Cada dia que pasa la economía de muchas familias juarenses se ve seriamente amenazada. Principalmente la falta de empleo derivada de la amenaza arancelaria de la Unión americana, está causando estragos en la población fronteriza. El sector maquilador es sin duda uno de los más afectados. Los despidos han dejado de ser menores, a semimasivos. El desempleo aumenta cada día tanto en el sector formal como en el informal que termina haciendo casi imposible tener cifras actualizadas de este fenómeno. Este creciente e imparable desempleo está provocando que comercios y empresas también estén a la baja en sus ventas. Los procesos inflacionarios también inciden severamente en la problemática local. Sumado a esto vienen iniciativas de ley que pueden agudizar la situación en ciudad Juárez.

El caso más reciente que puede agravar la precaria economía familiar es el aumento del Impuesto Especial sobre producción y servicios (IEPS) a bebidas saborizadas como los refrescos, que amenaza con provocar un efecto dominó que arrancará con precios más altos, seguirá con la contracción en ventas y puede terminar en la desaparición de miles de tienditas en todo el país.

Para gigantes de la industria refresquera el golpe se traducirá en menores volúmenes, ajustes de precios y presiones sobre la rentabilidad. Para las tiendas de barrio aquí en esta frontera, la situación es aún más crítica: perder ventas de refrescos significa también arrastrar la caída en compras adicionales.

Sin embargo, no es la primera vez que la industria enfrenta un desafío de este tipo. En 2014, se implementó un impuesto de un peso por litro a las bebidas azucaradas. El ajuste implicaba un incremento de entre 10 y 15% en el precio final de los productos, lo que llevó a las embotelladoras a prever caídas de doble dígito en el consumo. Con este impuesto se pone a las tienditas en la cuerda floja. Ya que 10 años después, la historia podría repetirse e incluso podría ser peor. El banco estadounidense JP Morgan anticipa que el golpe de hace una década fue mucho menor, debido a que la disminución de ventas fue de entre 2 y 3 por ciento.

La institución financiera señala que las grandes compañías embotelladoras sí pueden sortear de mejor manera el nuevo gravamen, gracias a su experiencia y mejores herramientas de precios. No obstante, en el caso de las tienditas el reto es mayor. La Alianza Nacional de pequeños comerciantes (ANPEC) calcula que este impacto puede hundir sus ventas en cascada, y además podría provocar que miles de tiendas.

Se pone en riesgo al menos 60 mil puntos de venta en el país, eso quiere decir que están en juego 120,000 autoempleos”, afirma el presidente de la ANPEC. El representante del sector dice que se tratan de tienditas, ultramarinos, minisúper y abarrotes que difícilmente podrán absorber el golpe económico.

Además de impuestos a bebidas, las familias juarenses enfrentan otros gastos derivados del inicio de otro ciclo escolar. Ahora la queja es por los precios de los uniformes escolares.

Tal es el caso de los padres de familia de la Escuela Secundaria Técnica 1 quienes externaron su inconformidad ante una presunta imposición por parte de la Dirección escolar y la mesa directiva con la compra de uniformes en una empresa con la que, denunciaron, tienen convenio. Los precios de los uniformes son excesivos, denuncian que hay padres de familia que no sólo tienen un hijo en la secundaria. Todo indica que este inicio de ciclo escolar será toda una odisea para los juarenses y otro golpe a la economía familiar.