Se nota que hay prisa en realizar ciertas obras en algunos cruceros de la ciudad; ya lo dijo el representante de la gobernadora en Ciudad Juárez, Carlos Ortiz Villegas. El funcionario dice que cruceros como Gómez Morín y Paseo de la Victoria se van a terminar antes de que se vaya la administración, sí o sí.
Esto es preocupante, porque tuvieron 5 años para planear y ejecutar infraestructura necesaria para la ciudad, y en vez de ello, construyeron una torre que bien pudo estar en Parral, Delicias o Cuauhtémoc y no pasaba nada.
Una torre que costó alrededor de 5 mil millones de pesos y que, con la tecnología y funciones que realiza, puede estar en cualquier ciudad del estado sin que aporte mucho a factores como movilidad, tránsito de personas, convivencia familiar, entre otras cosas. Pareció siempre, un capricho de alguien, más que una obra bien consensada para tanto dinero.
Fue mucho dinero que pudo destinarse a obra bien planeada y ejecutada con paciencia y calidad. En Ciudad Juárez no estamos en contra de las obras, sino que estamos hartos de que se haga mal, con mala calidad y a destiempo.
Necesidades hay miles en la ciudad; por ejemplo, el Parque Central, con su agua lamosa, pudo haber tenido un sistema lacustre y de riego de primer mundo para las familias juarenses que acuden a diario a caminar y pasar un buen rato, tan solo con una pequeña parte de esos 5 mil millones. Pero no.
La Torre Centinela, que, si bien puede ayudar con sus cámaras a detectar o prevenir delitos, bien podría hacerlo desde cualquier punto del estado; construirla en Ciudad Juárez parece que fue solo un acto de propaganda.
Hoy, se nos informa que quieren hacer un paso deprimido en zona inundable y un puente, también en zona inundable. Es evidente que ahí se debe hacer algo, pero destruir zonas comerciales completas para hacer pasos deprimidos o elevados es algo que debiera pensarse muy bien, a conciencia y con expertos del más alto nivel.
Si se llegan a realizar, es muy dudoso que las constructoras vayan a terminar en 8 meses como lo dicen. Mínimo se van a llevar un año, si bien nos va.
Será un año con la ciudad partida en dos, al cerrarse dos cruceros que son clave para la zona oriente de la frontera. Ello sin mencionar la quiebra de decenas de negocios como restaurantes, hoteles y plazas comerciales en los tramos que se van a cerrar.
Y si por otra parte cierran una parte del bulevar Cuatro Siglos, será un caos.
Estrangular la ciudad porque no tuvieron la decencia de planear lo que iban a realizar en Juárez, desde hace 5 años, lo vamos a pagar los ciudadanos. La mayoría de los funcionarios que toman la decisión, ni siquiera viven aquí.
Ahora bien, debe decirse que esas u otras obras realizadas por el Fideicomiso de Puentes Fronterizos, no es ningún favor para los juarenses. Es dinero de sus bolsas que pagan en los puentes cada vez que cruzan; gracias a que así se definió desde por lo menos el 2015 a nivel federal.
Hay que recordar que la mayoría del tramo de la Avenida de las Industrias comprendido a partir del Bulevar Cuatro Siglos hasta la Gómez Morin, se hizo con concreto hidráulico de alta densidad cuando se llevó a cabo el Plan de Movilidad Urbana. Una parte de ese tramo será destruido para el puente deprimido.
Es evidente que ese crucero requiere de atención, pero hacerlo a prisa y contra reloj, debiera preocuparnos a todos quienes tenemos la necesidad de circular por esa zona.
Parte del problema que hoy vive Ciudad Juárez de mala planeación, parte precisamente de que cada sexenio quieren venir a reinventar el hilo negro sin partir de la realidad que se vive aquí.
Avenidas adyacentes a la Paseo Triunfo de la República, que hoy son utilizadas como alternativa a la asfixia del BRT, -Melquiades Alanís por ejemplo-, bien pudieron recibir atención planeada y de calidad para que haga su función de desfogue. Pero No.
Hay cientos de ejemplos de obras que se pudieron hacer en conjunto con esos 5 mil millones, pero hoy vemos con desilusión, que no fue así. Tenemos un edificio costoso y quizá bonito, pero de muy poca ayuda para la ciudad.
Por supuesto que la seguridad es muy importante, pero no por eso se van a tomar malas decisiones en aras de una supuesta solución, que por cierto no llega.
Otro ejemplo de cruceros que necesitan intervención. -de los extraterrestres tal vez-, es el crucero Gómez Morín y Francisco Villareal Torres, donde la terminal del BRT vino a crear un cuello de botella que cualquier ingeniero de tercer semestre lo hubiera detectado. Pero no se hace nada, ni el Municipio, ni el Estado. La intención de construir esos pasos u otras obras, puede ser buena. Pero, así como se están viendo las cosas, que ni siquiera los constructores le quisieron entrar a la licitación, pues debe poner a pensar a los tomadores de decisiones si siguen con la ruta o cambian de opinión. Están a tiempo.