El jefe del Departamento de Policía de El Paso (EPPD), Peter Pacillas, defendió públicamente la actuación de sus agentes tras la difusión de un video viral que muestra un arresto violento, en el que un oficial golpea a una mujer durante un forcejeo.
Durante una conferencia de prensa realizada el viernes en la sede policial, Pacillas aseguró que, pese a la crudeza de las imágenes –donde se observa claramente un momento brusco y un puñetazo propinado a la sospechosa–, la intervención del agente se llevó a cabo dentro de los protocolos establecidos y los márgenes legales.
Según explicó, tanto la División de Asuntos Internos como una Junta de Revisión de Uso de la Fuerza, integrada por seis oficiales y seis civiles, concluyeron que la conducta del policía fue adecuada.
“El oficial actuó conforme a la ley y a las políticas del departamento, que es exactamente lo que espero de mis agentes”, afirmó el jefe policial, respaldando de forma directa la acción del uniformado.
Incluso subrayó que el golpe debe considerarse como un uso de la fuerza justificado en el contexto de una detención que se tornó caótica.
“El puñetazo fue un uso de fuerza, el cual apoyo”, enfatizó.
El caso involucra a Kelcee Renee Hufford, de 28 años, quien fue arrestada el pasado 2 de abril en cumplimiento de una orden judicial relacionada con un presunto caso de violencia familiar ocurrido días antes.
De acuerdo con el informe policial, la mujer opuso resistencia activa durante el arresto, lo que derivó en el uso progresivo de la fuerza por parte de los agentes.
Pacillas enfatizó que, cuando una persona se resiste, los oficiales enfrentan una situación de confrontación física, independientemente del género o complexión del sospechoso.
“Cuando alguien se resiste al arresto, no importa si es hombre o mujer; se convierte en una lucha para poder someterlo y colocarle las esposas”, explicó.
El informe de arresto detalla que la sospechosa jaló su brazo, dejó caer su peso para dificultar la detención e incluso provocó que un oficial perdiera el equilibrio.
También se menciona que se utilizó un dispositivo taser, aunque este no resultó efectivo.
Sin embargo, el documento no hace referencia directa al puñetazo que aparece en el video ni a la lesión visible en el ojo derecho de la mujer.
En un inicio, tras la difusión del video viral, la corporación reconoció la preocupación pública e informó en un comunicado que el incidente sería revisado por Asuntos Internos.
“Según la política del departamento, la División de Asuntos Internos está revisando el incidente. Reconocemos la preocupación de la comunidad y estamos comprometidos con la transparencia”, señalaron entonces.
A pesar de la polémica, el oficial involucrado no fue suspendido ni colocado en licencia administrativa, ya que –según el jefe policial– su actuación fue considerada correcta desde el inicio.
Asimismo, las autoridades indicaron que no divulgarán por el momento las grabaciones de las cámaras corporales para no interferir con el proceso judicial en curso.
Mientras tanto, el Departamento de Policía reiteró su compromiso con la transparencia y señaló que continuará proporcionando información conforme avance la investigación.
No obstante, la reacción en redes sociales ha sido marcadamente crítica. Numerosos usuarios han calificado el hecho como un posible caso de uso excesivo de la fuerza, cuestionando si el nivel de violencia empleado fue proporcional.
Este tipo de controversias no es aislado. En distintos puntos de Estados Unidos se han documentado casos en los que agentes han sido procesados por abuso de autoridad tras excederse en el uso de la fuerza.
En contraste con esos antecedentes, en este caso el jefe Peter Pacillas ha optado por cerrar filas en torno a sus agentes, destacando su labor y defendiendo que actuaron conforme a su entrenamiento.
Sin embargo, el debate público continúa abierto, especialmente en plataformas digitales donde el video sigue circulando y generando opiniones divididas sobre los límites del uso de la fuerza por parte de las autoridades.