El Paso.- La carrera pública de Paul Albright, un alto funcionario municipal que fungía como enlace entre la ciudad de El Paso y las fuerzas armadas, se vino abajo en cuestión de horas. Albright presentó su renuncia al cargo de Chief Military Officer el 28 de agosto de 2025, y un día después fue acusado de golpear a su esposa en un episodio de violencia doméstica que ahora lo expone al escrutinio público y judicial.

Designado como vínculo entre las autoridades locales, los veteranos y los militares en activo de Fort Bliss, Albright era visto como una figura clave en una ciudad donde la presencia castrense marca profundamente la vida económica y social. Su salida, confirmada por la vocera municipal Laura Cruz-Acosta, ocurrió mientras usaba días acumulados de vacaciones y se hizo efectiva el 25 de septiembre.

Pero el momento de su dimisión resultó al parecer explosivo: de acuerdo con una declaración jurada, Albright agredió a su esposa Stephanie el 29 de agosto, tras una discusión en un club de comedia en compañía de su hijo y la prometida de éste. El documento sostiene que, de camino a casa, la golpeó cuatro veces en el ojo izquierdo, provocándole hinchazón y enrojecimiento.

Albright niega la acusación. En su versión a los investigadores, dijo que sólo empujó a su esposa para evitar un accidente mientras conducía, pues ella intentaba agarrar el volante. La mujer no denunció el hecho de inmediato, pero confió el incidente a una amiga, lo que llevó a la intervención de la policía el 4 de septiembre. Los agentes que acudieron al domicilio familiar en el noroeste de El Paso observaron las lesiones. Ese mismo día, Albright fue arrestado y liberado tras pagar una fianza de 2,500 dólares.

En una carta de renuncia dirigida a la administradora municipal Dionne Mack, fechada el 28 de agosto, Albright aludió a sus problemas de salud y a los estragos de tres décadas de servicio militar, incluidas lesiones cerebrales traumáticas. En un mensaje en LinkedIn, escribió: “Después de casi cuatro décadas de servicio en uniforme y en el liderazgo cívico, los efectos de largo plazo de las lesiones de combate han hecho necesaria y sabia esta pausa.”

No era la primera vez que enfrentaba a la justicia. En febrero había sido arrestado por conducir en estado de ebriedad, aunque los cargos fueron retirados tras cumplir con un programa de desvío previo al juicio.

El caso coloca bajo la lupa un puesto creado para fortalecer los lazos entre El Paso y el Ejército, en un momento en que la ciudad busca reafirmar su papel como puente entre comunidades civiles y militares. “Servir como Chief Military Officer ha sido un honor”, escribió Albright en su despedida, insistiendo en que su decisión fue propia y derivada de su salud.

El arresto, sin embargo, opacó su discurso de despedida. Lo que iba a ser una transición hacia el retiro temporal terminó convertido en un escándalo que revela, una vez más, cómo las trayectorias de servicio público y militar pueden colisionar con la vida privada en esta ciudad de frontera profundamente marcada por la presencia del Ejército.

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