Por primera vez en al menos medio siglo, más inmigrantes abandonaron Estados Unidos que los que ingresaron al país durante 2025, según nuevas estimaciones reveladas este martes por economistas de Brookings Institution, un hallazgo que marca un giro histórico en los patrones migratorios estadounidenses y que promete repercusiones económicas significativas.

El estudio, que analiza las políticas migratorias del primer año de la segunda administración del presidente Donald Trump, estima que la migración neta osciló entre -295 mil y -10 mil personas durante 2025. Los investigadores proyectan que esta tendencia negativa probablemente continuará durante 2026, un fenómeno sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos.

“Esta es la primera vez en al menos cincuenta años que vemos una migración neta negativa en Estados Unidos”, señalaron Wendy Edelberg, Tara Watson y Stan Veuger, autores del análisis publicado por Brookings. “Los cambios dramáticos en la política migratoria durante el primer año de la segunda administración Trump han resultado en una marcada desaceleración en la migración neta hacia Estados Unidos”.

El hallazgo fue confirmado por The Washington Post, que reportó el martes por la mañana que las políticas más estrictas de Trump han contribuido a que la migración neta cayera por debajo de cero por primera vez en medio siglo.

Las implicaciones del estudio van más allá de los números. Durante las décadas recientes, el crecimiento de la población en edad laboral nacida en Estados Unidos ha sido débil, y casi todo el crecimiento de la fuerza laboral ha provenido de flujos migratorios.

Entre 2022 y 2024, el aumento en la inmigración estuvo acompañado de un robusto crecimiento del empleo, con los inmigrantes tanto proveyendo mano de obra como generando demanda de bienes y servicios.

Ahora, ese motor del crecimiento económico se ha detenido repentinamente.

El estudio de Brookings revela que, si bien las deportaciones y otras salidas han recibido mayor atención mediática, la mayor reducción en los flujos migratorios de 2025 provino de una desaceleración en las nuevas llegadas, especialmente a través de programas de libertad condicional humanitaria, programas de refugiados y cruces en la frontera suroeste.

Los investigadores estiman que entre 310 mil y 315 mil personas fueron deportadas en 2025, una cifra que no es mucho mayor que las aproximadamente 285 mil deportaciones de 2024. Sin embargo, la naturaleza de estas deportaciones cambió drásticamente. En el año fiscal 2024, solo el 18% de las deportaciones de ICE fueron iniciadas por la agencia; la gran mayoría involucraba a personas recién detenidas en la frontera. En 2025, quedó claro por las estadísticas fronterizas y otras evidencias que la mayoría de las deportaciones fueron del interior del país.

Menos fuerza laboral

Las consecuencias económicas de esta reversión migratoria son significativas y multifacéticas.

Los economistas de Brookings estiman que el crecimiento sostenible mensual del empleo compatible con el pleno empleo fue de entre 20 mil y 50 mil puestos de trabajo en la segunda mitad de 2025, una cifra dramáticamente inferior a los más de 100 mil empleos mensuales registrados entre 2022 y 2024. Para 2026, advierten que ese número podría volverse negativo.

“La migración reducida amortiguará el crecimiento de la fuerza laboral, el gasto del consumidor y el producto interno bruto”, señala el estudio. Los investigadores proyectan que el gasto del consumidor se debilitará en un estimado de entre 60 mil y 110 mil millones de dólares combinados durante los dos años.

El análisis sugiere que las reducciones en la oferta laboral y el gasto del consumidor derivadas de los cambios en la política migratoria afectaron el crecimiento del PIB en 2025 entre -0.2 y -0.3 puntos porcentuales. Para el año calendario 2026, el efecto será de entre -0.1 y -0.3 puntos porcentuales.

“Las partes de la economía que atienden a segmentos de la población inmigrante afectada verán una actividad económica inesperadamente débil”, advirtieron los autores. “Tal debilidad es la nueva normalidad bajo la política migratoria actual, en lugar de debilidad que refleje condiciones adversas del ciclo económico”.

La mecánica del cambio

Para llegar a sus estimaciones, los investigadores examinaron separadamente las entradas y salidas bajo escenarios de “baja inmigración” y “alta inmigración”.

En el lado de las entradas, el estudio documenta caídas dramáticas en prácticamente todas las categorías. Las “tarjetas verdes” emitidas en el extranjero cayeron de aproximadamente 670 mil en 2024 a entre 560 mil y 575 mil en 2025. El programa de refugiados, que admitió alrededor de 105 mil personas en 2024, se redujo drásticamente a entre 7 mil 600 y 12 mil en 2025.

Quizás el cambio más dramático se observó en las llegadas a través de libertad condicional y avisos de comparecencia en la frontera. Después de alcanzar 1.41 millones en 2024, estas entradas se desplomaron a entre 67 mil y 70 mil en 2025, con muchas de ellas ocurriendo en el primer mes del año.

En el lado de las salidas, además de las deportaciones formales, los investigadores estiman que entre 210 mil y 405 mil personas abandonaron el país voluntariamente en 2025 más allá de lo que se habría esperado normalmente sin actividad de aplicación de la ley. Esta migración voluntaria podría alcanzar las 575 mil personas en 2026 si el número de deportaciones continúa aumentando.

Incertidumbre hacia el futuro

Los autores del estudio advierten que sus cifras vienen con la salvedad de que las recientes reducciones en la transparencia de datos gubernamentales hacen que las estimaciones sean más inciertas.

Para 2026, Brookings proyecta que la migración neta probablemente oscilará entre -925 mil y +185 mil, lo que sugiere que la tendencia negativa podría persistir o incluso profundizarse.

“Esperamos que el patrón de política restrictiva y aplicación incrementada continúe o se intensifique durante el próximo año”, señalaron los investigadores.

El análisis contrasta marcadamente con algunas estimaciones oficiales. La versión más reciente de las proyecciones demográficas de la Oficina de Presupuesto del Congreso, publicada en enero de 2026, sugiere una migración neta de alrededor de +400 mil para 2025. La estimación de Brookings, en su punto medio, es aproximadamente 550 mil personas más baja que la del CBO.

Un momento histórico

El cambio representa un punto de inflexión en la historia demográfica de Estados Unidos. Con la fertilidad en declive y una población envejecida, la inmigración neta ha constituido la gran mayoría del crecimiento poblacional desde la pandemia.

“El crecimiento del empleo puede permanecer bastante débil en relación con las tendencias históricas”, advierten los economistas de Brookings. “El crecimiento del empleo compatible con el equilibrio se estima en 50 mil o menos y bien podría volverse negativo en 2026”.

Para las empresas que han dependido del crecimiento constante de la fuerza laboral y del poder adquisitivo de los inmigrantes, el nuevo panorama representa un desafío sin precedentes. Para los formuladores de política económica, plantea preguntas fundamentales sobre cómo mantener el crecimiento económico en una era de población estancada o decreciente.

En última instancia, el estudio documenta no solo un cambio en las cifras migratorias, sino una transformación fundamental en la trayectoria demográfica y económica de Estados Unidos, cuyos efectos apenas comienzan a hacerse visibles.

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