En Ciudad Juárez, la principal organización que ofrece apoyo y cirugías reconstructivas gratuitas para corregir el labio y el paladar hendido en niñas, niños, jóvenes y adultos es el Club Rotario Juárez Paso del Norte, a través de su programa Mil Sonrisas

La labor de las organizaciones que apoyan a las personas con Labio y Paladar Hendido (LPH) —el término médico correcto y más respetuoso para referirse al “labio leporino”— es profundamente noble, transformadora e integral.

Estas instituciones no solo cambian rostros a través de cirugías reconstructivas; también devuelven dignidad, salud y futuro a niños y adultos en todo el mundo.

En Ciudad Juárez, la principal organización que ofrece apoyo y cirugías reconstructivas gratuitas para corregir el labio y el paladar hendido en niñas, niños, jóvenes y adultos es el Club Rotario Juárez Paso del Norte, a través de su programa Mil Sonrisas.

Su trabajo representa una oportunidad para mejorar la calidad de vida de quienes nacen con esta condición: darles la posibilidad de comer, hablar y sonreír sin dolor y, sobre todo, de salir a la calle sin sentir pena de hacerlo.

A la labor de Mil Sonrisas se suman este año la Fundación Gazpro y el Centro Quirúrgico Ema, que reforzarán su compromiso ofreciendo 20 cirugías. La jornada de valoración médica se realizará el 19 de septiembre, a partir de las 8:00 de la mañana, en el área de Biblioteca del Parque Central, donde especialistas evaluarán a las personas interesadas para determinar si son candidatas a cirugía.

Este programa acumula cerca de mil 500 cirugías documentadas desde su creación, hace casi tres décadas, convirtiéndose en uno de los proyectos sociales más importantes del Club Rotario Paso del Norte en la frontera.

La importancia de este tipo de programas también se entiende al conocer la incidencia de esta condición. En México se estima un caso por cada 700 a 1,000 nacidos vivos, mientras que en Ciudad Juárez nace aproximadamente un bebé con labio leporino y/o paladar hendido por cada 700 a 750 nacimientos, lo que equivale a un promedio de 50 casos nuevos cada año, según datos del programa local Mil Sonrisas.

Por eso, hablar de estas cirugías es hablar mucho más que de un procedimiento médico o de un cambio en la apariencia física. Es ayudar a recuperar la confianza, abrir puertas y, en muchos casos, darle a alguien la oportunidad de sonreírle a la vida sin miedo.

Pues en una ciudad como la nuestra, llena de retos, iniciativas como Mil Sonrisas nos recuerdan que también hay historias de solidaridad que vale la pena contar. Porque una cirugía puede durar unas horas, pero sus efectos pueden acompañar a una persona durante toda su vida.