naturaleza.
La tarea siguiente de los gobiernos, de las autoridades escolares, de los investigadores, de los psicólogos especialistas en la materia, es esa; es asimilar la tremenda lección y tomar las medidas urgentes que impidan sucesos tan terribles como penosos en el futuro, empezando por un auténtico control de las redes sociales y la restricción necesaria de las mismas entre niños, niñas y adolescentes.
No hay tiempo que perder, ni siquiera mientras es seguido de muy cerca el proceso penal contra la adolescente L. G.