El pasado fin de semana caminaba por la colonia Morelos I, aquí, en Ciudad Juárez, cuando me percaté de la indiscriminada cantidad de cables que cruzan el espacio aéreo de nuestras calles y que l afean considerablemente.
Es una forma de contaminación de la que poco se habla y que, con el paso del tiempo, pareciera hemos normalizado. Nuestro cielo sostiene una telaraña mal estructurada que deteriora gravemente el paisaje urbano, genera contaminación electromagnética y acumula residuos plásticos por el mal manejo del cableado en desuso y su robo.
Muestra de este deterioro se aprecia en la calle Valerio Trujano, antes de llegar a la avenida Oaxaca, donde se observan múltiples cables cortados y colgando de los postes. Pareciera que el cableado viejo fue sustituido por uno nuevo, además de estar mal instalado; como diría mi abuela, “a la moda huevona” sosteniéndose sin seguridad alguna sobre las líneas obsoletas, o bien, sobre el cable de otra compañía, colgando cual tendedero.
Esta problemática se repite en toda la ciudad. Las compañías de telefonía, internet y sistema de televisión de paga, que actualmente ofrecen sus servicios en esta ciudad, utilizan la vía aérea de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), amparadas en esquemas de colaboración diseñados para evitar el antiguo monopolio de Teléfonos de México.
Sin embargo, la telaraña juarense sigue creciendo ante la falta de supervisión y sanción por parte de las autoridades, pareciera entonces que las compañías antes mencionadas trabajan con aquiescencia de la misma pues las empresas evitan retirar la infraestructura chatarra al instalar la nueva fibra óptica, o bien, cuando un cliente cancela algún servicio.
No pretendo afirmar que la autoridad municipal se ha quedado de brazos cruzados. La actual administración consolidó el consejo para el reordenamiento, reacomodo y retiro del cableado en desuso y firmó un convenio con la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI) para regular y limpiar la ciudad. Si bien, los trabajos iniciaron en las avenidas principales, el avance resulta por demás lento, muestra de ello es el cable que lleva más de un mes colgando en el cruce de la avenida Adolfo López Mateos y calle 8 de mayo.
La urgencia de solucionar este problema radica en los accidentes que provoca. Esta basura aérea representa un riesgo latente, cuya consecuencia de mayor gravedad pudiese ser la caída de postes. La mañana del lunes pasado me tocó ver un poste derribado en el cruce de las calles Ramón Corona e Ignacio Mejía, suspendido a mitad de la calle calle por únicamente por la acumulación de cables.
Es importante que el municipio asuma una conducta coercitiva, aunque tengo conocimiento que la Dirección de Desarrollo Urbano ya ha aplicado algunas sanciones, sin embargo, estas parecieran no ser suficientes. Con independencia de que la infraestructura pertenezca a un ente federal como la CFE, es el ayuntamiento quien debe exigir pues el espacio invadido es el de Ciudad Juárez y los expuestos al peligro son sus habitantes. Ante cualquier riesgo a la integridad de la ciudadanía, la autoridad está obligada a actuar en salvaguarda del bienestar común.
Cables colgando, postes a punto de colapsar y material mal instalado pueden y deben regularse, las malas prácticas, pueden y deben sancionarse. Hablamos de exigir responsabilidad a empresas con la capacidad económica suficiente para responder a una demanda social evidente; una realidad para la que no hacen falta grandes diagnósticos, basta con salir a dar un paseo por las calles de nuestra ciudad y ocuparnos de las problemáticas en las que nos encontramos inmersos pues la seguridad es labor de todos.