Washington, D.C.— El presidente Donald Trump reafirmó este jueves su intención de imponer aranceles del 25% a las importaciones de México y Canadá a partir del sábado, aunque aún no ha decidido si incluirá el petróleo en la medida. “Puede que lo hagamos o puede que no”, declaró Trump a los periodistas en la Oficina Oval. “Probablemente tomaremos la decisión esta noche”.
La incertidumbre generada por esta amenaza ha puesto en alerta a la comunidad empresarial de Texas, un estado que depende en gran medida del comercio con sus dos mayores socios comerciales.
Según datos oficiales, Texas exporta más de 88 mil 600 millones de dólares en bienes a México y 23 mil 400 millones a Canadá. Un arancel del 25% podría traducirse en un aumento inmediato de precios para los consumidores y afectar gravemente a industrias clave como la manufactura y la energía.
“No hay duda de que habrá un impacto económico negativo si los aranceles se implementan”, advirtió Glenn Hamer, presidente y director ejecutivo de Texas Association of Business.
Además, subrayó que los beneficios de repatriar manufactura a Estados Unidos podrían tardar años en materializarse, mientras que las consecuencias inmediatas serían el encarecimiento de bienes y una posible contracción económica.
El senador Ted Cruz llamó a la cautela y recordó que Trump ha utilizado amenazas de aranceles en el pasado como táctica de negociación. “En su primer mandato, el presidente Trump usó amenazas similares para obligar a México a cooperar en el control de la frontera, y logró resultados contundentes”, declaró. Sin embargo, evitó especular sobre posibles medidas para mitigar el impacto en Texas si los aranceles se hacen realidad.
El comercio con México es fundamental para Texas, especialmente en el Sur del estado, donde ciudades como Laredo dependen en gran medida del intercambio transfronterizo.
Andrew Lawson Carranco, presidente del Consejo de Asuntos Gubernamentales de la Cámara de Comercio de Laredo, expresó preocupación por la incertidumbre: “Nos está dejando con más preguntas que respuestas”. La ciudad, que maneja más de 300 mil millones de dólares en bienes al año, ya ha registrado un aumento en el tráfico de carga, con empresas tratando de adelantar importaciones antes de la posible entrada en vigor de los aranceles.
La industria manufacturera del Valle del Río Grande también prevé impactos severos.
Joaquin Spamer, presidente de Border Trade Alliance México, alertó que México podría tomar represalias con aranceles a productos agrícolas estadounidenses, afectando a comunidades rurales que han sido una base de apoyo para Trump. “La lista de productos estadounidenses que México podría gravar es muy larga”, indicó. Además, advirtió que algunos bienes cruzan la frontera varias veces antes de su venta final, lo que podría derivar en incrementos de precios de hasta el 40%.
Texas, que se enorgullece de su economía en rápido crecimiento y su posición como el mayor estado exportador de Estados Unidos, podría enfrentar consecuencias severas si la medida se concreta.
Jorge Torres, presidente de Interlink Trade Services y corredor de aduanas, advirtió que los aranceles podrían reducir la demanda de almacenamiento en la frontera y afectar gravemente a las empresas de logística. “Sea como sea, será negativo”, sentenció.
Aunque Trump argumenta que los aranceles servirán para presionar a México y Canadá en temas migratorios y de seguridad fronteriza, analistas advierten que podrían generar efectos contraproducentes.
Adrián González, corredor de aduanas en Texas, señaló que el 30% del PIB de México depende de exportaciones, de las cuales el 80% tienen como destino Estados Unidos. “Si se golpea la economía mexicana, podría aumentar la actividad de los cárteles y generar una nueva ola migratoria”, advirtió.
A pocos meses de las elecciones presidenciales, la incertidumbre sobre la política comercial de Trump mantiene en vilo a empresarios, agricultores y políticos texanos. Si bien algunos confían en que se trate de una estrategia de negociación, el temor a sus consecuencias económicas inmediatas sigue creciendo en el estado.