Los fronterizos podemos decir que vimos una administración de gobierno que al fin le hizo justicia a la que por décadas fue violentada, la sociedad juarense.

Recientemente se inauguró la torre centinela la cual no sólo es un referente en seguridad nacional, sino también por su estructura, punto estratégico fronterizo y equipo de punta en controles de seguridad, se convierte en un referente internacional. El edificio disruptivo vino a cambiar los antiguos esquemas y paradigmas.

Sí, Juárez, otra vez está en los encabezados de medios por el tema de seguridad, pero por primera vez, es una nota positiva. Se ha implantando en esta frontera un proyecto responsable por fortalecer la seguridad en la sociedad en las décadas venideras, contribuyendo en devolverle su derecho a la ciudad a las personas, y por el urbanismo que detiene y proyecta.

La edificación de 114 metros de altura, con su equipo de plataforma centinela y sus centros de mando operativos de tecnología Video Wall de 360 grados en tiempo real, provee al Estado de mecanismos de controles de seguridad estratégicos, brinda una real política en tema de seguridad convirtiéndola en referente para el País, un País con una nula o casi nula política contra el crimen organizado desde el sexenio pasado y el actual, donde siguen prevaleciendo los abrazos. A usanza del vecino país desconforme por el mal tratamiento a los tópicos de violencia, inseguridad, producción y traslado de sustancias, observamos tal disconformidad, por la muy lastimada relación binacional, manifestándolo cada que le retiran el visado a gobernadores, funcionarios y servidores del oficialismo el cual hace mucho tiempo perdió el Estado de derecho arrebatado por las células criminales.

El principal vacío de México, es la incapacidad del gobierno para establecer su presencia en los territorios, para garantizar la seguridad y la oferta de bienes y servicios, carecen de la presencia del Estado. Para restaurarse, el Estado debe proveer acciones sociales, estas servirán para restablecer la confianza entre el poder coercitivo y la ciudadanía; y, la responsabilidad del Estado frente a la transformación de variables que producen delincuencia y violencia. Lo relevante que el Estado provea de servicios públicos que garanticen el bien común, radica en que desalentará a la población a realizar actividades ilícitas para la sobrevivencia, y por consiguiente la necesidad de adquirir ingresos a través de participaciones en grupos como lo son el crimen organizado, entonces, estas sociedades delictivas decrementarán. Para que el Estado fallido recupere la lealtad y confianza debe transformar las políticas públicas, para garantizar bienes y servicios que fortalezcan la relación Estado-sociedad.

La decisión de la actual administración estatal, no fue una improvisación o simulación, se planeó con innovación para atacar la raíz de muchos de los problemas sociales, con tecnología de vanguardia que se adapta a las necedades reales, esta mejora de infraestructura se traduce a una edificación para la protección de las familias chihuahuenses.

Por obvias razones nos encontramos a una oposición municipal que sólo le quedo inventarse débiles e insignificantes improperios, frente al gigante edificio, el cual vale y se defiende por sí mismo, en él se resguardan los resultados de mucho trabajo coordinado y planificado. Si aquella administración de la ciudad fronteriza, la cual desde que inició no sé sabe si existe por los valores de los colores que encabeza o por alcanzar sus quimeras de enriquecimiento, que se sabe experta en simular trabajo, bajo un esquema constante de farsas y disimulos, la cual no destaca por casi nada, menos por la escasa obra pública en sus cifras con las que se retira.

Al sector privado y los diversos agentes sociales que convergen les corresponde continuar por la vereda ya enmarcada para evitar que la violencia ingrese a los hogares y continúen los proyectos centinelas para la salvaguarda de las familias mitigando la impunidad, reforzando así la autonomía de las comunidades. El crimen no se combate con abrazos, se combate con fuerza, determinación, planeación e innovación, poniendo al alcance de la sociedad los recursos para su desarrollo sustentable en seguridad. Los delitos no son delirios, como nos quiere hacer pensar el oficialismo. El estado de Chihuahua cuenta con la Torre Centinela.