-Nueve días de chanza para “volar” el huachicol

-Butchart sin escapatoria

-Quiere morenista la curul de su esposa

-Salva Trump a Japón, pero Europa paga la cuenta

Contaditos, fueron nueve días los que debieron esperar policías estatales, federales y militares, para ingresar a dos bodegas ubicadas rumbo a El Valle de Juárez que, evidentemente, eran utilizadas para almacenar combustible robado, huachicol. Ayer abordamos aquí el tema con más detalle.

Ese fue el tiempo que tardó un juez federal para liberar la orden de cateo respectiva. Fue solicitada desde el 21 de julio y autorizada hasta el primero de agosto, el pasado sábado. Hubo hasta burla para los policías en el plantón-vigilancia.

Los órganos investigadores internos del Poder Judicial Federal tendrán tela para cortar si desean saber qué manos extrañas al ejercicio de la ley impidieron en dicho juzgado la ejecución policiaca desde el momento que fue pedido el cateo.

El negocio era muy gordo para el crimen organizado. En la bodega de la colonia Las Parcelas, había varios contenedores para almacenar combustible, bombas despachadoras, camiones para transporte de personas, mucha documentación y bitácoras de operación y mantenimiento.

En la bodega de El Sauzal había contenedores para 15 y 100 mil litros, también camiones de transporte de personal y mucho combustible derramado en los patios; creen los policías que los delincuentes abrieron las llaves de las cisternas antes de “huir”.

Fue tomado el caso por la delegación estatal de la Fiscalía General de la República (FGR) aunque las investigaciones que llevaron al descubrimiento de los lugares fueron llevadas a cabo por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Participó hasta Pemex para corroborar que aquello era ilegal.

Ahora el paquete quedó en manos de FGR. Si bien el juzgado brindó todas las atenciones de nueve días para que los pájaros volaran, dejaron todas sus señas en las bitácoras que permitirán a agentes del ministerio público y policías su fácil rastreo; claro, si les queda algo del tiempo que pasan en los retenes carreteros esquilmando paisanos. He ahí otro “impedimento”.

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No tiene escapatoria el coordinador del Parque Central, Rafael Butchart. Advertimos ayer aquí sobre la necesaria intervención del representante del gobierno estatal en Juárez, Carlos Ortiz, para buscar prospectos de relevo en dicho cargo.

Obvio, no diría Ortiz expresamente que Butchart se va, pero llamó a todos los funcionarios estatales a la prudencia con familiares en sus áreas de trabajo y que el jefe del Parque Central no debe restringir a nadie la entrada a ese lugar.

Aun en videos ha quedado establecido que en el Central ejerce atribuciones de jefa la novia de Butchart y que éste, arma blanca en mano, quiso correr del lugar a los conductores de un camioncito publicitario del table, Eclipse. Le provocó serios destrozos al vehículo.

Ortiz no refirió precisamente el acto violento desplegado, disfrazado de una falsa moralina sobre supuesta pornografía en la publicidad del Eclipse, pero ese es el que lo hace insostenible en el cargo al cometer un delito, flagrante, confeso, denunciado ante la Fiscalía de distrito zona norte.

Por lógica elemental, no tiene el funcionario escapatoria.

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La encargada de la dirección del Instituto para la Cultura (Ipacult) de Juárez, Ogla Lizeth Olivas, apenas sale de una para entrar a otra, en medio de los cuestionamientos por un bajísimo desempeño de dicha instancia municipal y un enorme afán de protagonismo de la funcionaria.

Ahora, al revisar el informe de actividades que semanas atrás presentó Olivas a las regidoras integrantes de la Comisión de Cultura, Martha Patricia Mendoza, Luz Clara Cristo y Gloria Rocío Mirazo, algunos funcionarios se fueron de espaldas, porque aparecían actividades de otros como si fueran propias.

Según el reporte que circula entre ediles y funcionarios (del que dejamos un extracto en versión digital de La Columna), los programas y actividades presentadas no son únicamente del Ipacult, pero Olivas decidió apropiarse de ellos, lo que incluso engañó a más de tres.

Resulta que varios trabajos del Ipacult son organizados en coordinación, por ejemplo, con la Dirección General de Centros Comunitarios, al mando de Fernando Rodríguez Giner, tales como la Cruzada por la Voz, Festivales CruzArte, Urbanismo Táctico, Sendas del Desierto, Plaza Lápiz, Brigadas Culturales Adulto Mayor y el Festival Cruzando Fronteras.

Pero ni el mínimo reconocimiento a una oficina municipal hermana le brindó en su informe la encargada de despacho, sobre quien se acumulan quejas en el ayuntamiento, las cuales han llegado al más alto nivel.

La apropiación fue quizá por haber salido con muy baja puntuación en los objetivos del Programa Operativo Anual, evaluado el pasado mes de junio y que fue motivo de revisión y mención por parte de la Comisión de Planeación del cabildo juarense, que trae entre ceja y ceja al Ipacult sobre cualquier oficina de la administración actual.

Parece ser que las pifias son ya el sello personal de la titular de cultura municipal pues se sabe que la traen ya en la mira por varios detalles que han tenido que ver, en su mayoría, con su afán de protagonismo por lo que se le ha llamado la atención en más de una ocasión para indicarle que el proyecto no es ella.

Así las cosas en Ipacult. Habrá que seguirle los pasos porque, aseguran, parece que su encargo tiene ya fecha de caducidad muy próxima.

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Entre las pequeñas batallas internas de Morena con miras a 2027, hay una muy interesante por la candidatura a la diputación del noveno distrito, con cabecera en Juárez, de la cual es titular Magdalena Rentería Pérez, quien ya no tiene opción a reelegirse.

Resulta que el esposo de Rentería, José Sarmiento Martínez, quiere ahora la curul de la legisladora, por el mismo distrito, después de varios años, desde 2021, de probar las mieles del Poder Legislativo local como asesor, ahí en el piso 11 de la torre del Congreso del Estado.

Su aspiración ha generado molestias entre los morenistas por ese intento de tomar el distrito como propiedad matrimonial, como si la curul fuera parte de su nada escaso patrimonio.

¿No se supone que eran precisamente esas prácticas del PRIAN las que decían en Morena que ya se habían terminado?

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Ayer, el presidente Trump dio a conocer que tuvieron que intervenir el mercado financiero de Japón. Pero fiel al estilo de que prefiere que lloren en la mesa del vecino y no en la propia, la transacción se hizo en euros.

La administración de Donald Trump confirmó su participación y, de acuerdo con el Financial Times, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York vendió euros para comprar yenes por cuenta del Tesoro estadounidense, una maniobra que permitió apuntalar la moneda japonesa sin ejercer presión directa sobre el dólar.

En esta ocasión, el euro terminó siendo el invitado, pero para que pagara la cuenta. Una muestra más de que, en los mercados globales, cuando las grandes potencias mueven una pieza del tablero, rara vez el resto de las monedas sale completamente ileso. Lo de Japón, por supuesto es temporal.

Las movidas de la administración Trump, tuvieron impacto en diversas monedas como el peso, además del euro, y ponen de manifiesto que algunos detalles pueden en algún momento descomponerse y las cosas se pueden salir de control. Tiempo al tiempo.