-Libre "El Flaco" y resurge el apellido Salgueiro
-El papá de Andrea sin freno vs Cruz -Todos en la capital alineados con Pérez Cuéllar -El Consumidor de EU y su liga con Juárez La salida de Noel “El Flaco” Salgueiro Nevárez de una prisión federal en Estados Unidos, tras una condena de 15 años, ya es un hecho consumado y eso ha abierto interrogantes que van mucho más allá de la liberación de un antiguo jefe criminal.“El Flaco” encabezó las bandas de Joaquín “El Chapo” Guzmán que desde la sierra de Chihuahua y Sinaloa se desplazaron hasta la capital y la frontera para enfrentar a “La Línea” del Cártel de Juárez, que en aquellos tiempos estaba al mando del sanguinario “J.L” o “El Dos Letras”, Juan Ledezma, subordinado a Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”.
Preso en México desde su captura en Chihuahua en 2011, tras unos seis años de intensa operación que llevaron a los peores tiempos de la violencia que ha vivido el estado, "El Flaco" fue extraditado en 2019 y condenado en aquel país. En Juárez operaba junto con los Mexicles, los Artistas Asesinos, el M-10 (Mario Núñez), “El Marrufo”, “La Doña”, Elizabeth Rodríguez.
Pero como no hay plazo que no se cumpla, justo en julio de este año terminó su tiempo de castigo. El Diario verificó la fecha de su posible liberación desde finales de 2024, según documentos de los tribunales norteamericanos.
Oficialmente no hay boletín de su repatriación o ingreso a la entidad, pero casualmente, suponemos, en Chihuahua capital empieza a resurgir el apellido en narcomantas, tanto con amenazas contra antiguos "chalanes" de los Salgueiro, como siendo amenazada esa familia por aquellos que eran parte del Cártel de Sinaloa y ahora se creen autónomos e independientes.
¿El personaje protagonista de una de las etapas más violentas de Chihuahua regresará a un territorio que ya cambió, que tiene nuevos actores y donde las alianzas dejaron de ser las mismas? Es la duda que empieza a surgir, sin evidencia sólida alguna, salvo por las menciones del conocido apellido.
“El Flaco” no era un operador menor. Fue uno de los principales jefes de la estructura sinaloense en Chihuahua. Arrasó con mandos de “La Línea” en Parral, bordeó la frontera interna que separaba sus dominios de los del otro cártel, pegó en la capital con la “Gente Nueva” y reconfiguró las complicidades policiales y militares en Juárez.
También arrasó con los suyos cuando hizo falta, a la mínima sospecha de traición, como sucedió con varios “Emes” que formaban parte de su estructura.
Pero aquel Chihuahua en el que aplastó a sus rivales, y en que también recibió sonoros y sangrientos golpes hasta su captura, ya no existe; surgieron nuevos intereses, nuevos operadores y fracturas. Su propio cártel está dividido entre “Chapos” y Mayos”.
Eso hace especial e inevitablemente llamativa la coincidencia en el tiempo de su liberación y el resurgimiento del apellido en medio de nuevas amenazas de “limpias” que en el mundo criminal nada tienen que ver con el jabón, cloro o agua, sino con sangre y plomo.
La duda está sobre la mesa, junto con abundantes especulaciones sobre el terreno que pelean los cárteles, las alianzas que tejen, la protección política y policiaca que reciben de los narcogobiernos que no nada más la 4T tiene.
Quizá el verdadero movimiento de fichas apenas comienza.
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El fuego amigo ya no se esconde. En redes sociales ha continuado la campaña de lodo contra el alcalde con licencia y aventajado aspirante a la candidatura morena a gobernador, Cruz Pérez Cuéllar.Sin tapujos, uno de los más acalorados enemigos contra el alcalde es José Luis Chávez Viguera, con apodo universitario (UACJ) irrepetible en este espacio, papá de la también enemiga de Cruz y también aspirante a la misma nominación, Andrea Chávez.
Todos son de Morena, pero lo que menos importa es que se trate del mismo partido sino de derrotar al contrario.
El papá de Andrea está difundiendo en sus redes un panfleto donde pregunta si Pérez Cuéllar es un infiltrado, pues fue dirigente del PAN y candidato del MC, y afirma lo mismo que otro enemigo de Pérez Cuéllar, Javier Corral, tránsfuga del PAN, quien señala a Cruz como candidato del “Maruduartismo”.
Todo el empeño de ellos es sacudirse a su principal obstáculo para avanzar hacia la candidatura, sin importar que también sea de Morena.
La ambición fue de cauce.
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Precisamente el alcalde con licencia y aspirante a la candidatura para gobernador, Cruz Pérez Cuéllar, encabezó un encuentro con morenistas de la capital del estado el pasado sábado, en el añejo Club de Leones de San Felipe.Fue la concentración de la estructura de uno de los aspirantes a la Presidencia Municipal de Chihuahua, la de Héctor Ochoa Moreno, la que se puso a las órdenes del acelerado juarense, que desde el día en que pidió licencia no desaprovecha cada hora para sus giras por todos los municipios del estado.
Si bien la reunión no fue de esos masivas que desbordan salones de eventos, lo relevante para los morenistas fue que también Ochoa, una pieza que responde al grupo morenista del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se sumó a los aspirantes por Chihuahua que apuestan su capital del lado de Pérez Cuéllar, como lo han hecho ya prácticamente todos los contendientes con posibilidades.
Porque, sin tapujos ni medias tintas, se han puesto del lado del juarense la diputada Brenda Ríos, el exalcalde expriista Marco Quezada y el exdirigente panista Miguel La Torre, punteros en las encuestas externas y cabezas de redes de activistas dentro de la 4T.
Los otros que quieren la candidatura de la capital son más bien pobres en intención de voto y capital político: el corralista Miguel Riggs Baeza, expanista y exemecista; y los loeristas Martha Serrano y David Óscar Castrejón, que obviamente no están del lado del aspirante a la candidatura a gobernador, de hecho, hasta le pegan cada que pueden.
Así luce la estructura crucista en la capital del estado, punto relevante porque, además de Juárez, es ahí donde pueden estar el voto que le garantice a Morena la gubernatura, si logra estrechar el margen con el panismo que todavía domina grandes sectores de la ciudad.
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Como un reflejo de que el consumidor en Estados Unidos aún no ve claro, o mejor dicho, optimista el panorama económico en los siguientes meses, Ciudad Juárez y Chihuahua, perdieron empleo en junio.Ambas situaciones, tienen estrecha relación, pues si no hay un gasto fuerte de los consumidores, no crece la producción industrial y por ende, la manufactura local tampoco.
Según el Conference Board, la confianza del consumidor en Estados Unidos en su apartado de Expectativas Futuras, quedó en 74.4 en junio, lo que no es muy positivo debido a que se ubica por debajo de los 80 puntos, y esto es como irle tirando a recesión.
Destaca que un 22.5 por ciento de los estadounidenses dicen que conseguir trabajo es difícil, el nivel más alto desde enero de 2021. Ese indicador suele ser un excelente termómetro adelantado. No significa que el mercado laboral esté en crisis, sino que la percepción empieza a cambiar.
Y aquí es el punto importante, muchas recesiones no inician con datos fríos, sino con cambios en la percepción.
Las familias empiezan a preocuparse, posponen compras de autos o muebles, empresas reciben menos pedidos, reducen producción, congelan contrataciones y luego aparecen los malos datos.