Pareciera que el título del presente artículo evoca hechos de sangre propios de aquellos que escriben novelas de terror por las festividades que nacen en el vecino país y que muchos han adoptado como propias en esta localidad, sin embargo, lamento decepcionarlo ya que el objetivo de mi participación el día de hoy tiene como objeto hacer ver el peligro en el que nos encontramos ante la falta de aplicación de la ley frente a la denominada mafia del transporte público.
Pues bien, en Ciudad Juárez las unidades de transporte público siguen circulando sin placas, en vehículos contaminantes, con sobrecupo, omitiendo señalamientos viales, ignorando los límites de velocidad y poniendo en riesgo la seguridad e integridad, no solo de los usuarios del transporte, también la de quienes conducen y transitan por las calles de esta Ciudad y pareciera que no existe autoridad que tenga la potestad suficiente para ejercerse en contra de esta mafia.
Diariamente podemos observar como estos monstruos del asfalto circulan sin temor alguno, pues pareciera que cuentan con la aquiescencia de la autoridad encargada del transporte en el estado de Chihuahua, para hacer lo que les plazca, de lo contrario esto ya hubiese mostrado algún tipo de cambio o mejoría en el pésimo servicio que se brinda a la ciudadanía.
Lo mismo ocurre con el transporte de personal, ese que se apodera de las calles en las horas pico y que, con el objeto de dejar su pasaje lo más pronto posible para poder aventarse otras chambitas, se hace ojo de hormiga frente a las disposiciones viales que debe respetar, o bien, ¿será que la autoridad es la que se hace de la vista gorda para aplicar las sanciones correspondientes a los cafres que conducen tales unidades?
Mucho se comentó que con la entrada en funciones de las líneas del BRT -obra insignia del gobierno del estado en Ciudad Juárez-, la problemática en la movilidad urbana estaría encontrando una solución pues esto obligaría a la desaparición de concesionarios que se han negado a renovar su transporte público, pero esto pareciera que cada vez se encuentra más lejos, pues actualmente podemos observar como en la ruta del BRT siguen apareciendo líneas que previamente habían sido otorgadas a particulares.
Por otro lado, encontramos una ciudad que sigue creciendo considerablemente y que no cuenta con líneas de transporte público hacía las nuevas colonias, aunado al hecho de que los transportistas no quieren realizar las diferentes rutas por la “falta de demanda” pues advierten que existen colonias que poco a poco se han ido quedando sin habitantes, lo que impide que el concesionario obtenga las ganancias suficientes para realizar los recorridos marcados por las rutas registradas en la oficina de Transporte de Gobierno del Estado.
Es necesario que se creé una verdadera política pública en materia de movilidad urbana que permita a la población acceder a este derecho, para lo cual se requiere personal capacitado en el tema, profesionistas en políticas públicas que profesionalmente puedan realizar un diagnóstico e identifiquen la problemática que encierra la movilidad en Ciudad Juárez.
No se puede seguir experimentando a base de proyectos y programas disfrazados de políticas públicas, que lejos de otorgar soluciones hacen más grande la problemática que actualmente enfrenta nuestra fronteriza ciudad y que afecta no solo a quienes utilizan el servicio de transporte, pues el problema se ha agravado tanto que, quienes otorgan o deberían otorgar el mismo, se han visto lacerados pues sus ingresos han disminuido considerablemente al grado que muchos han decidido dejar de trabajar en determinados horarios.
Sin embargo, como ciudadanos, es poco el tiempo que tenemos para poder exigir al gobierno que imponga orden en este rubro y actúe en consecuencia para que los juarenses logren vivir dignamente y gozar de una movilidad aceptable, por ende, mientras sigamos cruzados de brazos, la respuesta de la autoridad será siempre la misma.