El tigre malayo Olan, que durante varios años fue parte de la familia del Zoológico de El Paso, Texas, ha comenzado una nueva etapa en el Zoológico de Palm Beach, Florida. Este traslado, realizado en diciembre, forma parte de un esfuerzo internacional para salvar a esta especie en peligro crítico de extinción mediante programas estratégicos de reproducción.

En su nuevo hogar, Olan se ha adaptado rápidamente y ahora vive en un entorno que simula su hábitat natural, rodeado de árboles altos y vegetación típica de Florida. Dentro de su recinto, sombras de ramas entrelazadas y el sonido de una cascada proporcionan un ambiente de tranquilidad. El tigre, de 11 años, ha demostrado ser ágil y curioso, explorando con entusiasmo las elevadas plataformas de madera diseñadas especialmente para él.

En un momento, mientras los visitantes lo observaban, Olan fijó su mirada en un tronco que conecta los senderos del hábitat.

A una señal de su entrenador, saltó con destreza hacia el corredor superior, donde recibió su recompensa favorita: leche de cabra en una botella. Según Callie Carpenter, curadora asociada del zoológico, Olan es “audaz” y extremadamente juguetón, disfrutando actividades como mover grandes bolas o voltear cubetas llenas de agua.

“Olan no sólo juega un poco, sino que se emociona como si estuviera reacomodando el mobiliario”, comentó Carpenter. “Es un tigre lleno de energía y vitalidad”.

El Zoológico de Palm Beach inauguró oficialmente el nuevo hábitat “Tiger Forest”, que alberga también a dos tigres malayos más: Api y Kadar. Este espacio cuenta con senderos elevados conectados, lo que permite que los tigres exhiban comportamientos similares a los que tendrían en libertad. Durante la ceremonia de inauguración, Erin Ward, vicepresidenta de mercadotecnia del zoológico, destacó que esperan que otros conservatorios adopten diseños similares para enriquecer la vida de los animales bajo su cuidado.

El objetivo principal del traslado de Olan es su posible reproducción con la tigresa Api, una estrategia del Plan de Supervivencia de Especies (SSP, por sus siglas en inglés), liderado por la Asociación de Zoológicos y Acuarios. Según la veterinaria del zoológico, Carrie Ullmer, antes de emparejar a Olan y Api se realizarán exámenes exhaustivos para garantizar su compatibilidad genética y la salud de ambos animales.

“Se trasladó aquí para ofrecer una opción que mantenga la diversidad genética de los tigres malayos”, explicó Ullmer.

El legado de Olan en El Paso

El Zoológico de El Paso ha jugado un papel destacado en la conservación de especies en peligro de extinción, como lo demuestran las recientes transferencias de Olan y Obi, una jirafa que fue enviada al Zoológico de Dallas para unirse a una manada de hembras y formar su propia familia.

Joe Montisano, director del Zoológico de El Paso, expresó su orgullo por la contribución de ambos animales a la preservación de sus especies. “Es siempre un momento agridulce despedirnos de animales que hemos cuidado, pero su partida simboliza el papel vital que desempeñan para el futuro de su especie”, señaló.

Olan llegó a El Paso en 2019 proveniente del Zoológico Woodland Park de Seattle, con la esperanza de reproducirse con Seri, una tigresa de 17 años. Aunque no lograron descendencia, Olan dejó una huella importante en la comunidad y en los esfuerzos de conservación global.

Tigres malayos: una especie en peligro crítico

El tigre malayo (Panthera tigris jacksoni) es una de las subespecies de tigre más amenazadas del mundo. En 2005, se estimaba que quedaban alrededor de 500 ejemplares en libertad; sin embargo, hoy en día esa cifra ha disminuido a menos de 100 debido a la pérdida de su hábitat, la expansión de la agricultura y la caza furtiva.

El trabajo de conservación realizado por zoológicos como los de El Paso y Palm Beach es crucial para la supervivencia de estos felinos. A través de programas como el SSP, se busca garantizar la sostenibilidad de las poblaciones animales mediante el manejo estratégico de la reproducción y la diversidad genética.

“Conservar es el corazón de todo lo que hacemos”, enfatizó Montisano.

Olan, ahora en Palm Beach, no sólo representa la esperanza de su especie, sino también un recordatorio de la importancia del compromiso humano con la naturaleza y la biodiversidad. Con cada paso que da por los senderos elevados de su nuevo hogar, lleva consigo la misión de preservar a los tigres malayos para las futuras generaciones.

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