Un jurado de El Paso declaró este miércoles culpable de asesinato capital a Gabriel Antonio Ramirez por la muerte de su novia y su tía, ocurrida el día de Navidad de 2022 en un episodio marcado por el consumo de metanfetamina. La sentencia, automática al no haberse solicitado la pena de muerte, es cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
El jurado, integrado por ocho mujeres y cuatro hombres, deliberó casi cuatro horas antes de emitir el veredicto contra Ramirez, acusado de matar a su novia de 24 años, Kathia Rosales, y a su tía de 79 años, Irma Ramirez. El proceso, que comenzó el 17 de agosto bajo la jueza Patricia C. Baca, del Tribunal de Distrito 346,incluyó siete días de audiencias y decenas de testimonios.
Ramirez no mostró reacción alguna al escuchar el fallo.
Tras el veredicto, las hermanas de Kathia Rosales ofrecieron declaraciones de impacto dirigidas directamente a Ramirez.
"No hay palabras que puedan expresar realmente lo que se siente perder a mi hermana de esta manera", dijo Samantha Rosales. "Pero diré esto: para entender el impacto que tuvo el asesinato de mi hermana Kathia en mí, tienen que entender quién era ella antes de que la asesinaran. Kathia era la más pequeña de la familia, la que llegó a completarla. Podía iluminar un cuarto con su sonrisa contagiosa, su risa y su seguridad".
Joanna Rosales, hermana mayor de la víctima, la describió como "una persona llena de vida, amor y cualidades que la hacían única, incluidas todas sus imperfecciones. Era un espíritu libre que vivía la vida al máximo".
No buscaron pena de muerte
La Fiscalía de Distrito del Condado de El Paso, representada por los fiscales asistentes Josh Avila y Hassan Hassan, no buscó la pena de muerte, por lo que la condena a cadena perpetua fue automática. Los abogados Francisco F. Macias y Luis Yañez representaron a la defensa y se retiraron sin declaraciones tras el veredicto.
"No fue fácil para las familias de Irma Ramirez y Kathia Rosales pasar por este juicio", dijo Avila. "Como algunos vieron, tuvieron que salir de la sala en un momento por la naturaleza de las fotografías. Pero me alegra que hayan obtenido algo de cierre y también cierto sentido de justicia".
En sus alegatos finales, la fiscalía centró su argumento en la gravedad del crimen y en la cantidad de metanfetamina consumida por Ramirez y Rosales antes de los hechos. "La ley de Texas es clara: la intoxicación voluntaria no es una defensa para la comisión de un delito", señaló Hassan. "El acusado eligió introducir esas sustancias en su cuerpo, y la ley no permite que una persona se intoxique voluntariamente y luego use esa intoxicación como escudo frente a la responsabilidad penal".
La defensa, en cambio, sostuvo que fue Rosales quien mató a Irma Ramirez y luego se quitó la vida, convencida de que podía hablar con Dios y de que ambos debían "expiar" sus culpas. Según esa versión, Rosales también habría insistido a Ramirez para que se quitara la vida. Los abogados defensores cuestionaron además una llamada al 911 hecha por Irma Ramirez mientras era atacada, en la que —afirmaron— la víctima no mencionó el nombre de su sobrino. "Esa llamada deja claro que Gabriel no estaba ahí, porque ella le dice al operador: '¡Apúrense! ¡Alguien me está atacando!'", dijo Yañez. "No dice que Gabriel la esté atacando". Macias añadió: "Si mi cliente la estuviera atacando, ella habría dicho 'Gabriel' o 'mi sobrino'".
Los testimonios que marcaron el juicio
Durante el proceso, la fiscalía presentó fotografías del lugar de los hechos: Irma Ramirez fue hallada sin vida en la sala de su casa, y el cuerpo de Rosales apareció horas después, en estado de rigidez cadavérica, en la parte trasera de un vehículo. Los fiscales sostuvieron que Ramirez actuó impulsado por la ira después de que Rosales rechazara una propuesta de matrimonio. El jurado también escuchó la llamada al 911 en la que Irma Ramirez pedía auxilio mientras era atacada; la grabación termina con un último grito de la mujer.
Ramirez ofreció una versión distinta durante su testimonio. Dijo que él y Rosales llevaban solo dos semanas de relación, que consumían metanfetamina a diario y que creía que ambos compartían una suerte de telepatía. Relató que el 25 de diciembre de 2022 Rosales salió de su habitación hacia la cocina y que, poco después, escuchó gritar a su tía; aseguró que Rosales volvió con un cuchillo y le indicó dónde debía apuñalarla. Al no poder hacerlo, según su relato, Rosales tomó sus manos y las empujó contra el cuerpo de la tía. Ambos huyeron después en el auto de Irma Ramirez; Rosales murió durante el trayecto y Ramirez intentó quitarse la vida, según declaró, porque "quería morir con Kat".
La cronología
La Policía de El Paso respondió a un reporte de apuñalamiento alrededor de las 5 de la tarde del 25 de diciembre de 2022, en una vivienda de la cuadra 3700 de la avenida Truman, en el centro de la ciudad, donde encontraron a Irma Ramirez con múltiples heridas de arma blanca.
Un día después, alrededor de las 4 de la tarde del 26 de diciembre, otra llamada al 911 alertó sobre una persona herida en la cuadra 500 de la avenida Gregory, en el vecindario de Kern Place, al oeste de El Paso. Ahí, los oficiales hallaron a Gabriel Ramirez con heridas autoinfligidas en el cuello y las muñecas. Un bombero del Departamento de Bomberos de El Paso notó un vehículo cercano con una persona en el asiento trasero; al abrir la puerta, encontró el cuerpo de Rosales.
Ramirez fue trasladado a un hospital para recibir tratamiento y, tras ser dado de alta, fue arrestado y acusado de asesinato capital. Ingresó a la cárcel del condado de El Paso el 31 de diciembre de 2022 bajo una fianza de 1.5 millones de dólares. Permaneció detenido hasta el juicio.