Sunland Park, NM— Lo que inició como un ambicioso proyecto para detonar el entretenimiento familiar y atraer inversión privada por más de 35 millones de dólares terminó derivando en una confrontación abierta entre los desarrolladores de Independent Nation y autoridades de Sunland Park.
La disputa escaló a los tribunales, dejando al descubierto un nuevo episodio de tensiones políticas, acusaciones de corrupción y cuestionamientos sobre el actuar municipal.
El concesionario, que desde 2022 promovía la construcción del megaproyecto –un complejo de entretenimiento para todas las edades acompañado por el dispensario Station X–, acusa a funcionarios municipales y a empresarios de cannabis de emprender una “campaña de desprestigio” que llevó al Cabildo a revertir apoyos previamente otorgados y, finalmente, a rechazar tanto la licencia de cannabis como las aprobaciones urbanísticas del proyecto.
De acuerdo con Independent Nation, durante meses avanzaron con la Ciudad en revisiones de diseño, audiencias públicas y trámites de parcelación del terreno. Sin embargo, aseguran que una coalición de dispensarios competidores y ciertos concejales promovieron información falsa, incluyendo la versión de que el espacio sería un “club de striptease”, algo que los desarrolladores califican como completamente infundado.
En la demanda presentada ante los tribunales de Nuevo México, el equipo legal de Independent Nation sostiene que hubo “acciones coordinadas” para frenar el proyecto y favorecer a negocios competidores ya establecidos en Sunland Park. Entre los señalados se encuentran propietarios de dispensarios como Field of Dreams, Obi Wan Cannabis y Sun City Cannabis.
Los desarrolladores también señalan un posible conflicto de interés en la concejal Daisy Lira, quien votó en contra del proyecto luego de que, según la demanda, su hermano –propietario de un dispensario local– no fuera incluido en las negociaciones o acuerdos del proyecto de entretenimiento.
“Creemos que algunos concejales actuaron al margen de su autoridad legal”, declaró David Bingham, director de Independent Nation, al anunciar la acción legal. Por su parte, Amit Bijlani, también directivo del proyecto, afirmó que la decisión de la Ciudad envía un mensaje negativo a la región: “Cuando una Ciudad cambia de rumbo a mitad del camino, deja claro que no hay certidumbre para invertir en el Borderplex”.
Esta confrontación representa un retroceso importante en un proyecto que la misma Ciudad alentó en su fase inicial, cuando buscaba revitalizar su distrito de entretenimiento. Sin embargo, al final del proceso, algunos funcionarios municipales justificaron su voto en contra bajo el argumento de que el desarrollo había “cambiado de rumbo”.
El concejal Alberto Jaramillo fue uno de los que criticaron el proyecto, asegurando que desde el inicio se había hablado de un espacio 100% familiar, y no de un dispensario de cannabis, ni mucho menos, de un posible cabaret. El alcalde Javier Perea también defendió la decisión del Cabildo, afirmando que la negativa estaba justificada y que era inevitable que los desarrolladores recurrieran a los tribunales.
No obstante, los representantes de Independent Nation argumentan que dichos señalamientos son parte de la “grilla” promovida por opositores que buscaban dañar su reputación para bloquear la llegada de nuevos competidores al mercado del cannabis en la ciudad.
En medio del creciente escrutinio público, la administración municipal ha optado por no dar declaraciones. Un portavoz oficial se limitó a señalar que “no se emitirán comentarios sobre asuntos que están actualmente en litigio” y que cualquier postura será dada a conocer únicamente “cuando sea posible”.
El hermetismo ha generado nuevas críticas de residentes y actores económicos, quienes señalan que esta falta de transparencia podría incentivar la percepción de corrupción que desde hace años pesa sobre la vida política local.
Mientras tanto, Independent Nation insiste en que su intención original era crear un espacio familiar con actividades culturales, recreativas y comerciales que beneficiarían a la comunidad y atraerían visitantes de la región fronteriza.
La demanda busca tanto la revisión judicial de las decisiones del Cabildo como la compensación por las pérdidas económicas, los retrasos y el daño en la reputación acumulado tras dos años de planeación.
Por ahora, el futuro del proyecto y de las relaciones entre inversionistas y autoridades locales queda en manos de los tribunales, en uno de los episodios más polémicos que la Ciudad de Sunland Park ha enfrentado en los últimos años.
El proyecto
El desarrollo propuesto por Independent Nation en Sunland Park, Nuevo México, consistía en un complejo de entretenimiento y convivencia familiar, diseñado como un destino multifuncional que combinaría actividades recreativas, espacios comerciales y atractivos para visitantes de todas las edades.
El proyecto incluía un centro de entretenimiento familiar, un espacio de esparcimiento para todas las edades concebido como un recinto donde se llevarían a cabo eventos culturales, actividades comunitarias, espectáculos, presentaciones y convivencias familiares y recreativas.
El enfoque principal siempre fue, según los promotores, crear un punto de reunión comunitaria, no un establecimiento para adultos como se llegó a afirmar en la campaña de desprestigio denunciada por los desarrolladores.
El proyecto contemplaba integrar pequeños comercios locales, dando espacio a emprendedores de la región. La intención era detonar el desarrollo económico del distrito de entretenimiento que la misma Ciudad había promovido.
Como parte del proyecto, se proponía instalar Station X, un dispensario operado por una empresa de cannabis de Nuevo México con trayectoria reconocida. Esta instalación estaría dentro de la misma propiedad del complejo de entretenimiento, aunque funcionaría como un local independiente y regulado.
Los desarrolladores aseguraron que el proyecto representaba una inversión mayor, con infraestructura planeada para generar empleos y actividad económica permanente en Sunland Park.
Por su ubicación estratégica, a unos metros de la frontera Texas/Nuevo México, el complejo buscaba también atraer familias de El Paso, Santa Teresa, Las Cruces y zonas colindantes, para convertirse en un nuevo imán turístico en la región del llamado Borderplex.
Antes de la controversia, el proyecto había pasado por audiencias públicas, revisiones urbanísticas y aprobaciones de diseño, con participación coordinada entre Independent Nation y departamentos municipales.
En resumen, Independent Nation proponía un proyecto integral de entretenimiento, comercio y comunidad que incluía un dispensario como parte secundaria, pero cuya visión general era crear un espacio recreativo moderno para la región. Según los desarrolladores, la forma en que fue desacreditado no corresponde a la propuesta original ni al diseño presentado públicamente.