La crisis que enfrenta la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) a nivel nacional, derivada de la falta de pago a empleados federales, ha comenzado a reflejarse en aeropuertos de todo Estados Unidos con largas filas, retrasos y renuncias de personal. Sin embargo, en El Paso el impacto operativo se ha mantenido bajo control, aunque la situación económica de los trabajadores ya fue evidente durante semanas de angustia financiera.

El viernes, la Administración Trump anunció que los agentes de seguridad de la TSA que han estado trabajando sin pago deberían comenzar a recibir cheques de pago nuevamente tan pronto como el lunes.

Los agentes que revisan equipaje y proporcionan seguridad en los aeropuertos habían estado perdiendo cheques de pago desde que comenzó un cierre parcial del Gobierno el 14 de febrero.

El Congreso hasta ahora no ha logrado llegar a un acuerdo sobre un trato de financiamiento.

“Hoy, bajo la dirección del presidente Trump y del secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin, la TSA ha comenzado inmediatamente el proceso de pagar a su fuerza laboral”, dijo un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional en una declaración. “Los oficiales de la TSA deberían comenzar a ver cheques de pago tan pronto como el lunes 30 de marzo”.

Sin embargo, el anuncio llega después de semanas de dificultades económicas para los trabajadores, quienes en El Paso buscaron el apoyo directo de la comunidad para sobrellevar la crisis.

De acuerdo con reportes nacionales, más de 400 agentes de la TSA renunciaron desde el inicio del cierre parcial del Gobierno federal a mediados de febrero, mientras que otros dejaron de presentarse a sus turnos ante la falta de ingresos, lo que provocó afectaciones en aeropuertos de gran afluencia como Houston.

A nivel local, personal del Aeropuerto Internacional de El Paso aseguró que, hasta el momento, no ha sido necesario recurrir al apoyo de otras agencias federales como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades del país.

No obstante, la crisis sí golpeó el bolsillo de los trabajadores durante las semanas que estuvieron sin pago.

Comunidad respondió con donaciones

En el exterior del aeropuerto se instaló una carpa atendida por al menos cinco empleados de la TSA, quienes solicitaron el apoyo de la comunidad para sobrellevar la situación económica.

“Apoye a nuestros empleados federales”, se leía en los carteles colocados en el módulo, donde viajeros podían realizar donaciones.

Aunque El Diario de El Paso intentó obtener una postura oficial de la dependencia federal, no fue posible contactar a un portavoz.

Algunos pasajeros que transitaban por la terminal expresaron su solidaridad con los trabajadores.

“Es admirable que sigan trabajando sin recibir sueldo. Es lo mínimo que podemos hacer, apoyarles con algo”, comentó un viajero mientras entregaba productos en el módulo.

Otra usuaria señaló que la labor de los agentes es fundamental para la seguridad de todos.

“Ellos están aquí cuidándonos todos los días. Creo que la comunidad debe responder en momentos como este”, afirmó.

En distintos aeropuertos del país, las donaciones incluyeron tarjetas de regalo para supermercados o gasolineras, generalmente por montos de entre 10 y 20 dólares, así como alimentos no perecederos y artículos básicos para el hogar.

Terminales como las de Denver, Seattle, Las Vegas y Salt Lake City habilitaron despensas para apoyar a los trabajadores afectados, una práctica que también comenzó a replicarse de manera informal a nivel local.

Sin embargo, existen restricciones: los empleados federales no pueden aceptar efectivo ni regalos que superen los 20 dólares por ocasión, ni recibir más de 50 dólares anuales de una misma fuente, de acuerdo con lineamientos del Departamento de Justicia. Además, las donaciones deben realizarse fuera de los puntos de control de seguridad.

A diferencia de otros aeropuertos, en El Paso no se establecieron campañas oficiales de recolección ni alianzas formales con organizaciones sin fines de lucro. Aun así, los propios trabajadores buscaron alternativas para recibir ayuda directa de la comunidad.

Viajeros se oponen a despliegue de ICE

Algunos viajeros también manifestaron su oposición a que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sean desplegados en aeropuertos, como ha ocurrido en otras ciudades.

“Yo no estaría de acuerdo en ver a ICE aquí. Creo que cambiaría el ambiente y generaría preocupación entre los pasajeros”, expresó un usuario frecuente.

Otra viajera añadió que la confianza en algunas agencias federales ha disminuido tras incidentes recientes.

“Después de lo que ha pasado en lugares como Minneapolis, uno sí se cuestiona muchas cosas. Es mejor que aquí se mantenga el enfoque en seguridad aeroportuaria y no en otro tipo de operativos”, señaló.

En Texas, dos aeropuertos cuentan con el apoyo de agentes de ICE: Aeropuerto Internacional George Bush y Aeropuerto William P. Hobby, ambos en la ciudad de Houston.

De acuerdo con las autoridades, estos agentes están desplegados en al menos 14 aeropuertos importantes de Estados Unidos. Su función es ayudar en las tareas logísticas y de apoyo en los controles de seguridad, sólo apoyo administrativo, no de control migratorio.

Mientras la crisis federal continuó sin resolverse durante semanas, los empleados de la TSA en la región mantuvieron sus labores, aunque enfrentaron una creciente presión económica.

Por ahora, el aeropuerto local sigue operando con relativa normalidad, pero el panorama nacional deja en evidencia la fragilidad del sistema ante la falta de recursos y personal.

Con el anuncio del viernes de que los pagos se reanudarán el lunes, los trabajadores podrán finalmente recibir la compensación por las semanas que laboraron sin sueldo durante el cierre parcial del Gobierno.

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