En el lado Este de El Paso, en el 11377 Gateway Blvd West, se yergue un inmueble que, hasta hace poco, alojaba al club nocturno ‘Chicas Locas’. Lo que empezó como una reapertura en marzo de 2025 terminaba semanas después en un cierre definitivo.
Pero el silencio que ahora reina en el edificio no ha acallado los ecos de una disputa legal que la Ciudad de El Paso se ha comprometido a sostener, a pesar de que el club cesó sus operaciones.
La historia tiene raíces más profundas. El club originalmente operaba bajo el nombre ‘Jaguars’, un establecimiento que acumuló decenas de denuncias y fue cerrado por órdenes judiciales del Condado tras acusaciones de violencia, narcóticos, e infracciones a la ordenanza de Negocios Sexualmente Orientados (SOB) de la Ciudad.
Cuando Jaguars cerró, su empresa matriz, RCI Hospitality Holdings, reabrió el negocio con un nuevo nombre: ‘Chicas Locas’.
Ya en septiembre de 2024, la apertura generó escrutinio inmediato. La Ciudad aseguró que la nueva versión funcionaba bajo condiciones similares –y posiblemente las mismas fallas– que su predecesor, sin modificar sustancialmente ni su plantilla ni su funcionamiento.
En agosto de 2024, un reporte recogía que la Ciudad de El Paso ya estaba investigando la reincidencia de más de 200 presuntas infracciones vinculadas al local.
El cierre definitivo… y la persistencia legalEl negocio cerró poco después de su reapertura en 2025. Su abogado, Casey Wallace, manifestó que la empresa decidió voluntariamente retirarse del mercado de El Paso y hasta puso en venta el edificio.
Sin embargo, la Ciudad no dejó que el cierre implicara un “fin automático” de la querella. El 13 de noviembre de 2025, el ente municipal anunció que presentó una solicitud de orden judicial temporal contra el local, argumentando que había operado como negocio sexualmente orientado sin contar con la licencia requerida desde su reapertura.
Las alegaciones de la Ciudad
La petición de la Ciudad sostiene que, aunque ‘Chicas Locas’ se presentaba públicamente como un “bikini bar”, funcionaba de hecho como un negocio sexualmente orientado: bailarinas que supuestamente se despojaban de ropa, interacción directa con los clientes, y un ambiente más cercano al “nightclub para adultos” que al bar de entretenimiento ligero.
Además, la Ciudad afirma que la empresa no presentó la licencia de negocio sexualmente orientado que exigía la ordenanza, ni respondió a sus solicitudes de descubrimiento durante el litigio.
La versión del negocio
Wallace, en nombre de ‘Chicas Locas’, rechazó las acusaciones. Dijo que las bailarinas no estaban topless y que el establecimiento cumplía con las coberturas requeridas. “Los oficiales todos testificaron que las bailarinas no estaban topless”, afirmó. “Las zonas que deben estar cubiertas están cubiertas”.
Respecto a la licencia de negocio sexualmente orientado, Wallace señaló que la empresa sí solicitó una en agosto, pero que la Ciudad la negó, posteriormente, antes de que se llevara a cabo una audiencia. En esta, la Ciudad buscará que el tribunal ordene inhibir que el negocio –o sus operadores– vuelvan a funcionar en esa ubicación sin la licencia correspondiente y que se cumplan las obligaciones de descubrimiento que la empresa incumplió.
Implicaciones para El Paso
El caso tiene implicaciones más amplias para la Ciudad. Representa un cruce entre regulación municipal, libertad empresarial, orden público y la línea a veces difusa entre locales de entretenimiento “adulto” y negocios que la Ciudad considera “sexualmente orientados”. La insistencia de El Paso en mantener la demanda abierta podría sentar precedentes para cómo se regula esta industria en la frontera.
Para residentes y autoridades, el conflicto también recalca la tensión entre reactivación económica –un club que genera empleo e ingreso– y el deber de la Ciudad de vigilar que los negocios cumplan con licencias, normas y seguridad pública.