A pocas horas de la celebración de la Navidad, los principales centros comerciales de la ciudad registran movimiento constante de compradores que realizan sus compras de última hora; sin embargo, el ambiente dista mucho del frenesí consumista de años anteriores.

Empleados de tiendas coinciden en que, aunque hay afluencia, la clientela ha disminuido de manera significativa y el gasto es más medido, reflejo de la compleja situación económica que atraviesa el país.

En Cielo Vista Mall, Bassett Place y Outlets Shopping Center, los pasillos se mantienen activos, especialmente durante las tardes y noches, pero los trabajadores aseguran que los consumidores ahora compran únicamente lo necesario.

“Sí hay gente, pero ya no compran como antes. Entran, comparan precios y se llevan uno o dos artículos, no carritos llenos”, comentó una empleada de una tienda de ropa ubicada en el corredor comercial Fountains at Farah, quien agregó que “todo está muy caro y seguimos ganando lo mismo. Es mentira que estemos mejor, la economía cada vez se siente peor”.

De acuerdo con los comerciantes, los artículos más buscados en estos días previos a la Nochebuena son ropa, calzado, juguetes, electrónicos de bajo costo, perfumes y accesorios, así como tarjetas de regalo, que se han convertido en una opción práctica para quienes no quieren exceder su presupuesto.

En los outlets, los descuentos siguen atrayendo a compradores interesados en marcas reconocidas a precios más accesibles. “Compré un par de zapatos deportivos para mis hijos y yo un pantalón… ya no ajusté para otro”, dijo César Lara, residente del lado Oeste, tras asegurar que por fortuna el regalo para su esposa lo adquirió con antelación.

Compradores de ambos lados de la frontera coinciden en que, pese a las dificultades económicas, la tradición de regalar en Navidad se mantiene. “Siempre es un gusto venir a comprar el regalo para entregarlo en Nochebuena a la familia, pero ahora hay que buscarle más”, expresó Olga Treviño, residente de la zona Este de la ciudad.

La madre de familia explicó que logró, “con muchos ajustes”, comprar los obsequios para sus dos hijos, apoyándose también en ferias navideñas organizadas por asociaciones civiles. “Todo está muy caro y anda uno de tienda en tienda para ver dónde está el mejor precio”, dijo.

Otros compradores señalaron que la cultura de las compras de última hora sigue vigente, ya sea por falta de tiempo, por esperar mejores ofertas o por la costumbre de adquirir los regalos más cerca de la fecha. “Hay gente que hasta el 24 anda comprando; es parte de nuestra cultura”, comentó un vendedor de electrónicos en Cielo Vista, quien añadió que muchos esperan los últimos descuentos o el pago de fin de año para hacer sus compras.

Para dimensionar este comportamiento cauteloso de los consumidores, especialistas en comercio minorista señalan que el gasto promedio de una familia estadounidense en regalos navideños suele oscilar entre los 500 y los mil dólares, dependiendo del tamaño del hogar y del nivel de ingresos.

Esta cifra incluye obsequios para hijos, pareja, familiares cercanos y, en algunos casos, intercambios laborales o sociales. Sin embargo, empleados de tiendas en El Paso aseguran que este año muchas familias buscan mantenerse en el rango más bajo de ese promedio o incluso por debajo, priorizando regalos útiles, ofertas y descuentos, y dejando de lado compras impulsivas.

“Antes la gente no se fijaba tanto, ahora llegan con un presupuesto muy claro y no se salen de ahí”, comentó un gerente de tienda en Cielo Vista Mall, al subrayar que el enfoque actual es cumplir con la tradición navideña sin comprometer la estabilidad económica del hogar.

En la frontera, durante los días previos a la Navidad, se registraron largas filas de vehículos y peatones que cruzaron para realizar compras; no obstante, comerciantes y consumidores aseguran que conforme se acerca la celebración, el flujo disminuye notablemente. “Ya ahorita baja mucho, la gente compra antes y luego ya no hay tanto movimiento”, señaló un trabajador de una tienda en Bassett Place.

A diferencia de años pasados, el panorama actual muestra a consumidores más cautelosos, comparando precios, aprovechando promociones y evitando gastos innecesarios.

Para muchos, la prioridad es cumplir con el detalle navideño sin desbalancear la economía familiar. Así, la víspera de Navidad en El Paso se vive entre la tradición de regalar, la búsqueda del mejor precio y una marcada prudencia ante un contexto económico que, aseguran tanto empleados como compradores, no es alentador.