Hay obras que simplemente forman parte del paisaje de una ciudad y hay otras que, por lo que representan, terminan convirtiéndose en símbolos. La Torre Centinela, sin duda, busca convertirse en una de estas últimas. Este miércoles 9 de septiembre, Ciudad Juárez fue escenario de la inauguración de esta enorme infraestructura de seguridad, encabezada por la gobernadora Maru Campos y el secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya.
Y aunque para algunos pueda parecer simplemente otro edificio más, la realidad es que detrás de esos 114 metros de altura hay una apuesta mucho más grande: utilizar la tecnología y la inteligencia para mejorar la seguridad de los juarenses y de todo Chihuahua. Y aquí hay algo que me parece especialmente importante: que esté en Ciudad Juárez.
Nuestra ciudad ha sido durante décadas sinónimo de trabajo, industria, migración y oportunidades, pero también ha tenido que enfrentar momentos muy complicados en materia de seguridad. Por eso, tener aquí un centro de mando de esta magnitud manda un mensaje claro: Juárez sigue siendo una ciudad estratégica y necesita estar a la altura de sus propios retos.
Cuando hablamos de Centinela, fácilmente podemos quedarnos con la imagen de las cámaras, los lectores de placas y la enorme torre, pero el verdadero valor está en lo que se hace con toda esa información. La Plataforma Centinela integra miles de cámaras, lectores de placas, arcos carreteros, puntos de monitoreo, centros móviles y tecnología especializada. La idea es que las autoridades puedan detectar situaciones, identificar vehículos, analizar información y responder con mayor rapidez.
La Torre Centinela también representa uno de los proyectos más importantes de la administración de Maru Campos; la primera piedra se colocó en 2022 y, después de varios años de construcción, inversión y desarrollo tecnológico, hoy finalmente tenemos una obra que se puede ver y tocar. Y hay que reconocer algo: las grandes obras no se hacen solamente con discursos, se necesita presupuesto, planeación, continuidad y capacidad para llevarlas a cabo. En ese sentido, Centinela es una de las apuestas más grandes que dejará esta administración.
También hay que reconocer el papel de Gilberto Loya, quien se ha convertido en uno de los principales rostros de la estrategia de seguridad estatal; su responsabilidad ahora será todavía mayor: demostrar que toda esta infraestructura realmente se puede traducir en resultados, porque al final del día, a los ciudadanos no nos importa cuántas cámaras existen si seguimos sintiendo miedo al salir de casa.
Quizá uno de los mensajes más importantes de esta inauguración es muy sencillo: Juárez importa. Importa para Chihuahua, para México y, por supuesto, para nuestra relación con Estados Unidos. No hay que olvidar que estamos hablando de una de las fronteras más importantes del país, lo que ocurre aquí tiene repercusiones mucho más allá de nuestra ciudad. Por eso, contar con infraestructura de seguridad moderna y con capacidad tecnológica es importante.
La Torre Centinela ya es parte del paisaje de Ciudad Juárez, será difícil pasar por el Centro y no levantar la mirada para verla, pero más allá de su tamaño, lo que realmente importa es lo que llegue a representar. Puede convertirse en un símbolo de modernización, coordinación y capacidad para enfrentar los retos de seguridad que tiene nuestra ciudad. Maru Campos puso sobre la mesa una apuesta política y de infraestructura de gran tamaño. Gilberto Loya tiene ahora la responsabilidad de hacer que esa apuesta funcione en la operación diaria.
Y los juarenses, como siempre, seremos quienes terminemos evaluando el resultado, porque al final, una torre puede ser impresionante. Pero una ciudad verdaderamente segura se demuestra en sus calles, en sus familias y en la tranquilidad con la que vivimos. La Torre Centinela ya está de pie, ahora le toca demostrar para qué.