Mientras las remesas que llegan a México experimentan su mayor caída en más de una década, el Gobierno estadounidense ha intensificado su vigilancia sobre las transferencias de dinero transfronterizas, colocando a las empresas de envíos bajo un escrutinio sin precedentes que ha generado preocupación entre millones de familias que dependen de estos recursos.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió el sábado una alerta dirigida a los negocios de servicios monetarios, instándolos a reportar cualquier actividad sospechosa relacionada con transferencias transfronterizas realizadas por lo que la administración Trump denomina “extranjeros ilegales”. La medida forma parte de una orden ejecutiva presidencial enfocada en detener la inmigración no autorizada.
La coincidencia temporal entre esta alerta y la caída sostenida de las remesas plantea interrogantes sobre el impacto que las políticas migratorias más estrictas están teniendo sobre uno de los flujos financieros más importantes para la economía mexicana.
Las remesas que llegaron a México en octubre de 2025 alcanzaron 5 mil 600 millones de dólares, una disminución anual de 1.7%, según el Banco de México (Banxico).
Más preocupante aún, esta cifra marca el séptimo mes consecutivo de contracción interanual, una tendencia no vista desde la caída de 18 meses que siguió a la recesión estadounidense de 2008-2009.
En los primeros diez meses de 2025 las remesas totales sumaron 51 mil 300 millones de dólares, una caída de 5.1% comparada con los 54 mil millones del mismo período en 2024.
“Esta es la primera disminución anual para el mismo período desde 2013 y la mayor para el mismo período desde 2009”, destacó Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Base, quien ha seguido de cerca el fenómeno.
La caída no se explica por montos menores, sino por una reducción dramática en la frecuencia de las transferencias. En octubre, el número de operaciones de remesas cayó 5.4% interanual. El conteo acumulado de transacciones hasta octubre alcanzó 13.9 millones, 7.06 millones menos que durante el mismo período en 2024.
“Muchas personas en México que recibieron remesas el año pasado han dejado de recibirlas en 2025, y el número continúa creciendo”, explicó Siller.
Paradójicamente, el monto promedio por transferencia sigue aumentando. En octubre, el envío promedio fue de 403 dólares, un incremento anual de 4.13%, lo que sugiere que los migrantes están enviando menos veces pero cantidades mayores.
El contexto de la nueva vigilancia
La alerta emitida por la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro representa un endurecimiento significativo de la supervisión sobre las transferencias de dinero. La agencia solicita a las empresas de servicios monetarios que reporten transacciones de 2 mil dólares o más que puedan estar vinculadas a fondos obtenidos ilícitamente por personas sin estatus legal en Estados Unidos.
En ciertas zonas de la frontera suroeste, particularmente en condados de Arizona, California y Texas, ese umbral se ha reducido a apenas 200 dólares desde marzo, aunque algunos tribunales han suspendido temporalmente la medida en California y Texas.
FinCEN señala que de los 72 mil millones de dólares en remesas internacionales enviadas desde Estados Unidos en 2024, la gran mayoría son transferencias legítimas que proporcionan apoyo financiero crítico a familias en el extranjero. Sin embargo, la agencia advierte que actores malignos han utilizado transferencias transfronterizas de bajo monto para facilitar financiamiento del terrorismo, narcotráfico y otras actividades ilícitas.
La alerta menciona específicamente preocupaciones sobre cárteles mexicanos que han sido designados como organizaciones terroristas extranjeras, redes de contrabando humano, esquemas de contrabando de petróleo y redes de lavado de dinero chinas utilizadas por organizaciones criminales transnacionales basadas en México.
Empresas como MoneyGram y Remitly declinaron hacer comentarios sobre la alerta más reciente de FinCEN, mientras que Western Union no respondió a solicitudes de información.
Un mercado laboral debilitado
Los analistas atribuyen la caída de las remesas a dos factores principales: el deterioro de las condiciones laborales en Estados Unidos y la mayor cautela política entre los migrantes ante el endurecimiento de la aplicación de leyes migratorias.
El mercado laboral estadounidense se ha debilitado considerablemente. El crecimiento promedio de nóminas no agrícolas fue de 76 mil empleos por mes durante los primeros nueve meses de 2025, casi la mitad del promedio mensual de 153 mil 800 empleos registrado durante el mismo período en 2024. Esto representa una caída de 24.3%, marcando la creación de empleo más débil desde 2021.
La aplicación más estricta de las leyes migratorias también está afectando los flujos. En octubre de 2025, los arrestos realizados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) aumentaron 67.6% en comparación con octubre de 2024.
Siller encontró una fuerte relación estadística entre la actividad de aplicación de la ley y las transferencias: “El crecimiento anual en el número de personas detenidas por ICE muestra una correlación inversa de 0.70 con la variación anual en las transacciones de remesas”.
Una paradoja regional
Sin embargo, esta explicación se ve parcialmente desafiada por el fuerte crecimiento de las remesas hacia otros países latinoamericanos. En octubre de 2025, las remesas aumentaron 24% a Honduras, 19.5% a Guatemala, 16.3% a El Salvador y 5.4% a Colombia.
Esta divergencia sugiere que la disminución puede estar vinculada a “una tasa menor de integración de nuevos migrantes mexicanos al mercado laboral estadounidense durante al menos los últimos dos años, en comparación con otros grupos migrantes latinoamericanos”, según los analistas.
La carga adicional del impuesto
Las empresas de transferencias de dinero transfronterizas enfrentan presiones adicionales durante la administración Trump. A principios de este año, la administración propuso imponer un impuesto del 5% sobre las remesas internacionales, pero luego redujo esa cifra al 1% en el proyecto de ley final sobre impuestos y gastos, que entrará en vigor el próximo año.
Los grupos comerciales de la industria habían ejercido presión contra el proyecto de ley inicial, argumentando que crearía una carga de costos significativa. También se opusieron a una disposición que habría hecho una distinción entre ciudadanos y no ciudadanos estadounidenses en el pago del impuesto, requiriendo que algunos consumidores revelaran información personal para evitar pagarlo.
La propuesta del impuesto sobre remesas se aplicaba inicialmente solo a personas que no fueran ciudadanos estadounidenses, según el texto de la propuesta presupuestaria de la Cámara del 20 de mayo, pero la ley final establece que todos los consumidores paguen el impuesto del 1%.
La transformación digital
A pesar de la caída, los canales digitales continúan dominando el envío de remesas, con el 99.1% de las transferencias de enero a octubre efectuadas mediante transferencia electrónica. Por primera vez en cinco años de datos disponibles, los depósitos en cuentas bancarias superaron los retiros en efectivo: el 50.1% de las transferencias electrónicas se depositaron directamente en cuentas, mientras que el 49.9% se pagaron en efectivo.
Los residentes mexicanos que envían dinero al extranjero también redujeron su actividad. Las salidas totalizaron 98 millones de dólares en octubre de 2025, una contracción anual del 8.0%. Las salidas acumuladas para los primeros diez meses del año alcanzaron 970 millones de dólares, una disminución del 12.2% interanual.
Perspectivas inciertas
El superávit de la cuenta de remesas para enero-octubre de 2025 alcanzó 50 mil 374 millones de dólares, una disminución anual del 4.9%. Durante el período de 12 meses de noviembre de 2024 a octubre de 2025, las entradas totales alcanzaron 62 mil millones de dólares.
Los analistas esperan que las remesas sigan siendo una fuente crítica de ingresos para millones de hogares. A pesar de la tendencia a la baja, las proyecciones sitúan las entradas de 2026 cerca de los 60 mil millones de dólares.
Sin embargo, la combinación de un mercado laboral estadounidense debilitado, una aplicación más estricta de las leyes migratorias, una vigilancia intensificada sobre las transferencias de dinero y la introducción de un nuevo impuesto plantea desafíos significativos para las familias mexicanas que dependen de estos recursos vitales.
Para millones de hogares en México, las remesas representan mucho más que estadísticas económicas: son el sustento diario, la oportunidad de educación para los hijos y la diferencia entre la subsistencia y la pobreza. La pregunta que muchos se hacen ahora es si esta caída es temporal o el inicio de una nueva realidad para uno de los flujos financieros más importantes del país.