Desde un día antes, cuando me pidieron atender el informe que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofrecería en Juárez en representación de nuestra institución periodística y familiar, ya sentía la adrenalina que suelen provocar los mareos ilusorios del poder que en ocasiones me incomodan; pero rápido cambie mi perspectiva para tomarlo con calma y humildad y decidí concentrarme en la responsabilidad que este honor representa.

Además de repasar el protocolo oficial y de dar detalles particulares del novedoso informe -de lo que se sobresaturaron los medios desde antier- hoy compartiré una opinión muy particular de este informe presidencial, en ocasiones subjetiva, pero me pregunto, ¿Cuál no lo es? Juzgue usted. Algo que me pareció muy extraño fue que el tema de la seguridad, cuando Juárez alcanza la mala cifra de 70 muertos en el mes, no se tocó para nada.

Llegó el día viernes. Había que llegar a las doce del mediodía -sugeridamente- y la ceremonia comenzará a la 1:45 pm. Los problemas empezaron. Era invitado ‘especial’ por pertenecer a esta empresa, y no me dejaban entrar. Minutos antes ya estaba lleno de simpatizantes el estadio Juárez de Béisbol, cientos se quedaron fuera.

Antes de ser crítico, como suelo serlo en este espacio, quiero decir que, como periodista, apoyé desde El Paso, Texas, personalmente el movimiento obradorista y la alternancia desde que el expresidente mexicano inició, finalmente con éxito, la campaña presidencial que lo llevó al poder en México.

Era un pequeño caos. Me recordó un concierto, pero mucho menos organizado. Se puede decir que, excepto las personas que resguardaban las entradas, y que hicieron su prioridad el no sobrellenar el inmueble desde las puertas, la seguridad fue nula.

Uno que otro logró saltarse por la barda, y entrar. Yo quise comunicarme con Fania Velázquez, enlace de medios de la Presidencia de la República, pero el ruido ensordecedor de la banda de guerra y los tambores no cesaban, y pues no se escuchaba nada.

Además, no se llega a ningún lado discutiendo con los encargados de las puertas del estado mayor presidencial, ellos solo siguen órdenes y al parecer ni ellos mismos se pusieron de acuerdo. Entendible en esta gira nacional para dar su informe de la presidenta, una manera inusual en la que visitó todos los estados de la república. Media hora después, y luego de cambiarme de puertas tres veces y discutir con los encargados de los ingresos porque no estaba en ‘la lista’ o al menos en la ‘lista’ correcta, pude acceder.

Finalmente Fania me sentó en primera fila, un gran privilegio, enseguida de otros magnates de los medios. Hacía calor, y noté que solo dos o tres de nosotros vestimos traje y corbata, destacando de las camisas blancas y púrpura que tapizaron el evento. Seguramente nosotros los trajeados sudamos mucho más, con tal de vestir presentables. Yo tenía dudas de ir de traje o ponerme mi chaleco de periodista, pero por respeto a esta casa editora me vestí formal.

El escenario frontal era un pódium sencillo con varias sillas acolchonadas -un poco más cómodas que las sillas básicas e incómodas en las que nos sentaron a nosotros- un pódium, y los módulos separadores de seguridad que dividieron espacios y accesos en diferentes zonas y que impedían mezclarse entre las diferentes zonas asignadas.

Los políticos e invitados especiales -en la zona de piso que me asignó con atención Fania- estábamos en primera fila, dentro del rectángulo VIP frente al pódium sobre el rombo beisbolero en el que por cierto le ganó el título Juárez a Chihuahua hace poco. Por ahí cerca de mí, pero del otro lado, andaba el alcalde de Juárez Cruz Pérez Cuéllar, y me pareció ver a los senadores Juan Carlos de la Rosa y Andrea Chávez. También supe de la presencia de Armando Cabada, diputado, por dos de sus hermanos que estaban junto a mí, pero al parecer la mayoría de los políticos se encontraban sentados del otro lado de la fila. Me pareció curioso que, aun siendo hermanos, estaban separados, por ética, yo creo. También observé a algunos empresarios y empresarias sentados en lugares de honor, así como otras distinguidas personalidades.

Los reporteros gráficos y camarógrafos fueron sitiados en un cuadro también delimitado, en una esquina detrás de los invitados importantes, que se me figuró un ring de box saturado de personas.

Ya atrás en las gradas, los asistentes generales, o ‘el pueblo’, dirían algunos. Cuando veía hacia atrás, no podía distinguir a las personas sentadas en los asientos del estadio, porque una especie de luz parecida a una malla blanca separaba la vista desde el rectángulo interno de los invitados VIP, al menos visualmente. Se veía la muchedumbre borrosa detrás de una especie de velo blanquecino, pero eso sí, se oían los gritos, tambores y ambiente festivo que miles de simpatizantes que llegaron temprano y primero aprovecharon. Yo por un momento me sentí aislado de la raza, como dentro de una vidriera o pecera.

Por si alguna rechifla, que por cierto no sucedió -como lo predijo nuestra columna periodística antes del evento por indicaciones específicas de los organizadores para sus acarreados y para no avergonzar a la gobernadora- variada música mexicana amenizaba en alto volumen por altavoz.

Entonces casi a las 2 de la tarde empezó la música folclórica de los pueblos originarios, y los miembros del gabinete, en el que me pareció destacó en aplausos Mayra Chávez, delegada de bienestar de nuestro estado, tomaron sus asientos.

Al salir Sheinbaum fue recibida como estrella, aplausos y gritos. La presidenta y la gobernadora de Chihuahua Maru Campos, fueron co protagonistas en el escenario. Al inicio levantándose una a otra la mano como ganadoras ambas, gracias a la amabilidad de la presidenta. Antes, cuando le tocó su presentación, Maru fue hasta ovacionada, y se le vio visiblemente conmovida, ya que no es siempre sucede así frente a sus contrincantes políticos por diferencias ideológicas; pero antier hasta le cerró el ojo a la presidenta en señal de aprobación.

Entre los anuncios y promesas destacados del equipo de Morena me parecieron interesantes los siguientes: la mandataria dijo que se designará un equipo de pavimentación para mantener y reconstruir las carreteras federales del estado -situación que hemos estado destacando porque mucha falta hace; ya que por una razón u otra no se ha hecho bien-. La creación de 62 guarderías afiliadas al IMSS para las mujeres trabajadoras, -tomará tiempo para sanar la confianza de los padres afectados por varios abusos sufridos por sus hijos(as) en Juárez- becas de comida para primarias y secundarias, pensiones para adultas mayores incluyendo las amas de casa, trabajar en la escasez de agua en varios municipios, más caminos artesanales en la sierra, y la vía hacia Guaymas por Casas Grandes.

Entre lo que más se presumió en este informe fue la reducción de la pobreza, y el aumento a salarios desde Obrador, tendencia que continuará hasta el 2030, según lo indicó. También mencionó la líder nacional el apoyo a los pueblos originarios con presupuestos independientes, y mejoras al sistema del ISSSTE, entre otras cosas.

En cuando a politiquería nacionalista, como diría su antecesor Obrador, Sheinbaum promocionó la independencia, soberanía, y su compromiso de gobernar ‘junto’ con todas las mujeres, discurso que usualmente gusta por su defensa de las madres y mujeres trabajadoras de México. Algunas protestas pacíficas con pancartas se manifestaron afuera, como la de justicia por el asesinato del médico Irvin Ortiz, la gigantesca estafa del crematorio Plenitud,

En el tema de política binacional, se dijo que se modernizarán las aduanas, se apoyará a los inmigrantes de EU a través de los consulados.

Para concluir mi experiencia, agregaré que me ha tocado cubrir a otros presidentes que atendían mejor a los medios y otros que lo hacían peor, dependiendo de las tensiones mediáticas. Más allá de las promesas, y el populismo, fue grato conocer a la presidenta y confirmar su carisma y personalidad de cerca, así como la duración del discurso, que no fue tan pesado ni largo, y que ha sido tan bien recibida por la elite internacional.

Tengo varias hijas, y me gusta que se sientan orgullosas de la presidenta de México y cómo motiva a todas las mujeres a salir adelante, rompiendo paradigmas antiguos, y solo le pediría que piense en todos los mexicanos, incluyendo la clase media también, y no solo concentre en su discurso en beneficio de los pobres con fines políticos, sino en el beneficio de todos los mexicanos, y sin destacar tanto las diferencias de género o la posición económica.

La verdad, señora presidenta, es que en su mismo informe estas diferencias se me hicieron evidentes, pero en sentido contrario de su discurso, y están lejos de ser erradicadas del poderoso partido que representa.

Lo digo con todo respeto; la inclusión y la diversidad son parte de la justicia social y el multiculturalismo. Estoy familiarizado con estos temas desde una perspectiva académica, y por mi experiencia personal, como promotor de las culturas menos apreciadas. No es bueno crear diferencias limitantes entre los seres humanos, porque después se convierten en guerras entre clases y culturas; el precio a pagar es muy alto. [email protected]