-La inflación que el poder no ve (pero Juárez paga)

-El triunfo de Olson y la derrota del Congreso

-Figurones morenistas exhibidos

-Escarceos por el T-MEC

En Juárez, el dólar marca el pulso, pero los sueldos siguen en pesos. Y entre discursos de estabilidad y carritos del mandado cada vez más vacíos, la frontera vuelve a pagar por el espejismo del control inflacionario que maneja en las minutas de sus reuniones el Banco de México, como la dada a conocer ayer.

El ligero repunte de la inflación reportado por el Inegi (Instituto Nacional de Encuestas Geniales, así le dicen, pero seguramente su nombre oficial es otro), hasta el 3.76 por ciento, mantiene para el oficialismo el calificativo de que está “bajo control”.

Pero en algunas plazas, especialmente las norteñas y fronterizas, la frase suena a mal chiste. En Juárez, los precios se mueven con una lógica propia, porque los productos suben con el dólar, los salarios se estancan en pesos y las familias viven atrapadas entre dos economías que no se tocan, pero bien que se golpean.

Aquí la inflación se siente distinto. Los anaqueles del otro lado del río lucen igual de caros, aunque mejor surtidos. Del lado mexicano, la despensa se encoge semana tras semana, con el litro de leche, el kilo de huevo, el gas, la luz, todo más caro, aunque el Gobierno Federal mantenga el discurso de la “estabilidad”.

El “efecto frontera” que antes servía de válvula de escape -cruzar a comprar barato cuando el peso se fortalecía o revivir el comercio local cuando se depreciaba- ya no funciona. La inflación pegó en ambos lados y el margen de maniobra desapareció. Hoy, ni cruzar ni quedarse sale barato.

El problema es más profundo que el número en el boletín del Inegi. Es la realidad de una ciudad que produce para el mundo, pero compra a precio texano y cobra a salario mexicano. La maquila puede exportar millones de dólares, pero su personal apenas completa para la renta o el Infonavit, el mandado

Los mensajes de “equilibrio y estabilidad” que se articulan desde Palacio Nacional son válidos tal vez a nivel macro, pero aquí la estabilidad es una ilusión que se mide en tickets del mandado y recibos. La inflación oficial puede acercarse al cuatro por ciento, pero en los bolsillos de la frontera la cuenta real es más alta.

Porque la frontera no miente. Aquí se siente antes lo que el país tarda en reconocer: que los discursos económicos del poder no alcanzan para llenar la mesa de los trabajadores.

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La academia, el magisterio, los funcionarios, funcionarias y hasta “les funcionaries” de la Secretaría de Educación revisaron de pe a pa el dictamen que aprobaron los diputados del Congreso del Estado, ese que el legislador panista Carlos Olson presumió como su gran victoria cultural contra el lenguaje inclusivo.

Resulta que nadie encontró el triunfo del ultraderechista Olson Sanvicente en esa batalla, pero sí vieron una gran derrota del Legislativo en cuestión de ortografía y gramática.

Según el diputado, el decretazo por él impulsado prohíbe el uso del lenguaje inclusivo, que les resulta tan molesto a quienes, en vez de preocuparse por las realidades materiales deprimentes de su pueblo, viven sometidos por sus propios demonios y en eternas peleas contra imaginarios monstruos que quieren destruir el mundo con el uso de la vocal “e” en vez de la “a” o la “o”, una hecatombe nuclear seguramente.

Sin embargo, en ninguna parte dice eso lo aprobado por el Congreso. Únicamente adiciona la fracción XXVIII a un artículo de la Ley Estatal de Educación, que dice a la letra: “Fomentar el uso correcto de las reglas gramaticales y ortográficas del idioma español”. Como si eso no fuera tarea de siempre de la escuela pública, del maestro, la maestra (y el maestre, con perdón de la Real Academia Legislativa de Olson).

Lo que sí encontraron los revisores es que el dictamen legislativo aprobado tiene 26 faltas de ortografía y gramática, desde falta de acentos hasta palabras mal escritas; así, la ridícula victoria del panista es la derrota del Congreso y hasta del idioma.

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En este siempre polémico y estéril debate del uso del lenguaje, nomás queda hacer algunas acotaciones. En el lenguaje inclusivo actual, que promueven quienes disfrutan de la corrección política, sigue vigente el uso del todas y todos, diputados y diputadas, maestros y maestras, etc., tal como está establecido en las leyes.

Sin embargo, en un estado libre y racionalmente democrático, el lenguaje, el idioma, es concebido como un ser vivo que nace, crece, cambia, madura, envejece, se enferma, se alivia y a veces hasta muere; por ello antes en español “obeso” significaba “flaco” y “formidable” era algo terrible; por ello Juan puede decir en sus discursos “magistradas y magistrados”, mientras Pedro puede englobar en un género a todes, si le da su gana.

Ponerse a pelear porque a fulanito le gusta que le digan fulanite y darle de decretazos a una realidad que los supera es muy de los diputados, pero por lo que cobran de la nómina pública deberían echarle más ganitas a atender otros problemas de verdad.

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No pasó ni media semana desde que la presidenta, Claudia Sheinbaum, expresó con vehemencia, el pasado domingo en El Zócalo, que se había terminado la era de los privilegios para los funcionarios públicos, cuando figuras destacadas del morenismo la contradicen con sus conductas.

Por una parte, se supo que Andy López Beltrán, además del viaje a Japón en julio pasado, donde pagó 177 mil pesos por 15 días de estancia en un hotel de lujo, ya el año pasado había importado una pintura, de la conocida artista nipona Yaoi Kusama, valuada en medio millón de pesos. Nomás.

Lo hizo en marzo de 2024, en el último tramo del sexenio de su padre, Andrés Manuel López Obrador.

A su vez el siempre polémico senador, Gerardo Fernández Noroña, fue exhibido por utilizar una jet privado para realizar una gira de tres días por varios municipios de Coahuila, lo que habría significado un costo de 280 mil pesos. ¿Ladrónde?

Al ser cuestionado en una entrevista colectiva, negó que hayan sido utilizados recursos públicos; dijo que hasta “la compañera presidenta” está de acuerdo en que se hagan esos gastos cuando sea necesario.

Al cuestionarlo sobre el origen del pago se quiso hacer el gracioso, al reportero de TV Azteca le comentó con sorna que se lo había pagado Ricardo, “el tío Richie”, Salinas Pliego.

Por su parte, Alejandro Armenta, el gobernador de Puebla que le gusta perseguir a los periodistas que lo cuestionan, fue captado la noche de este miércoles en el aeropuerto de Teterboro, Nueva Jersey, tomando junto a su esposa e hija un vuelo privado en un Learjet 60 matrícula XA-IBC, el cual pertenece a la empresa Aero JL y se renta en tres mil 700 dólares por hora. En todos estos temas la Presidenta declara en Las Mañaneras que son ataques de los medios de comunicación o de los opinadores “conservadores”, pero todo apunta a que no le hacen caso sus estimados camaradas de partido, a quienes les caería muy bien el mote de “no me ayudes compadre”.

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Metió ruido innecesario la declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que en vez de la revisión sexenal al T-MEC, en 2026, podrían realizarse “acuerdos bilaterales” tanto con México como con Canadá, lo que sin duda perjudicaría a nuestro país porque sería prácticamente negociar con el más fuerte al margen de la ley.

La Presidenta Sheinbaum salió al quite en La Mañanera y aclaró que una cosa es que tengan reuniones bilaterales, para aspectos específicos que atañan a dos países.

Mientras esto sucede, analistas de la geopolítica encuentran cierta lógica en la aparente decisión suicida de Trump de imponer aranceles a todo el mundo.

Resulta que, durante gran parte del siglo XX, Estados Unidos otorgó ciertos beneficios a los países socios, a cambio de que consolidaran sus regímenes democráticos.

Pero ese modelo simplemente tronó, y ahora Trump aduce a que “abusaron” de los EU por un largo tiempo.

En ese contexto el auge de China representa una seria amenaza para la otrora hegemonía mundial.

México poco puede hacer al respecto, no puede desligarse de la realidad geográfica, pero puede avanzar con pequeños pasos.

Por eso el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anda en una gira nacional para conocer la opinión de los sectores productivos en las entidades del país.

Quizá este enterado que los productores agrícolas preparan una movilización nacional, la próxima semana, en demanda de que los granos básicos, como el frijol y el maíz, salgan del Tratado, para que las cosechas tengan un mejor precio, según anuncio recientemente Eraclio “Yako” Rodríguez, representante del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, que aglutina a por lo menos 15 entidades en el país.

Como sea, sin Tratado no hay trato. Y sin un buen trato no valdría la pena el Tratado.

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