Bajo la misma lógica empresarial de cualquier otro producto, los mercados ilegales atienden a reglas generales, la primera de ellas es la ley de la oferta y la demanda. Es cierto, lo dijo en la semana la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, es difícil ser vecino de un país con un alto consumo de drogas.
Lo difícil no está solamente en que la alta demanda de drogas genera una economía criminal multimillonaria, sino lo que trae consigo, porque sí, en Estados Unidos se consumen las drogas, pero en México los cárteles de la droga se pelean por un pedazo de ese gran pastel.
Ahí es donde Ciudad Juárez se queda entre la espada y la pared, porque su posición geográfica le brinda una ventaja logística que obedece a una lógica de distribución de esa mercancía, esa es otra de las reglas, la cadena logística de las drogas se resume en encontrar el lugar más accesible, con menor costo de transportación para que la droga llegue a un mercado altamente rentable, como Estados Unidos.
Según un informe de la DEA titulado Estrategia Nacional de Control de Drogas del año 2025, la entrada de las drogas tiene una relación con las vías de acceso y con las carreteras, así, para reducir el costo y el riesgo, se usan principalmente tres puertos de entrada, Matamoros para entrar a la zona del Este, principalmente Texas que es un estado con alto nivel de ingresos en sus habitantes, pero también se extiende por todo la carrtera I-10 hasta la costa de Florida, con una disputa por el territorio por parte del Cártel del Golfo y el Cártel del Noroeste en la frontera de Tamaulipas, en cuanto al tipo de drogas, se incautaron 19 mil kilogramos en 174 incidentes y la cocaína en segundo lugar con 5,687 kilogramos en 76 decomisos.
En el Oeste, el principal punto de entrada es Tijuana que atiende al mercado de toda la costa, principalmente en el estado de California, pero también los estados que pasan por el I-10 en la zona, con una presencia fuerte del Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, toda una potencia económica, con condiciones muy parecidas a Texas, sin duda son dos estados muy importantes para la economía de Estados Unidos, lo que también se ve reflejado en su alta capacidad de consumo, en cuanto a los datos de incautaciones de drogas lideran las metanfetaminas con más de 47 mil kilogramos incautados en 1,069 decomisos, en segundo lugar está la cocaína con 4,450 kilogramos incautados en 621 incidentes registrados.
Y, finalmente, está Ciudad Juárez, el tercer punto de entrada crítico para Estados Unidos, que atiende a un mercado de los estados en la zona central, que es disputadoa por el Cártel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, de acuerdo con el mismo informe de la DEA, también lidera en el tipo de droga la metanfetamina con 2,003 kilogramos en 589 casos en que se detectó la droga y en segundo lugar la cocaína con 1,860 kilogramos en 290 decomisos.
Según estimaciones del gobierno de Estados Unidos de América, se calcula que los decomisos son entre el 10 y el 20 por ciento de las drogas que circulan en las calles, lo que representa la posibilidad de que sean 10 veces más de lo que se logra interceptar.
De acuerdo con el Servicio de Administración de Abusos de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA por sus siglas en inglés), solo en Texas, entre el 2023 y el 2024, el 1.45% de la población mayor de 12 años consume cocaína, lo que representa 387,963 personas, solamente que consumen cocaína en un estado, si le agregamos metanfetaminas o fentanilo la cifra se dispara. Esto representa el tamaño del mercado de consumo solamente en un estado.
Aunque no hay un dato estadístico claro, según datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol Tabaco del 2025, en el rubro de “consumo de cocaína en México en el último año” quedó la incidencia en 3.6% de los encuestados, de entre 12 y 65 años, lo que proporcionalmente podrían ser 106,787, para tener una cifra aproximada.
Como podemos observar, en ambos lados de la frontera, los consumidores de cocaína representan un mercado potencial que se cuenta por cientos de miles, con la diferencia de que una dosis de droga cuesta una décima parte o menos, de lo que puede llegar a costar en Estados Unidos. Esto, además, solamente refleja una parte de la realidad, puesto que no hicimos referencia a otras drogas ilegales.
Finalmente, la lógica de la distribución y logística de los mercados ilegales es que, a mayor distancia, mayor riesgo, pero también mayor ganancia, así que los cárteles emprenden al norte de Estados Unidos, donde, como cualquier marca de autoservicio, logran poner una sucursal y competir con otros proveedores locales o de otros países, finalmente es ilegal, pero no deja de ser un negocio.
Como un negocio que contamina, el Crimen Organizado genera una estela de violencia que se queda aquí, junto a un aumento constante del consumo de sustancias que impacta en las familias de Ciudad Juárez, que se convierte en una frontera que se queda con los residuos de lo que producen las economías ilegales.