En sintonía con miles de movilizaciones realizadas a lo largo de Estados Unidos y otras partes del mundo, la comunidad de El Paso participó este sábado en la tercera jornada del movimiento “Sin Reyes” (No Kings), una protesta nacional que reunió a millones de personas este sábado en rechazo a lo que consideran políticas autoritarias impulsadas por el presidente Donald Trump.

La manifestación local se llevó a cabo en el parque lineal de Edgemere, donde poco más de medio millar de personas se congregaron durante tres horas en un ambiente pacífico, vigilado por agentes del Departamento de Policía de El Paso y constables del Condado. El evento transcurrió sin incidentes, con consignas, pancartas, expresiones artísticas y discursos centrados en la defensa de la democracia.

La protesta en El Paso formó parte de más de 3,000 eventos organizados en todo el país, además de concentraciones en ciudades internacionales.

De acuerdo con los organizadores, esta tercera jornada buscaba superar la participación de movilizaciones previas, que reunieron a aproximadamente 5 millones de personas en junio de 2025 y 7 millones en octubre del mismo año.

El objetivo es alcanzar una participación de al menos el 3.5% de la población –unos 11 millones de personas–, considerada clave para generar cambios sociales significativos.

Amber Pérez, directora ejecutiva de Borderland Rainbow Center, explicó que la protesta reunió a una amplia gama de sectores sociales, desde colectivos LGBTQ+ hasta defensores de los derechos de los migrantes. “Esta manifestación une distintas luchas bajo un mismo mensaje: el poder pertenece al pueblo”, señaló.

La activista señaló que existe una creciente preocupación por la concentración de poder en la figura presidencial. Explicó que, aunque el sistema estadounidense se basa en tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial–, considera que actualmente no están cumpliendo adecuadamente su función de contrapeso.

“Se está permitiendo que el presidente actúe sin límites, y eso no representa el sistema democrático del país”, advirtió.

Añadió que, de continuar esta tendencia, Estados Unidos podría transformarse en un gobierno que no responda a la voluntad popular, sino a intereses de unos cuantos, lo que podría derivar en una forma de autoritarismo o dictadura.

Entre las principales preocupaciones destacan las políticas migratorias, los derechos civiles, la economía y la participación de Estados Unidos en conflictos internacionales.

Uno de los ejes centrales fue la crítica a la concentración de poder en la figura presidencial y la falta de contrapesos entre los tres poderes del Estado.

El comisionado del Condado, David Stout, afirmó que el movimiento busca evidenciar acciones que calificó como antidemocráticas. “Este país fue concebido para pertenecer a la gente. No existen reyes aquí, pero estamos viendo actitudes que reflejan lo contrario”, expresó.

Además de los discursos, la manifestación destacó por el tono crítico e irónico de los participantes, quienes recurrieron a caricaturas, disfraces, piñatas y juegos de palabras para expresar su inconformidad.

Algunos asistentes portaban vestimentas simbólicas, mientras que otros llevaban figuras satíricas del presidente, así como pancartas con acrónimos y mensajes que denunciaban lo que consideran corrupción, autoritarismo, fascismo y tendencias monárquicas.

Entre los asistentes, Diana, quien vestía con una capa con capuchón rojo, expresó su preocupación por lo que considera una administración que ha generado inestabilidad. “Estamos viendo a un presidente actuar como dictador, empujando al país hacia conflictos que no queremos”, señaló.

También criticó la situación económica, el sistema de salud, las políticas migratorias y posibles restricciones al derecho al voto.

Indicó que existen propuestas legislativas que podrían afectar a las mujeres casadas que han cambiado su apellido, ya que sus documentos oficiales podrían no coincidir con sus actas de nacimiento. Esta situación, explicó, podría impedir que muchas de ellas puedan registrarse o ejercer su derecho al voto.

En cuanto a su vestimenta, explicó que el uso de ciertos colores hace referencia a representaciones culturales sobre la pérdida de derechos de las mujeres, comparando el contexto actual con escenarios donde las mujeres carecen de voz y autonomía.

Por su parte, el manifestante Luis Leroy subrayó el sentido de la movilización: “Esta es una protesta para recordar que en este país no hay reyes ni las habrá. Un presidente debe gobernar, no comportarse como dictador”.

A pesar del tono crítico, la jornada se desarrolló de manera ordenada y sin incidentes. Las autoridades locales mantuvieron presencia preventiva para garantizar la seguridad y el respeto a la libre expresión.

Los participantes coincidieron en que continuarán manifestándose, al considerar que el país enfrenta un momento decisivo en materia de democracia, derechos civiles y equilibrio de poderes.

La protesta en El Paso se sumó así a un movimiento nacional en crecimiento, que busca reforzar una idea central entre sus participantes: en Estados Unidos no hay reyes, y el poder debe permanecer en manos del pueblo.

Entre las consignas que se leían en carteles y pancartas destacaron: “¡No a los dictadores!”; “El odio no es patriotismo”; “¡No a los reyes!”; “¡No más guerras!” ;“¡No al ICE!”; “¡No más mentiras!”; “¡Juicio político!”; “Tierra de los libres, no de dictadores ni reyes”; “Guardar silencio por comodidad ya no es una opción”; “La guerra no es la respuesta” y “Nuestras Fuerzas Armadas y armas nucleares controladas por un demente”.

Durante la manifestación los paseños no olvidaron el tema de la relación de Epstein con Trump y entre las pancartas decía: “Toca la bocina si no apareces en los archivos de Epstein” y “No puedes salir de los archivos de Epstein a base de bombardeos”.

Uno de los mensajes que más llamó la atención fue el de un manifestante disfrazado con una botarga de dinosaurio, en cuyo pecho se leía: “¡No dejes que la democracia se extinga!”, generando reacciones entre los asistentes por su creatividad y simbolismo.

Finalmente, los participantes coincidieron en que el país enfrenta un momento crítico, caracterizado por lo que consideran abusos de poder, retrocesos en derechos fundamentales y falta de controles institucionales. Por ello, aseguraron que continuarán manifestándose para exigir cambios y defender lo que consideran los valores democráticos de Estados Unidos, ahora que se avecinan las elecciones de medio término a celebrarse el próximo 3 de noviembre.