-Entrampado Chihuahua capital, en juego la gubernatura

-Reto y ruptura de la 4T en informe de Claudia

-Concentra Cruz fuerzas en la capital

-Bonos mexicanos pegan al tipo de cambio

Así como en Morena no pueden salir siquiera a precampaña decente los aspirantes a las alcaldías y a diputaciones mientras no haya postulación por la gubernatura, en el PAN hay candidato a gobernador -candidato o como se le llame por efectos legales-, pero la campaña en forma no arranca, no porque no estemos en los plazos respectivos sino porque la entorpece la indefinición de candidatura panista a la alcaldía de Chihuahua capital. De ese pelo.

Deber sufrir lo indecible el nominado por Acción Nacional a la gubernatura, alcalde de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla. Todavía no sabe si el(la) postulado(a) será una carga que lo lleve a la derrota, o una valiosa ayuda que le facilite la posibilidad de ganar el gobierno estatal.

Están entrampados los blanquiazules allá. Hace algunos días estuvo en la Ciudad de México, en la dirigencia nacional panista, uno de los precandidatos a la alcaldía, Santiago de la Peña. No es blanquiazul pero busca la oportunidad de ser contemplado. Es respaldado por la gobernadora, Maru Campos.

Parece que le dieron esperanzas porque regresó del altiplano con más enjundia a hacer precampaña en busca de subir puntos en las encuestas, controladas con ventaja por el panista, César Jáuregui, el polémico exfiscal General del Estado, hoy enfrentado a su jefa la gobernadora.

Evidentemente César no aflojará el paso, tampoco Santiago cesará en su propósito. Alrededor de ellos hay varios precandidatos y una precandidata que albergan la esperanza de colarse entre ambos.

No se ve para cuándo llegue la definición y de qué forma sea presentada. El panismo chihuahuita parece unido siempre y cuando obtenga la nominación un(a) panista pero ya vimos las altas probabilidades que no sea así.

Eso mantiene con el alma en un hilo a Bonilla y a su estresado equipo, pues hablar de Chihuahua capital es hablar justo de la victoria o la derrota no en aquel municipio… ¡en la gubernatura!

Más que suficiente motivo para el estrés abrumador.

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El desmantelamiento de otro mega narcolaboratorio en el sur del estado, a solo 30 kilómetros de la zona urbana de Parral, debe colocar en estado de alerta máxima a las corporaciones de seguridad.

No es de las dimensiones del asegurado en Morelos en abril pasado, aquel que provocó más escándalo por la intervención de la CIA que por las toneladas de droga que producía, pero tampoco era chico, ni siquiera mediano. No gigante, pero sí grande.

Los “cocineros” elaboraban entre 200 y 300 kilos de cristal por cada cocción. Cada semana era de dos a tres cocciones, así que la producción mínima mensual era cercana a las dos toneladas.

No existe duda que los dueños del “negocio” forman parte del Cártel de Sinaloa. Esa zona de Parral lleva muchos años controlada por sus operadores de la facción Gente Nueva. Si bien deben haber trasladado a sus cocineros a otra zona, querrán saber cómo se dio el hallazgo no tanto porque les preocupe la policía mexicana, como por la altamente probable intervención de las corporaciones de los Estados Unidos.

Esta vez el pitazo de los estadunidenses no fue a la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), que quedó literalmente quemada con el caso Morelos, fue a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, cuyos jefes se llevaron el aplauso social.

Falta prever adecuadamente las reacciones, paralelas a la investigación sobre los propietarios específicos de esa cocina que debió contar con decenas de “vigilantes”, cocineros, “escoltas” y responsables de la provisión de químicos, precursores, aditamentos y todo el aparato de maniobras respectivo para entrar y salir del laboratorio…detalles que nunca salieron del caso Morelos.

Esta vez no creemos que se quede en mero narcolaboratorio desmantelado.

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Los informes de gobierno suelen ser noticia principal. No siempre por el balance numérico eternamente favorable y casi rosa del gobernante, sino por el mensaje político que transmiten en el discurso oficial y, sobre todo, en las presencias y ausencias.

El segundo informe de la presidenta Claudia Sheinbaum dejó señales interesantes dentro y fuera del escenario montado en Palacio Nacional, precisamente por las señales enviadas al concluir el primer tercio de su sexenio, corto periodo en el que ya enfrenta un notable desgaste de la 4T.

Para algunos medios relevantes de la capital y de las regiones del país, el informe no ocupó el lugar principal de sus portadas. Puede parecer una decisión editorial, pero también refleja una relación cada vez más distante entre el poder público federal y un sector importante de los medios de comunicación, el mayoritario.

Así, al final, el informe presidencial tuvo dos tipos de lecturas: la que el poder quiso comunicar y la que comunicó sin proponérselo.

Pero la señal política más interesante estuvo dentro del propio discurso presidencial. “No se equivoquen, aquí no hay divisiones”, dijo Sheinbaum, al insistir en la unidad de papel de morenismo y aliados.

Lo asienta la presidenta cuando la 4T atraviesa una fase de tensiones que difícilmente puede ocultarse. Ahí están las diferencias con el PT y el Partido Verde por las reformas electorales, las disputas internas de Morena y el desgaste provocado por los casos de figuras estrechamente vinculadas al obradorismo.

El acto presidencial en Palacio Nacional acabó por poner esas diferencias bajo los reflectores mediante las ausencias. En comparación con el primer informe, llamó la atención la falta de Adán Augusto López y de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, representantes de los componentes político y familiar del grupo que acompañó al expresidente López Obrador.

La conocida ausencia de la gobernadora Maru Campos tiene otra lectura y puede inscribirse en la confrontación política para nadie desconocida. Las ausencias de figuras del propio movimiento, en cambio, resultan mucho más significativas.

Es retadora la distancia de una facción de la 4T con la presidenta. Es un problema de primer orden para Sheinbaum, en particular por el timing político del sexenio: todavía hay tiempo para recomponer alianzas, cerrar fisuras y consolidar el proyecto, pero también para que esas fisuras se conviertan en verdaderas fracturas.

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En la víspera del anuncio oficial de Morena sobre la candidatura para la gubernatura, el alcalde con licencia de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, concentró en la capital sus fuerzas los últimos dos días, en lo que llega el momento de tomar el avión a México.

Para el segundo informe de Claudia Sheinbaum, el martes por la mañana, el aspirante a la candidatura invitó a decenas de morenistas a una concentración en un hotel del centro para seguir la trasmisión en vivo y poner a todo el equipo en sintonía con las prioridades políticas presidenciales.

Desde luego, aprovechó para reforzar el mensaje de respaldo a Sheinbaum Pardo y para reconocer los dos años del segundo piso de la 4T.

Luego, ayer encabezó una rueda de prensa en la que habló casi como candidato morenista, dando por hecho que reconocerá los resultados que Morena presente en los próximos días, u horas, porque la decisión debe presentarse antes del 10 de este mes.

“La compañera (Andrea Chávez) es competitiva, yo soy competitivo. En Chihuahua Morena tendrá que tomar una decisión y valorar una serie de circunstancias; yo voy a aceptar el resultado y con el resultado que sea tenemos qué trabajar”, consideró.

Al margen de las críticas al PAN por la campaña negra en su contra y por la ausencia de Maru en el informe presidencial, Pérez Cuéllar remató con su visión de la batalla electoral, con Juárez, Delicias, Cuauhtémoc y Parral en la bolsa, mientras la capital permanece con desventaja para el morenismo, razón, quizá, de su insistente refuerzo en la ciudad de Chihuahua.

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Se estimaba que la tasa de los bonos mexicanos a 10 años rondara alrededor de 9.17 por ciento en el tercer trimestre. Pero ya a mediados, es decir septiembre, va en 9.32 por ciento; no es buena noticia para Ciudad Juárez.

Se puede pensar que es poco, pero para montos de deuda contados en billones de pesos son en realidad cifras altísimas en intereses que deben pagarse a los tenedores de esos bonos.

Como efecto espejo, entre más sube esta tasa a 10 años, más se reduce la cotización peso-dólar. Así, hay salida de dinero por intereses, pero también la hay por exportaciones que no rinden lo que se esperaría.

En realidad, lo que está sucediendo es un empobrecimiento disfrazado de “súper peso”, razón por la cual el empleo en el país y en ciudades como Juárez nomás no termina de cuajar.